Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 31 de diciembre de 2011

Amar en tiempos revueltos: la muerte de Chelo Muñoz

Macarena García (Chelo Muñoz)
Por la tele yo no veo ni los documentales de la 2 ni los telediarios, que leo resumidos en el teletexto. Veo cosas mucho más normalitas: C.S.I. por Tele 5, Navy, investigación criminal o El mentalista por la Sexta y, antes, hasta algún infumable como aquello llamado El internado de Antena 3, que abandoné cuando me di cuenta de la deriva que llevaban los guionistas preparando el guión de una semana para la otra.
A lo que iba: desde tiempos a esta parte estoy siguiendo Amar en tiempos revueltos en la sobremesa de la 1. La serie es pasable y con gran audiencia. Para mí, lo peor es el tratamiento de la lengua: quienes construyen los diálogos ignoran aspectos básicos del hablar -o del vivir- de 1956. Un ejemplo: un día Marce utiliza, hablando de la sordera de su hija, la expresión si es blanco y en botella...; claro, la solución es leche, pero la expresión es de anteayer: ¿o es que no sabemos que en 1956 y hasta mucho más tarde la leche no se compra en botella sino acudiendo con la lechera a la vaquería?; si incluso la misma Chelo Muñoz que motiva esta entrada había trabajado en una... Otro ejemplo: la utilización del verbo cabrear: vale que se utilice abundantemente en el doblaje de películas o que la usen periodistas televisivos; seguramente dobladores y periodistas han sufrido varias de las reformas educativas al uso y ya desconocen que aún hoy es voz malsonante. Pues si hoy es voz malsonante, al menos entre capas cultas de la población, antes lo era mucho más: es lo de que la ignorancia se va democratizando. En la serie la ha utilizado Felisa Muñoz hablando con su marido y la gravedad del asunto consiste en que en 1956 a una mujer, de la clase social que sea, ni se le ocurre decir eso en el ambiente familiar. Peor aún cuando Rubín le preguntó a su jefa Rocío si estaba cabreada: si eso no se lo dice un hombre a una mujer, menos aún un empleado a su superiora; dicho de otra manera, una mujer nunca se cabrea sino que se enfada o se enoja. En fin... pero a mí me extraña que los mismos actores no hayan llamado la atención de los encargados del diálogo al respecto.
Ya paso a la cuestión central: en cuanto al guión, bien, con diversas tramas de todo tipo bien entretejidas aunque con algún conejo que sale de la chistera como esa novedosa relación entre Armenteros y Rocío que parece venir de antiguo. Sin embargo, los guionistas tuvieron la genial idea de matar estos días pasados a Chelo Muñoz, uno de los personajes que, a lo que se ve por los foros de la serie, más simpatía provocaba entre la audiencia. Y además, con muerte inesperada: estaba a punto de casarse, ser feliz y solventar de una vez una vida no siempre llena de alegrías. Pues van los guionistas y deciden matarla de repente porque una moto -ya sabemos cuál- la atropella. La cuestión está en que, si se trataba de que había que deshacerse del personaje porque la actriz se quería ir o por lo que fuera, la solución, puesto que el personaje se casaba y se iba de gira por provincias con su marido, era seguir ese plan y dejarla indefinidamente por ahí. Pero no, la matan provocando un disgusto en la audiencia.
Y ahora, para que se vea el nivel intelectual de Rtve, van y abren un foro para que la audiencia dé el pésame a la familia Muñoz. Lo juro: el foro está aquí, y si alguien ajeno a la serie cae en él puede pensar que ha muerto alguien en la realidad y no en la ficción. Otra pregunta es: ¿dónde está el foro para llorar a Chanquete?
Y claro, la audiencia utiliza ese foro para todo menos para mandar pésames y ahora mismo, 21 horas del 28/12/11, el foro ya lleva ¡48 páginas!: a los guionistas les han llamado de todo menos guapos; hay quien inteligentemente ha preguntado que por qué han hecho coincidir la muerte de Chelo con la Navidad; otros dicen que abandonan la serie; y el mejor entre los que he leído, éste: 
La moto que mató a Chelo es un recurso gratuito que impidió que se consumara el amor de Chelo. Es un doble castigo innecesario por haber sido madre soltera. No fue la sociedad de su época quien la condenó sino los prejuicios de los guionistas censores que deben auscultar muy dentro de sí y reconocer que son parte del régimen ideológico del franquismo. Chelo no murió feliz. No logró vivir feliz con su amado y su hija. Ni el Dios cristiano castiga tan severamente como hacen los guionistas de la serie que representan los valores más arcaicos de la religión judeo-cristiana establecida.


martes, 27 de diciembre de 2011

Nocturno, (Concurso de poesía Bubok, XXX [estilo libre])


Insomne, velo tu silencio, tu aliento,
tus ojos cerrados, tus manos de centeno.
Y cuando abras manos y ojos,
cuando tus labios sean oriflama al viento
me beberé los alamares de tu sonrisa.
A lo lejos, las veletas acechan la luna sobre casas vacías
encabalgadas en calles retorcidas y yertas
sin sonidos de campanas.

En nuestra alcoba, tu silencio.
Aún duermes. Te siento en la oscuridad.
Te acaricio sin acabar de recorrer tus litorales,
sin dejar de desear tu silueta.
Cuando abras manos y ojos,
esas manos que saben dibujar palomas....
Y más allá de nuestras ventanas, los campos.
¿Qué espíritus los habitan en la oscuridad?
¿Quién protege las viñas, los ribazos, los caminos?

Ni casas, ni campos: tu espacio y el mío, tu cuerpo.
Abrirás los ojos y, antes de que despierten tus palabras,
palparé tu mirada.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Gira el mundo, gira (LXXI concurso de relatos Bubok [tema: el engaño, la mentira]: relato ganador)


Mercedes y su novio toman un café con leche rápido en el bar de la plaza frente a la estación. Ya en la puerta se miran, se besan, se vuelven a mirar y se despiden.
            Mercedes toma el tren. Los mismos de cada día: aquel señor leyendo el Marca, aquella chica que casi seguro trabaja como ella en un supermercado, aquella otra más jovencilla con su carpeta de la universidad y siempre leyendo... Mercedes se fija en ellos, viajan en su mismo vagón, los echaría de menos si no estuvieran ahí pero no sabe si ellos la van a echar de menos el día en que se le acabe el contrato y ya no coja ese tren. Apoya la cabeza en la ventanilla y mira al exterior... Una valla publicitaria: ”Amores cenicientos, la película más esperada del año, próximo estreno…”. ¿Cómo pueden decir que es la película más esperada -piensa- si yo ni siquiera sabía que existía?, ¿cómo pueden mentir tan descaradamente? Serán cosas de la publicidad y a nadie perjudica si la película es esperada o no. Al poco, ahí están esos otros como un clavo, ahora pasa por el camino el grupo de jubilados que deben de salir a andar por lo del corazón. Si ella pudiera convencer al abuelo, todo el día en el bar con la baraja en la mano como si fuera novio de las cuatro sotas... Pues precisamente, para mentira gorda la del abuelo. Ayer domingo, durante la comida, saca una pastilla de la caja y, haciendo ver que se la lleva a la boca, la deja caer en el bolsillo de la camisa. Luego traga agua y hace un gesto como engullendo. Al cabo de un rato, la madre de Mercedes le pregunta si se la ha tomado y contesta que pues claro.
Ya en el túnel Mercedes saca un libro del bolso, lo abre, lo vuelve a cerrar y lo deja sobre la falda. Diez páginas ha conseguido leer en un mes y lo ha hecho por su novio, que se lo regaló para su cumpleaños. “Ya voy por la mitad” le dijo. Y en parte es cierto, lo lleva por la mitad de la página treinta; y tiene unas doscientas. Pero lo piensa leer, eso sí, y, si era mentira, aunque piadosa o lo que sea, que iba por la mitad, ya pasará por esa mitad y la mentira se convertirá en verdad.
La estación, el intercambiador, riadas de gente en ambos sentidos y Mercedes por medio como una autómata. El pasillo del metro, las escaleras y más gente en el andén. Mientras espera, piensa en la pastilla: sería del colesterol o del azúcar, vete a saber, pero si le da un patatús al abuelo por no tomarla, la culpa será suya, pero yo soy cómplice. Así que le cuento la verdad a mi madre o hablo con el abuelo y ya sé qué me dirá: que no se piensa morir aunque sólo sea por no darle el gusto al gobierno de ahorrarse su pensión. El metro llega, Mercedes entra y se queda de pie frente a un asiento vacío porque ve una mujer mayor que viene hacia ella. Pero un señor con traje y corbata se adelanta y acaba ocupando el asiento. Mercedes se coge a la barra y sigue pensando que el abuelo es un embustero…

