Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Amadís de Gaula (II: El Amadís y el Quijote)


La relación del Quijote con el Amadís es explícita puesto que el protagonista de la primera toma al de la segunda como modelo repetidas veces desde aspectos tales como la penitencia en Sierra Morena hasta detalles como los de dejar que sea el caballo quien, ante una encrucijada, decida el camino. Poco importa aquí que Cervantes, con el Quijote, pretenda ridiculizar la novela de caballerías porque, de hecho, a la altura de 1605, fecha de la primera parte, ya ha entrado en declive: en efecto, el desastre de la Invencible en 1588 marca la quiebra de los ideales del género porque, resumiendo, para nada han servido ni el honor ni la valentía.
Dejando, pues, de lado ese aspecto, veremos cómo la relación entre ambas novelas vuelve a basarse, de modo parecido a como notábamos aquí para el Lazarillo, en la oposición:
1) ¿Cuál es la genealogía de don Quijote y su ambiente familiar?: frente a los antepasados nobles de Amadís, poco sabemos de los de don Quijote: sólo se alude a que habían pertenecido a sus bisabuelos las armas que va a recomponer. Se puede deducir alguna participación de éstos en la Reconquista de dónde vendría a la familia el estatuto de hidalguía que la encuadra en el estrato más bajo de la nobleza. Se supone también que don Quijote ha tenido o tiene algún hermano o hermana y, de ahí, la sobrina que convive con él. Y por ese camino se llega a un ambiente familiar que le opone al de cualquier caballero: don Quijote vive rodeado de mujeres, su ama y su sobrina. Habría que notar que el mozo de campo y plaza del capítulo I,1 sólo aparece ahí y no vuelve a hacerse presente en toda la novela ni siquiera en los momentos en que se le espera como a la hora de recoger al caballero maltrecho tras su primera salida.

2) ¿Cuál es el espacio y el tiempo en el Quijote? Prácticamente el mismo del Lazarillo, la España real del XVI. Ya no estamos ante esas coordenadas entre medievales y ahistóricas del Amadís  sino en espacios concretos recorridos por los personajes que se esperan: arrieros, pastores, la Santa Hermandad... Habría que notar que en la frase inicial de la obra, en un lugar de la Mancha, lugar no es sinónimo de sitio sino de aldea. Estamos, pues, en una población rural de cuyos alrededores se dan referencias -El Toboso, Puerto Lápice...- y que el lector sabrá situar aproximadamente como también el camino que desde el centro de la península lleva a Sevilla, ciudad de donde parten las expediciones hacia América; es el mismo camino, por lo demás, donde se encuentran Rinconete y Cortadillo. Por esa razón, porque el lector conoce directa o indirectamente los lugares de los que se habla, se conseguirá un cierto efecto cómico al ver cómo don Quijote añade a su nombre el de su región. Ahora bien, todo el hilo de la obra consistirá en el choque entre esas coordenadas espacio-temporales y las de don Quijote: es el conocido baciyelmo. Mientras don Quijote vive mentalmente en el mundo caballeresco del Amadís con sus damas, castillos y gigantes, la realidad le devuelve prostitutas, ventas y molinos de donde se le siguen constantes palos hasta su derrota final en Barcelona, un espacio, por urbano y moderno, completamente opuesto al caballeresco. Una nota última: para derrotar a don Quijote el bachiller Sansón Carrasco ha de adoptar sus códigos caballerescos y transformarse en el caballero de la Blanca Luna; una segunda lectura de la derrota de don Quijote sugiere lo contrario, que ha sido éste el que ha vencido al imponerle a aquél, prácticamente el intelectual de su aldea, su mundo mental.

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