…mientras el señor del traje abre una cartera, saca un libro y va pasando páginas no como si leyera sino como si buscara algo. Tiene el libro lleno de tiritas adhesivas y se para cuando parece encontrar lo que estaba buscando. Es jesuita y anda puliendo en su Biblia lo que va a contar en clase de Escritura Paleotestamentaria de la facultad de Teología. Este cuatrimestre tocan los libros poéticos y va a empezar con el Eclesiastés. Como introducción, al final de la última clase escribió en la pizarra la palabra trampantojo y preguntó a los alumnos si sabían lo que significaba. Sí, algunos lo sabían, un efecto óptico en pintura, un engaño a los ojos. Acto seguido escribió una frase -Este mundo está lleno de trampantojos- y que reflexionaran sobre ella durante el fin de semana.
El Jesuita no levanta los ojos de la Biblia y, a pesar de no haber atendido al paso de las estaciones, se levanta automáticamente al llegar a la suya. Las escaleras mecánicas, un paseo de diez minutos y la facultad. Atraviesa el jardín, entra al edificio, el ascensor y un rato en el despacho.
En el aula -cómo cambian los tiempos- cada alumno con su portátil. Entre los alumnos, de todo: algún sacerdote, algún creyente con sus crisis de fe y alguna jovencita que haría mejor papel en la facultad de Farmacia. Vuelta al trampantojo:
-¿Sabrían ustedes poner algún ejemplo de los trampantojos que cité el viernes?
-El despertar de un sueño. Al abrir los ojos a veces pienso que esta realidad no existe y soy sólo un personaje en el sueño de alguien superior a mí.
-Una mujer que parece tener cuarenta años y, en realidad, tiene sesenta porque se ha hecho diez liftings.
-Cuando por las mañanas me pongo ante el espejo para darme una raya de rímel soy incapaz de ver que, detrás de la cara, tengo la calavera.
El Jesuita se la queda mirando. Sólo podía ser Victoria. En su mejor faceta. Porque también es la lunática que un día entra cabizbaja al despacho para contarle que Dios la ha abandonado y, una semana después, vuelve sonriente con cualquier excusa y le deja con la impresión de haber aparecido sólo para provocarle enseñándole el escote. El Jesuita cita el versículo más tonto del Eclesiastés, el que dice que el viento sopla hacia el sur y luego gira hacia el norte…

…mientras Victoria piensa que le gustaría estar en ese lugar donde da la vuelta el aire. Luego anota el número del versículo, 1,6, y cambia la pantalla del portátil para seguir jugando al buscaminas. Se siente el estómago vacío y está deseando que acabe la clase para bajar a la cafetería. Así hace y, como el café con leche que pide para acompañar al cruasán quema, llega tarde a clase de Historia de la Iglesia. Se disculpa, toma asiento y atiende sin atender que si no sé qué concilio proclama la naturaleza divina… Se aburre y piensa que luego tiene un hueco de una hora para decidir si aguantará la última clase, la de Antropología Teológica.
El sol ha subido, hace ese calorcillo invernal y hay un montón de gente sobre el césped del jardín. Victoria decide tumbarse también, se pone los auriculares para oír música y, al instante, ya tiene ahí al pesado de Enrique. Mira que me han intentado entrar de mil maneras –piensa- pero lo de ir a su casa para leer juntos y comentar la segunda epístola de san Pablo a los Corintios… que mira si es corta, trece capítulos nada menos.
-Me voy. Acabo de acordarme de que tengo hora en la peluquería. Me quiero hacer mechas…
Eso es, una mentira bien gorda a ver si mañana, al ver que llevo el pelo igual, se da por aludido aunque… no quiero ni pensarlo, no, él debajo leyendo san Pablo y yo encima dando saltitos… No, no sé cómo me pasa eso por la cabeza.
Victoria se conoce y se sabe un mar de contradicciones. Le vienen de familia, católicos a favor del sacerdocio femenino y otras progresías que, con su piso de doscientos metros cuadrados, casa en la playa y la montaña, votan socialista y encima dicen ser de izquierdas. Ella, en cambio, ni vota, ni se indigna, ni participa de esa gran mentira. Le basta con ser el trampantojo por antonomasia.
Va hasta el aparcamiento, se pone el casco, arranca su BMW y sale cavilando en qué se le habrá ocurrido preparar para comer a la chica sudamericana que tienen de criada. Al parar en el primer semáforo mira a su izquierda, ve una motillo y piensa que adónde irá este pringao…

…mientras ese pringao la mira también, ve la melena rubia sobresaliendo del casco y piensa que, puesto a decidir entre la nena o la moto, se queda con las dos. El semáforo se pone verde, la nena acelera y el Pringao se tiene que conformar con mirarle el culo hasta perderlo de vista.
El Pringao sigue su ruta, que consiste en recorrer las calles para repartir inútilmente currículos en las empresas de su ramo que ha encontrado en Google. Como el jueves y el viernes pasado, como mañana… Bueno, pero ¿por qué ando yo, con lo que ya tengo, mirando el culo de las otras? Ves, es en esos momentos cuando me entra la duda total de si la quiero o no la quiero… Otro semáforo. …¿y si resulta que no la quiero?, ¿y si nos estamos engañando?, ¿y si la estoy engañando a ella, me engaño yo mismo y estamos envueltos en una inmensa mentira?… Pero no, imposible, con el tiempo que llevamos… Además, es por el paro. Si estuviera trabajando seguramente no tendría tiempo de pensar en esas tonterías. Otro semáforo y el Pringao ya ha olvidado los currículos. Cambia la ruta y no para hasta la puerta del supermercado. Entra, coge algo que le gusta a ella, un huevo Kinder, y se pone en la cola. La cajera sólo está pendiente del ruidito de la máquina al leer los códigos de barras. Corre la cola, llega el turno del Pringao, la cajera ve sólo el huevo sobre la cinta y levanta la mirada:
-¿Se puede saber qué haces aquí?
-He venido a traerte un huevo Kinder, a mirarte, a decirte que te quiero y, si puede ser, a darte un beso.
En voz baja para que no oigan quienes están detrás. A Mercedes se le iluminan los ojillos y llama por megafonía que por favor la señorita Sole acuda a caja dos.
-Vamos un momento, sólo un momento, al vestuario. Lo justito para un beso. Y esta tarde quiero que me acompañes al bar donde juega mi abuelo para hablar con él. Ya te contaré, pero es un embustero de cuidado. Ah, y otra cosa…
-¿Qué?
-Que yo también te quiero.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Cesária Évora (1941-2011)


No sé si ha sido por el ruido informativo de los últimos días, que si el Barça ha ganado no sé qué y Mariano no sé cuántos, sólo ayer supe de la muerte de Cesária Évora el sábado pasado, 17 de diciembre. La caboverdiana, la que cantaba descalza sobre el escenario. Se ha ido. Se ha ido otra de las grandes voces femeninas en portugués cuando el mundo -o sea yo- aún no se ha recuperado de la muerte de Amália. ¿Ahora quién queda?: si acaso Ana Carolina en Brasil y, de entre las novas fadistas, para mí Mafalda Arnauth.
Dejo ahí una canción popular de su cedé Café atlántico, Flor di nha esperança:


jueves, 15 de diciembre de 2011

El faro del cabo Favàritx

Faro de Favàritx
A ver si poco a poco voy sustituyendo las fotos del blog con los cinco faros menorquines, que no son mías, por otras de producción casi propia. De momento he empezado con el faro de cabo Favàritx en la costa nordeste y en el recinto del parque natural de S'Albufera des Grau. La foto está hecha a última hora de la mañana del 8 de diciembre de 2011. Para los aficionados a faros diré que está en la latitud 39º 59' 8" N y longitud 4º 16' 0" E y lanza grupos de 2+1 destellos blancos. Con los faros de punta Nati y de cabo Cavallería completa la cobertura de la costa norte de Menorca donde se han producido, sobre todo por causa de la tramontana, naufragios como el del vapor francés Général Chancy tratado hace tiempo aquí en este mismo blog.

Mi misma mismidad
El entorno, precioso, que ya digo que está dentro de un parque natural. A unos cien metros antes de llegar al faro hay una charca, llamada es Cós des Síndic, y que es la que se ve en la foto de debajo con las nubes reflejadas sobre la superficie del agua. Sin tener contacto con el mar, en la charca se mezcla el agua dulce de la lluvia con la salada que llega en los momentos de fuerte oleaje.
Es Cós des Síndic
La vegetación es prácticamente nula supongo que por la tramontana, ese viento casi huracanado que sopla desde el golfo de León y que debe de asustar a las plantas nada más asomarse obligándolas a volverse a meter bajo tierra. En cambio, tiene bonitas formaciones rocosas como las de la foto siguiente con montones de agujeros producidos -supongo- por la erosión.
Roca erosionada
 Y también suelos oscuros y pizarrosos como ese tan irregular que se ve en la siguiente foto enfocada hacia poniente, hacia el lado de Addaia, Fornells y cabo Cavalleria.
Suelo pizarroso
Por lo demás, añadiré que ayer mañana estaban las carreteras menorquinas con multitud de coches en las lindes de los bosques. La gente andaba buscando lo que se llama esclatasangs, que es como por aquí se conoce lo que en la península son níscalos, rebollones, robellones, rovellons...

Gaviota y gavioto pelando la pava en un escollo





domingo, 11 de diciembre de 2011

Un gran día

Plaça des Born, Ajuntament de Ciutadella
Pues yo no sé cómo las teles, por ejemplo Antena 3 en el telediario del sábado, insistían tanto, por lo demás como cada año, en que esta semana pasada era ese superpuente que ya llaman acueducto: ¿no hemos quedado en que el índice de paro supera el 20%?, ¿a que, entonces, es de mal gusto o falta de tacto hablar de la gente que hace puente? Pues todo eso para decir que a mí no me ha parecido ver por aquí nadie con cara forastera haciendo ese puente.
Pero a lo que iba, que hay días en que uno no hace nada fuera de lo normal y se convierten en un gran día. Por ejemplo:
Catedral
 A las diez dejo el coche frente al mar. Como hacía un día claro se veían las montañas de Mallorca y estaba amarrado en el muelle nuevo el barco de la Balearia que acababa de llegar de Alcudia. Voy a tomar café al Fusion y está cerrado por vacaciones aunque ya llevan un par de meses así, sigo andando y, dando vueltas, voy hasta el Passeig de sant Nicolau; sigo por plaça des Born, ses Voltes, plaça ses Palmeres y -todo eso es un paseo de media hora- me paro en es Molí des Comte para el café. Leo la prensa local y los máximos problemas son: que, como los turistas vienen con paquetes de todo incluido, no salen del hotel y no gastan fuera; y la mala racha del Sporting Mahonés en fútbol. Todo en orden. Vuelvo hacia el coche por otra ruta: sa Contramurada hasta plaça des Pins, plaça Menorca y ya está, a casa. Barro las flores de la buganvilla, entro en internet a ver cómo está el planeta y también en orden: la bolsa con su rally alcista de cada fin de año y, en yahoo, como noticia de la España cañí, que el alcalde de Villalbilla (Madrid) gastó 590 euros desde su móvil oficial en SMS para participar en un concurso en el que sorteaban un Porsche.
Ses Voltes
 La hora de comer y, a la hora de la siesta, el serial Amar en tiempos revueltos al que voy a acabar por abandonar porque ya le he pillado un par de fallos gordos en los diálogos. El otro día, hablando de la sordera de su hija dice el Marce: si es blanco y en botella... ; claro, eso es leche, pero la expresión es moderna y no cuadra en 1956 donde está la serie porque por entonces la mayoría de la leche se vendía a granel y la gente iba a la lechería con la lechera. O cuando Rubín le dice a Rocío, su jefa: ¿Te has cabreado porque...?; una cosa es que los niños de la ESO o sus padres no sepan que cabrear es voz malsonante y otra cosa que no lo sepan los guionistas de la serie: en 1956 eso no se lo dice un hombre a una mujer y menos a su jefa. Pues eso, al próximo error de ese tipo abandono la serie y los pongo en orden en su página oficial.
El resto de la tarde, de estrés total: en el supermercado no he estado más de siete minutos. Y luego, aquí enredando en internet, que me ha entrado un imeil de los que van corriendo por la red en el que se denigra a la pobre Leire Pajín, que no podrá seguir siendo ministra, y he preparado una entrada para pasadomañana en el blog en el que saldré en su defensa cual caballero medieval. También he estado leyendo lo que me va, las historias de corsarios menorquines en tiempos de la dominación inglesa de Menorca, concretamente el recientísimo libro Els corsaris menorquins de Marc Pellicer Benejam (S'auba, Sant Lluís: 2011) con más de 22 páginas dedicadas a mi antepasado directo Francesc Maspoch, capitan del Sant Antoni de Pàdua con unas historias inverosímiles: que si capturan un barco negrero francés y han de ir al Mediterráneo oriental a vender los esclavos, que si la mañana del 23 de junio de 1780 están cinco horas cruzando cañonazos con la galeota española Conde del Asalto en la costa catalana frente a las islas Medas y a los dos se les acaba la munición...
Y ahora voy a ver si me invento algo para Bubok por ese proceso creativo que siempre me ha dado resultado: me saco una palabra rarilla, por ejemplo cairel o pámpano, y a partir de ahí empiezo a parir sin saber si saldrá un poema o un relato, pero algo sale. Después a cenar y luego, CSI en Tele 5. Lo que digo, estrés total. Si todos los días fueran así... Ah, no sé si alguien ha leído Un día en la vida de Iván Denísovich (1962) de Alexander Solzhenitsyn, premio nóbel en 1970, sobre la vida en un gulag. Pues casi lo mismo.
Port de Ciutadella



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Más sobre mi Leire (Lewinsky), I: su currículum

Pues lo que son las cosas: ayer noche estuve cenando en el puerto de Mahón, frente a donde mi mito erótico Leire Pajín vino de vacaciones el verano pasado y, por esas cosas del amor que entenderá quien haya leído Petrarca, porque yo beso los caminos por donde ella haya pasado, porque yo voy husmeando los espacios que ella ha hollado con sus pies a ver si me llega el perfume que derramó al mover las piernas, por todas esas cosillas de enamorados, hoy, con mis añoranzas, he entrado en su blog y, arriba a la derecha y debajo de la foto, he visto una pestañita con su currículum. Lo copio porque no hay una dirección que envíe directamente:

Ministra de Sanidad, Politica Social e Igualdad desde Octubre de 2010, fui Senadora por las Cortes Valencianas de noviembre de 2009 a Junio de 2011.
Secretaria de Organización en el 37 Congreso del PSOE entre Julio de 2008 y Octubre de 2010 y secretaria de Estado de Cooperación Internacional del Gobierno de España de 2004 a 2008.
Nací en San Sebastián en 1976 y crecí en Benidorm. Compaginé los estudios de Sociología en la Universidad de Alicante (UA) con distintas actividades culturales y deportivas.
Cofundadora de la Asociación Estudiantil Campus Jove, de la que fui presidenta, participé activamente en la vida universitaria. Fui miembro del Claustro y de la Junta de la Facultad de Económicas y Sociología de la Universidad de Alicante (1995-1999). Ejercí el cargo de Presidenta de la ONG Solidaridad Internacional y he sido miembro de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Alicante. Además de haber sido Secretaria Federal de Movimientos Sociales del PSOE, fui la parlamentaria más joven de la historia de la Democracia Española en la legislatura 2000-2004.
Candidata número 2 del PSPV-PSOE por Alicante en las elecciones generales de Marzo 2008 y actualmente candidata número 1 del PSPV-PSOE por Alicante en las Elecciones Generales de Noviembre de 2011.

 


Leire ilustrándose en la biblioteca universitaria
El comentario, breve. Véase lo de participé activamente en la vida universitaria. Fui miembro del Claustro y de la Junta de la Facultad de Económicas y Sociología de la Universidad de Alicante (1995-1999). Y véase lo que no dice, que sea licenciada en nada; o sea, que participó activamente en la vida universitaria haciendo de todo menos estudiar. Pero tampoco entiendo qué haría. No creo que estuviera de asambleas porque de eso no hay desde que murió Franco. Ni me la imagino en esas partidas de cartas que se suelen celebrar en los bares de las facultades: si ya no la veo capaz de jugar a los montones, eso de que gana la carta más alta, porque dudo que sepa distinguir entre un 3 y un 5 de bastos, ya no digo ante la complejidad del tute o el julepe. Entonces, ¿qué hizo? Y véase que estuvo entre 1995 y 1999, cuatro años que son cinco, tiempo más que suficiente para sacarse una carrera de ese tipo.
Y ¿qué quiere decir exactamente lo de Compaginé los estudios de Sociología en la Universidad de Alicante (UA) con distintas actividades culturales y deportivas?: ¿rellenaba quinielas en clase?, ¿hacía voleiplaya en Benidorm?, ¿pasó una vez delante de un museo?...


Leire aplicando lo aprendido en cinco años de universidad

(Ah, y por el cariño que le tengo no me meto con que en el primer párrafo de su currículum escriba los nombres de los meses a veces con mayúscula y a veces con minúscula; ni que en el último escriba Democracia Española sic con mayúscula: por lo menos cierra el párrafo en seguida, que si sigue hablando es capaz de decir que la democracia la trajo ella a España)



sábado, 3 de diciembre de 2011

26712, 86733

26712
86733

¿Que qué pintan esos dos números? Fácil: son los que corresponden a los dos únicos décimos que juego este año en la lotería de Navidad. ¿Y qué pintan aquí? Pues están por una cuestión de magia. Un clásico de la antropología, sir James Frazer, trata, en La rama dorada, de dos tipos de magia: La simpática, que actúa entre elementos que han estado en contacto; por ejemplo, un cabello y la persona a la cual pertenecía. Y la homeopática, que actúa entre elementos semejantes; es el ejemplo de pintar un bisonte sobre una roca para encontrártelo al salir de caza el día siguiente.

Pues de eso se trata, de mágia homeopática: a ver si sacando esos números hoy al ciberespacio me tocan en el sorteo del 22 de diciembre.

martes, 29 de noviembre de 2011

Ónfalos (LXX concurso de relatos Bubok [tema: viajes en el tiempo])


Viernes por la tarde en Cambridge. Siluetas de gótico tardío contra el cielo. Primavera. P y Q, como cada viernes, han quedado citados para su paseo junto al río. Sale cada uno de su despacho y de sus libros, cruzan claustros, jardines y, tras calles empedradas bajo campanarios, se encuentran en el banco junto al sauce. Pasean, en ademán también gótico y tardío, camino de ida, camino de vuelta. Hasta la hora del pub:
-Una pinta de guinness y otra de lager.
Sacan las pintas al jardín y se acomodan en una mesa de madera. Alguien, algún amante de la música clásica, ha dejado la ventana abierta en el edificio contiguo y se distingue nítidamente a Jim Morrison cantando: Riders on the storm, /  Riders on the storm         

En ese momento el amanecer acaricia los ojos de Edipo y lo despierta. La noche anterior, él y su criado, viniendo de Corinto y tras errar el camino de Delfos, habían decidido hacer noche junto a una fuente. Es la fuente Castalia. Se refrescan, acercan los caballos para abrevar y prosiguen el camino. Se orientan por el sol y al poco tiempo, tras cruzar un bosque de laureles, llegan al recinto sagrado. Edipo se apea, deja los caballos al cuidado de su criado, se dirige decidido al templo, saluda al sacerdote que sale a recibirlo y le entrega su ofrenda en oro y su pregunta para el oráculo grabada en una lámina de plomo.
Edipo queda fuera, a la espera, apoyado en el umbral. El sacerdote entra con la lámina y se la entrega a la Pitonisa, la Pitia, así llamada porque permanece constantemente sentada sobre el ónfalos, el ombligo del mundo, bajo el que están enterradas la serpiente Pitón y las fuerzas telúricas. La Pitia lee la pregunta de Edipo –¿qué va a ser de mí?- y, al punto, la reconoce y sabe que ya la contestó una generación antes; al padre del mismo que viene a preguntar.

Into this world we’re thrown, / Like a dog without a bone.
-Otra pinta de Guinness y otra de lager.
Y P le pregunta a Q:
-¿Recuerdas el concepto de eternidad en Boecio?
-Sí, la eternidad como lo contrario del tiempo, la presencia simultánea en todos los tiempos. Es atributo exclusivo de los dioses. Pero esa idea no es sólo de Boecio; está en otros clásicos y corre por el mundo oriental.
Jim Morrison es un susurro por debajo de la conversación.

La Pitia bebe el vino de Dioniso, entra en trance y al instante asiste, como en vorágine, a todas las generaciones. Está en lugares de hielo nunca hollados por el hombre y, simultáneamente, en espacios que en tiempos de Edipo aún no han conocido al hombre, en guerras con máquinas inimaginables, en el vacío del cosmos... Y oye otra vez la gran algarabía, oye al unísono todas las frases posibles en todas las lenguas posibles presentes, pretéritas y por venir, y cadenas de sonidos que en ninguna de ellas tendrán sentido; y oye las olas chocando contra las rocas en el mar de Creta, y gruñidos de animales ya extintos, y rumores de bosques, y el silencio…
Edipo sigue apoyado en el umbral y la Pitia sigue sentada sobre el ónfalos. La Pitia baja al tiempo desde la eternidad y viaja a través de todos sus recovecos, ora a la izquierda ora a la derecha del tiempo. Está sentada en el ónfalos y está también detenida en la encrucijada que divide el camino que sale de Delfos, esa encrucijada en forma de Y, de ypsilón: el camino de la izquierda, como el trazo izquierdo de la letra, ancho y fácil hacia Corinto; el de la derecha, estrecho y difícil hacia Tebas de Beocia. Nubes negras, llueve, truena y no se ven pájaros en el cielo. Ahora la Pitia se sienta impasible en un mojón del camino de Tebas y ve venir del lado de la ciudad un carro. El paso es angosto, el camino un barrizal y las ruedas del carro se hunden en el lodo. Layo, rey de Tebas, y su auriga bajan del carro e intentan inútilmente mover las ruedas.

Riders on the storm, /  Riders on the storm
-Otra pinta de guinness y otra de lager.
Y ahora P dice:
-Pues estoy convencido de que si los griegos le hacían tanto caso a los oráculos es porque eran verdaderos. Porque quien los dictaba era la divinidad que alojaba su voz en la boca pálida del sacerdote, de la sibila, del adivino…
-Serán las cervezas… ¿Y qué pasaba cuando el oráculo fallaba?, ¿era la divinidad que mentía?
-No. Era o que el sacerdote no entendía a la divinidad o que era un falso sacerdote. Porque en la divinidad no cabe la mentira. Ahí está Platón para decir que divinidad y verdad son una y la misma cosa.
-Lo que digo, serán las cervezas.
Una corneja cruza el cielo de izquierda a derecha de P y de derecha a izquierda de Q, que está sentado frente a él.
There’s a killer on the road

Edipo sigue junto al umbral del templo de Delfos. Y la Pitia sigue en el ónfalos y, a la vez, en el cruce de caminos. Ve venir de la parte de Delfos, bajo la lluvia, a Edipo y su criado a caballo, los ve despedirse y oye cómo Edipo manda a su criado de vuelta a Corinto. La Pitia pregunta a Edipo quién es y dónde va:
-Soy Edipo de Corinto. Voy a Tebas huyendo de un oráculo doblemente desgraciado.
-¿Estás seguro de que eres de Corinto?
Pero Edipo ya no escucha. Cabalga bajo la lluvia hacia Tebas. Y la Pitia, con sus ojos verdes de lechuza, ve desde la encrucijada y desde el mojón cómo Edipo pide, exige a Layo que aparte el carro, cómo ni Layo ni su auriga pueden sacar el carro del lodo, cómo discuten, cómo Edipo saca su espada y la hiende en la cabeza de Layo.
La Pitia, desde el ónfalos, vuelve a escuchar la algarabía de cadenas infinitas de sonidos y, con la ayuda de Apolo, señor del templo y que convierte en orden los torbellinos, escoge, de entre todo el laberinto de palabras, las que el sacerdote transmitirá a Edipo como epifanía prístina. Y ni siquiera ella será capaz de detener a Edipo en la encrucijada sugiriéndole que no es hijo del rey de Corinto, como cree, sino del de Tebas, que viene hacia él en carro. Porque la Pitia, en su paseo por la eternidad, ha estado también en la alcoba de Yocasta, viuda de Layo, y ha visto cómo Edipo engendraba cuatro hijos en el mismo vientre donde fue engendrado él mismo convirtiéndose así en padre de sus cuatro hermanos.
El sacerdote transmite a Edipo, que sigue en pie ante el umbral, el oráculo de la Pitia. Edipo era, es y será una pobre criatura finita en manos de la divinidad eterna.
La Pitia descansa mientras Edipo se arranca los ojos; descansa mientras sus dos hijos se matan entre sí a las puertas de Tebas; descansa mientras su hija Antígona se suicida; descansa mientras su otra hija, Ismene, acompaña a su padre, ciego, a morir en Colono.

Y otra pinta de guinness y otra de lager.
Ahora es Q quien habla:
-A cualquier cosa que le estés dando vueltas le podías añadir esa idea que corría por el siglo XIX.
-¿Cuál?
-Que los dioses han existido realmente, han pisado la tierra pero acabaron por huir hartos de los hombres.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Chico Buarque, Estorvo

Chico Buarque, Estorvo (Companhia Das Letras, São Paulo: 1991)
Hemos leído la primera de las novelas de Chico Buarque y va a ser que no. A lo mejor tiene un pase porque es la primera pero es bastante inferior a Budapeste, la penúltima, y -paradójicamente- se acerca a la última, Leite derramado, que reseñamos aquí hace algún tiempo.
Poca cosa: desarraigo y deambular caótico. Eso en literatura española está desde la picaresca hasta La Colmena de Cela. En Estorvo asistimos a un constante dar vueltas de un personaje por ambiente tanto urbano como rural y de casa en casa, la de la hermana, la de la ex, la de la madre... Ya digo, como el protagonista de la Colmena, ahora en el café de doña Rosa, ahora en una casa de citas, ahora por la calle...
Eso sí, la novela, como las demás de su autor, tiene alguna ocurrencia lingüística: Inventou e queria me ensinar uma língua chamada desesperanto (41); eu não olhava o espelho há tanto tempo que ele me toma por outra pessoa (101).
Y como no he encontrado por la red ninguna imagen de la portada de mi edición del libro, en vez de poner eso, como a mí me gusta, pondré una canción de su autor, Cálice, a dos voces con Milton Nascimento, una canción en la que la gracia gira alrededor de la coincidencia de sonidos entre cálice (cáliz) y cale-se (cállese); de ese modo, la frase evangélica Padre, aparta de mí ese cáliz se convierte en Padre, aparta de mí ese "cállate" (habida cuenta el tratamiento en brasileño por você de donde cale-se y no cala-te):

lunes, 21 de noviembre de 2011

Redención (XXVII concurso de microrrelatos Bubok; frase inicial obligatoria: Cogiéndole de la mano)


Cogiéndole de la mano, tiró de él.
Él, que la había engañado, raptado, seducido..., se hundía bajo una sima abierta a sus pies. Pero la miró y ella tiró aún con más fuerza. Porque sus ojos no eran los mismos ojos de cuando la había engañado, raptado, seducido... Siguió tirando con más fuerza aún y la sima se cerró.
Doña Inés había salvado a don Juan.

(Voy a decir que con este microrrelato quedé el último del concurso. ¿Que si me se cae la cara de vergüenza?: pues sí. Me ha pasado por exceso de soberbia, por pretender emular al gran Zorrilla. Intenté nada menos que resumir la última escena del Tenorio. Pero me faltó ambientarla con el detalle de la penúltima acotación del gran dramaturgo vallisoletano: Varios angelitos... rodean a doña Inés y a don Juan, derramando sobre ellos flores y perfumes, y al son de una música dulce y lejana, se ilumina el teatro con luz de aurora. Doña Inés cae sobre un lecho de flores... )

jueves, 17 de noviembre de 2011

Otras nenas de la Sexta (parte III y última)

Helena Resano
Después de unos días de elucubraciones creo llegado el momento de retomar la seriedad en este blog siguiendo la serie de nenas de la Sexta. Y me acabo de acordar de que hará más de 20 años, a finales de los 80, yo trabajaba en Tarragona y participaba en una tertulia de intelectualillos que se reunían cada dos jueves y en ella había un viejo marxista, Alejandro Pérez, que cuando la gente se ponía a discutir bobadas decía al estilo Umbral: "Yo he venido aquí a hablar de lucha de clases y de mujeres". Pues eso, de momento ¿qué tal esa foto de Helena Resano? Porque entiendo que es la mujer ideal para cerrar una serie que abrí con Patricia Conde.
Beatriz Montañez
Sí, bueno, en esa cadena hay otras nenas dignas de comentario. Por ejemplo, Beatriz Montañez (Almadén [Ciudad Real], 3/6/77). No es que sea la belleza total pero tiene su interés y curiosidad. Por lo menos, es mejor portada de Interviu que la Terelu Campos que aparece esta semana y -a saber por qué- ha arrasado en los quioscos; y eso que esta foto no es un posado. Además, parece inteligente y, para mí, es la que lleva el peso de la primera parte dEl intermedio, el programa del Wyoming. O será que yo a él no le veo la gracia desde que empezó con el Caiga Quien Caiga. Por la radio todavía, que a veces sale en Radio Nacional, pero por la tele... con esa dicción histriónica que no sé si se quiere parecer a Gurruchaga... Pero volviendo a Beatriz Montañez, ahí está: una mujer de las de ir a tomar algo, a cenar, a hablar con ella y si surge... Lo que le falla, eso sí, es esa manía de pronunciar en inglés las palabras inglesas, que hace muy repipi. Dejo esa foto con el cuerpo de perfil para que le destaquen los pezones y no sepamos si nos mira con ellos o con los ojos. Y de las otras dos nenas del programa prescindo: de la Usunyún o como se llame la china coreana porque -dicho a lo pedante- cae fuera de mi universo de discurso; y en cuanto a la Thais Villas, como que no, que le veo unos ojos raros.
Helena Resano
Volvemos a Helena Resano (Pamplona, 9/2/74) con otra exhibición de escote y con el canalillo más profundo que en la foto anterior por causa de la ropa. Y la niña no parece tonta; incluso vienen anunciándola esta semana como presentadora o lo que sea del programa postelectoral del domingo lo que, de otro lado, no es motivo suficiente para que yo lo mire. Además, en esas fotos se ve que ella no es sólo escote. Hay otro detalle que atrae, los ojos; diría incluso que por ella escribió Neruda aquello de tus ojos oceánicos. Una última foto, curiosa:
Mamen Mendizábal y Helena Resano
Digo que la foto es curiosa por varias razones: vamos a ver, que eso parece una piscina cubierta y, ¿qué sentido tiene hacer top less en una piscina cubierta? Además, parece como si se insinuara que las dos -la otra creo que se llama Mamen Mendizábal- estaban ahí haciendo una tortillita, que no sabemos si por debajo llevan algo. Pero muy bien el color continuo del cuerpo -de las dos- y no con cambio de color en la línea de los pechos. Aun así si se compara la primera foto de Helena Resano con esta se llega a la conclusión -yo al menos- de que es preferible insinuar que mostrar.
Acabo así con las nenas de la Sexta no sin antes decir que hay otras muchas. Por ejemplo las extranjeras de las series. Sólo un ejemplo, el de Robin Tunney, que había salido en Prison Break y ahora es esa policía dEl mentalista que tan poco femenina sale por esa caracterización de policía y por la vestimenta. ¿Qué tal esa mirada y ese escote en picado?
Robin Tunney

Pues no quiero entretener más por si alguien me lee el sábado 19 de noviembre. Digo que no quiero entretener porque es día de reflexión para decidir con seguridad y convicción el voto del día 20. Yo, por mi parte, ya lo he decidido: hasta mí no ha llegado noticia de ningún partido que incluya en su programa electoral una ley por la que a partir del 21 de noviembre se vuelva a poder fumar en los bares. Así que...



domingo, 13 de noviembre de 2011

Habitando tu piel (LXIX concurso de relatos Bubok [tema: el erotismo])

Atardecer de julio en el campo salmantino. Por salir un fin de semana de nuestro pueblo y meternos en cualquier otro. Por sacar nuestros amores de su casa o la mía y pasearlos por esas geografías.
Tarde de siesta a la espera de que baje el calor. Siesta en penumbra y la luz blanca de su cuerpo. Caricias, besos, palabras, placeres, … Descanso y sueño con su brazo agarrándome por la cintura como si me fuera a escapar. Si cuando me escapo es para dejarme aprisionar por sus ojos…
Habíamos pensado dedicar un rato a andar. Salimos a la calle y nos decidimos por el primer camino. Aún queda para el tramontar del sol hacia Portugal. Encinas y chaparros. Sin prisas. No se ve a nadie por esos campos y la cojo de la mano. Por eso también me gusta que salgamos de nuestro pueblo, porque allí somos formales y en otros espacios puedo unir su mano a la mía, puedo abrazarla o arrinconarla contra un árbol, podemos querernos al aire libre.
De repente aparece de detrás de un recodo un caballo con su jinete. Viene hacia nosotras y ella, instintivamente, tira de la mano para soltarse. La agarro fuerte:
-Como te sueltes, aquí mismo te estampo un beso.
El jinete se cruza con nosotras y saluda. Le devolvemos el saludo y ella, cabizbaja como si el mundo no estuviera curado de espantos.
Volvemos al pueblo antes de que anochezca y nos metemos en el bar a pinchar algo para cenar. Y para planificar las vacaciones, claro, porque ése era el objetivo del fin de semana. Que también lo podíamos haber hablado en su casa o en la mía pero lo habíamos acordado así, salir el fin de semana y empezar a preparar las vacaciones. Además, es ella la que decide; yo la dejo hablar y luego todo me parece bien. No sólo por comodidad sino porque siempre acierta como acertó este fin de semana pasado con la casa rural y el pueblo salmantino. Con una caña y las tapas de por medio me cuenta: que si el primero de agosto nos vamos a Portugal –ya veremos si con su coche o el mío- que si a Figueira da Foz, cerca de Coimbra, una ciudad universitaria muy importante:
-¿Son vacaciones culturales o también habrá de lo otro?
Porque eso sí, ella es una intelectual. Ya una vez me desperté de la siesta y estaba a mi lado leyendo. Le cerré de golpe el libro, lo dejé sobre la mesita de noche y se lo expliqué nítidamente:
-A mi cama se viene a lo que se viene.
Y eso no quita para que me quede con la boca abierta cuando me cuenta esas historias que lee o que se me caiga la baba cuando, tras dejarme arrastrar a la fuerza a algún museo –incluso el amor tiene daños colaterales-, me explique una pintura que yo veo normalita con que si la perspectiva, el punto de fuga y qué sé yo qué más. Pero a lo que iba: que si me parece bien lo de Portugal. Que sí, que por supuesto. Que si al volver a la habitación me enseñará en el portátil las fotos de Figueira da Foz, de las playas y del hotel.

Al volver a la habitación… Pero eso fue luego, que aún me tuvo un rato de conversación:
-Que me perdones por lo de antes en el camino.
Se quita el anillo, me coge la mano derecha con su mano derecha, me quita el anillo, me pone el suyo y se pone el mío. Porque tenemos los dedos del mismo grosor. Fue un regalo que compré después del fin de semana en el que nos dejamos claro que su cuerpo es sólo para mí y viceversa. Y los anillos son iguales, con nuestros nombres grabados. La única diferencia es que en el mío está su nombre delante, Eva, y en el suyo está el mío, María. Y lo de intercambiarnos los anillos lo hace ella de vez en cuando como símbolo de algo, vete tú a saber de qué:
-Que me perdones, ya sabes de mis pudores y remilgos.
Que si sé… Como esas veces en que, ya con la luz apagada, se me arrima, me acaricia el vientre que ya veo que no es sólo de cariño, me hago la loca a ver qué y acaba acercándoseme al oído para, en voz muy baja, pedirme que si antes de dormir podemos hacer esto o aquello. Enciendo la luz, le pido que me lo repita mirándome a los ojos y le salen todos los colores. Pero me lo repite.
Luego están sus contradicciones. Una vez cambiados los anillos me coge la mano. En medio del bar. O sea, en el camino, con una sola persona, no quiere, y en el bar, lleno de gente en sábado por la tarde, va, me coge la mano y se pone a acariciármela. Ella a un lado de la mesa y yo al otro. Me mira a los ojos y me acaricia la yema del dedo anular con la yema de su dedo anular. Despacito y con un leve roce como cuando…:
-¿A que no sabes dónde te estoy sintiendo?
-Venga, no empieces a exagerar.
Y era verdad pero sólo a medias. Porque la sentía ahí y, a la vez, como ondas que se me iban metiendo hacia dentro. Como esas veces en que acabo sintiéndola en la garganta. Me cogen las prisas:
-¿Volvemos a la habitación?
Al volver a la habitación…

Al volver a la habitación ya me había olvidado de las fotos, por supuesto. Pero lo de las fotos era en serio y, además, a ella le gusta tenerme en espera. Yo ya estaba desnuda en la cama pero Eva, con toda su parsimonia, abre el portátil, se va a no sé qué ficherito y venga a pasar fotos y preguntarme si me gusta el hotel o fíjate qué playa. Interminable.
-Muy bonito todo. Gracias por  buscar ese sitio. Seguro que lo pasaremos muy bien aunque yo contigo lo paso bien donde sea.
Besito tierno y por fin empieza a desnudarse:
-¿Me dejas que me ponga ocurrente?
Porque sí, mucho pudor y mucha vergüenza para ciertas cosas pero luego, a la hora de inventarse cuadritos, es única: que si ponte así, que si ponte asá, y a mí, como con las vacaciones, me está bien todo mientras sea con ella.
Me separa las piernas y se pone a soplarme ahí. Sí, a soplar. Rato largo y, de vez en cuando, a dejar caer salivita por mi zona lúdica:
-Es para irte encendiendo.
-No, si yo ya venía encendida.
-Pues para encenderte más.
Y vaya si me encendió. Hasta abrazarle la cabeza con las piernas y empezar a retorcerme:
-Anda, ven, que te explico el mundo.
A lo inefable: labios contra labios, los unos y los otros; y los unos contra los otros. Gritos, espasmos y jadeos. Por ese orden o por cualquier otro. O sin orden. Cuerpos en caos, lenguas al azar y el placer supremo en orden, ella y yo juntas, sincrónicas como siempre. Hasta quedar exhaustas y saciadas. Y traspuestas, que caímos dormidas tal como estábamos, puestecitas del revés. Y a la mañana siguiente despertarnos con caricias, besos y mordiscos en los talones y el empeine.

El fin de semana perfecto. Ya volvemos a estar en nuestro pueblo. De aquí dos semanas, de vacaciones a Portugal. Playa por la mañana y quizá le deje una tarde para algún museo o cualquier otra de sus cosillas culturales. O no. Si me quedo mirándola al fondo de esos ojos verdes ya sabe lo que hay, que yo no necesito ninguna de sus ocurrencias para encenderme. Ni para encenderla a ella. La tengo envuelta en una nube y ella me tiene envuelta en la misma nube. Desde aquel día:
-Eva, no te digo cuánto te quiero para que no te asustes.
-Yo también te quiero mucho, María.
-No te pongas sosa y dímelo con alguna floritura.
-Pues que te quiero tanto… tanto… tanto que cuando te levantas para ir al cuarto de baño ya te estoy echando de menos.
Desde ese día da igual que sea verano o lo que quiera el calendario. Si este fin de semana pasado hubiera sido de un invierno de nieve nos habríamos quedado en el pueblo pero lo habríamos pasado casi igual. Sólo que encima de la alfombra y los almohadones de mi salón frente al fuego de la chimenea. Y lo de ir de vacaciones… Sí, bueno, por ver mundo. Pero el único mundo que quiero ver es su cuerpo desnudo. Y el único museo que quiero visitar. Sí, ése es mi mundo, mi patria, mi mapa, mi único paisaje.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Indignaciones laterales: Tele 5 y la 1

Personajillo de sexualidad alternativa nº 1
Vamos a ver en qué país estamos. Resulta que va Tele 5 la semana pasada y en La noria saca a la madre del Cuco, uno de los críos involucrados en el asesinato de Marta del Castillo de Sevilla. Eso causa indignación entre el empresariado que, en cadena, empieza a retirar la publicidad de ese programa: ejemplos son Nestlé, Campofrío, Banco de Sabadell, Puleva, Bimbo... Vale, bueno pero, ¿dónde está el problema?, ¿en cuestiones de degeneración y moralidad? Pues no sé si, como siempre, falla la bibliografía básica: ¿cuándo una empresa puede dar lecciones de moralidad? Ya no entramos en que un banco es algo tan inmoral que el préstamo a interés ha llegado a estar prohibido. Vamos a lo de que una empresa se basa en: compro materias primas por 100, pago 20 al trabajador (antes obrero y más antes proletario) por que transforme la materia prima, y vendo el producto final por 150. O sea, la empresa gana 30; si la empresa va ganando 30 por cada producto, como esto es un juego de suma cero, de algún lado salen esos 30. Para el que sepa, aunque trivializadas, he resumido las ideas sobre plusvalía y acumulación de capital de Marx y Engels. O sea, los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Además, ahora los más ricos dando ejemplo de moralidad como esas señoras de las novelas del XIX que saltaban del confesionario del cura a la cama del amante. En fin...

Personajillo de sexualidad alternativa nº 2
Pero a mí me indigna más lo de hoy en la 1. Yo sigo cada tarde el serial Amar en tiempos revueltos. Bueno pues resulta que como esta noche hablan Rubalcaba y Rajoy por la 1 he tenido que aguantar toda la serie con un cuadrito en el ángulo superior derecho con las caras de los dos y, peor, un contador que iba marcando las horas y minutos que quedaban para el debate. O sea, como si fuera un Barça-Madrid con Kubala y Di Stéfano, o la llegada a la luna del Apolo nosécuántos, o aquel acontecimiento de trascendencia planetaria del que habló con su habitual hemorragia de inteligencia mi siempre admirada Leire Pajín. Ah, bueno,´pinchando aquí se puede ver un plano de la serie con el contador que digo.
Del debate ni te cuento: con decir que llevan días diciendo que negocian hasta el color de las corbatas o el tamaño de la mesa o qué sé yo: si en un debate eso es importante, pots contar, como dicen en catalán.

Y dejo sin comentar cómo en esos programas de vicio y degeneración abundan los maricones. Porque no sé si me estoy haciendo mayor pero, si bien  no me parece mal que tengan derechos civiles e incluso se casen -allá ellos- sí me parece mal que ahora se hagan llamar gays.
Personajillo de sexualidad alternativa nº 3

sábado, 5 de noviembre de 2011

William Beckford, Excursión a Alcobaça y Batalha

Beckford, William, Excursión a Alcobaça y Batalha (Laertes, Barcelona, 1983)
Ni idea de por qué tenía yo este libro. Quizá porque Beckford es el autor de uno de los grandes cuentos de terror, Vathek, que recogió y prologó Borges en La Biblioteca de Babel de Siruela.
Es éste un libro de viajes como tantos, aunque algo adelantado, que los románticos del centro y norte de Europa -Goethe, Stendhal, Borrow, ...- dedicaron al sur. Quizá el mejor resultado de esa moda que veía en el sur de Europa el espacio romántico por excelencia sea El Archipiélago de Hölderlin, que no es un libro de viajes.
El libro de Beckford relata, con muchos años de posterioridad, un viaje a Portugal en 1794 y muestra el país entre modernidad y tradición representadas, respectivamente, por los marqueses de Pombal y Marialva*. Lo más interesante del texto es la blasfemia, muy del gusto romántico, del inicio del libro: si nos pusiéramos en camino para explorar... el lugar donde don Sebastián dejó sus huesos (si verdad es que reposan en la costa africana y no en el calabozo favorito del rey Felipe)... (p.24). Sabido es en todo Portugal por qué no se podrán encontrar nunca los huesos del rey Sebastián.
La traducción, rozando el escándalo: si bien el traductor sabe decir en la p. 35 al fin plugo al cielo, al llegar a la p. 96 dice todas las especies de pájaros que Dios se plugo crear, con dudosa gramaticalidad; con lo bien que hubiera quedado que a Dios le plugo crear. O el uso del verbo disturbar: si la naturaleza temiese disturbar el sueño (p. 48) y atravesamos muchas galerías disturbando las devociones de algunos viejos monjes (p. 71).
Firma la traducción -lo juro- Luis Antonio de Villena que se permite, además, considerar al autor un antiguo y lejano compañero (p. 16) autosituándose así en la órbita de los poetas malditos sin permiso de Leopoldo María. Enfín...

*El marqués de Marialva fue autor de un tratado sobre el arte de montar a caballo. Sigue llamándose marialva al portugués castizo, al que entiende que la vida consiste en cantar fado, beber vino verde y hablar de caballos y toros.

martes, 1 de noviembre de 2011

Ferran Torrent, No emprenyeu al comissari!

Torrent, Ferran, No emprenyeu el comissari! (Quaderns Crema, Barcelona: 2007 [1ª de 1984]).

¡Qué mal envejece la serie de Toni Butxana leída 25 años después! Ni está ya en Valencia el legendario Barrachina sobre el que gira la novela como lugar de encuentro de los personajes, ni creo que queden -si alguna vez los hubo- esos tipos que parecen más bien sacados del Harlem de las novelas de Chester Himes. Aunque claro, quizá ha sido Valencia la que ha envejecido con sus parques en el cauce viejo del Turia, no sé qué de las ciencias y las artes y hasta un circuito -supongo que sostenible- de Fórmula 1. Aunque visto así, quien ha envejecido no es ni Toni Butxana ni la novela, sino Valencia, que no sé si aún tendrá su tribunal de las aguas (pronúnciese auies) y su Cheperueta.

viernes, 28 de octubre de 2011

Francisco Rico, Problemas del Lazarillo

Rico, Francisco Problemas del «Lazarillo» (Cátedra, Madrid: 1988)
Recopila aquí Paquito artículos desperdigados y que en su mayoría prolongan lo iniciado en La novela picaresca y el punto de vista, es decir y muy resumido, la solidaridad entre anonimia y autobiografía en el Lazarillo, y que no creo haya sido invalidado por la atribución de la obra a Alfonso de Valdés que publicó Rosa Navarro hacia el 2002.
Con la pedantería que suele y a la que no sólo yo creo concederle el derecho -no en vano es el más sabio- entra en cuestiones secundarias y es capaz de alumbrar todo un tratado sobre usos comerciales y financieros en el XVI a propósito de la sisa que Lázaro hace al ciego cuando éste va a recibir limosnas en forma de monedas de una blanca y Lázaro se las mete en la boca y las cambia por otras de media blanca; la sola frase (la moneda) iba de mi cambio aniquilada en la mitad de su justo precio le da pie para explicar toda la normativa sobre conflictos comerciales, letras de cambio, réditos y usura, ...
Tampoco deja de estar mal que le dedique el último artículo a Alfonso Guerra, que por aquellos entonces era un intelectual (por)que leía a Mahler y escuchaba a su paisano Antonio Machado, aquel de soy viajero / a lo largo del sendero y poca cosa más.

lunes, 24 de octubre de 2011

Sangre en la arena: Gadafi y la tauromaquia

No hace ni cuatro días, a propuesta de cuatro tarados incultos de esos que tanto abundan en el nordeste español, se abolieron los toros en Cataluña. Bueno, sólo las corridas de toros porque ellos, ignorantes de cositas tales como que una de las plazas más antiguas de España es la de Olot, creen que las corridas son cosa española; y sólo se prohibieron las corridas porque los martirios taurinos de la zona del Ebro, como son tan catalanes como la Virgen de Monserrat, que de tan catalana es negra, esos espectáculos, digo, sí se valen.
¿Qué tiene que ver eso con Gadafi? Pues nada, que el argumento era lo del martirio del toro, el espectáculo sangriento y lo que siempre han argumentado quienes no ven más allá de sus narices. Y luego resulta que este viernes 21 de octubre, en los telediarios del mediodía, al menos en la 1 y en Antena 3, repitieron una y otra vez la muerte, asesinato, linchamiento o como se quiera llamar a eso, de Gadafi. Y no pasa nada. Y no sé si eso está considerado horario infantil. Y como el telediario es un espacio informativo y esas imágenes eran informativas, formativas y performativas... pues eso.
Suerte que los aficionados a la tauromaquia son gente más civilizada y tienen más seso que el resto de la población precisamente por eso, porque son aficionados a la tauromaquia. Si no, podrían proponer que, del mismo modo que con Gadafi, se podría practicar en la plaza Monumental de Barcelona y retransmitir por televisión una lidia con sus dos picas, sus tres pares de banderillas y su muerte a espada de uno de los artífices de la prohibición, el hijoputa de José Luis Carod Rovira (José Luis sic, que habría que ver con qué nombre lo registraron al nacer máxime fuera de Cataluña). Y luego se saca un primer plano de su cuerpo ensangrentado mientras los caballos lo arrastran fuera de la arena.
Y eso me recuerda una cita de Séneca en la que, criticando el salvajismo del circo romano, dice que quienes más disfrutan allí son las niñas.
Bueno, y la Chacón ya salió rápido a decir que había que aclarar las circunstancias de la muerte de Gadafi, que la Otan no tiene nada que ver. O sea, se monta en Libia una guerra entre tribus -aquí hay un vídeo donde Julio Anguita lo explica con su lucidez habitual- y rápidamente decidimos quiénes son los buenos y quienes son los malos y ya nos ponemos a tirar bombas al que hace cuatro días era colegui de Zapatero y puso su jaima en la Moncloa pero de repente se ha convertido en un superdictador como aquel Idi Amín que se comía a los niños. Más digno fue Felipe: cuando USA bombardeó Libia en el ochenta y pico se negó a que sus aviones sobrevolaran territorio español o se abastecieran en Rota. Y lo de Libia ha sido clavadico a lo de Irak: mucho criticar a Aznar por querer salir en la foto de las Azores e intervenir en la guerra y ahora, lo mismo, venga a instaurar democracia a base de bombas ignorando que, como se está demostrando en Irak, más valía una dictadura que el caos total. Pero a lo mejor lo que pasa, con ese paralelo entre Aznar y Zapatero aficionados a esas guerras, es una cuestión sólo explicable desde la psicología de los pueblos: puede que la cuestión consista en un sustrato atávico por el que desde don Pelayo España esté llamada por la historia a luchar contra los moros; no sólo la Reconquista sino campañas en el norte de África en el XVI (Orán, batalla de Alcazarquivir), la guerra de Marruecos de comienzos del XX... y hasta cabría ahí la no-guerra de Afganistán.
Y a la Chacón un consejito: que se vaya a pasar revista por esos cuarteles a ver si la vuelven a preñar.
Luego lo de imponer la democracia -la pidan o no- por la fuerza de las armas. Me suena que puede ser burda copia de otra idea española, la de imponer la religión a los indios americanos. De ahí aquella cita de una de las crónicas de Indias, no recuerdo si de Bernal Díaz del Castillo o de Francisco López de Gómara, en la que se dice aquello tan bonito de que les quitamos el oro pero qué más quieren si a cambio les enseñamos la religión verdadera. Algo parecido a lo que Pablo Neruda parafraseará después: se llevaron el oro... y nos dejaron las palabras (Confieso que he vivido)
 Por cierto, que no sé cuántas veces habrán pasado hoy por la tele el accidente en el que muere Marco Simoncelli ... En fin, que este mundo es un snuff movie (o como se diga).