Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



lunes, 30 de junio de 2014

Josep M. Benet i Jornet, E. R.

Benet i Jornet, Josep M., E. R. (Edicions 62, Barcelona: 1994)

Otro libro leído por compromiso, porque con él se cerró el curso del club de lectura del Ateneo de Mahón. Y mi visión general es negativa. Es una obra de teatro que, en la escena, quizá se salvaría con las actrices que aparecen ahí a la izquierda, pero leída... O quizá simplemente le tenía cierta manía al autor porque era guionista de la serie Amar en tiempos revueltos y ya aquí dije lo que pensaba de los guionistas de esa serie.

Bien, de esta obra, varios aspectos:
  • ¿De qué va? A ratitos de metateatro: pues una estudiante de teatro, la Noia, acude a tres exactrices, Glòria Marc, Assumpta Roca, Maria Caminal, en busca de noticias de otra actriz ya fallecida, la que responde a las iniciales E. R., Empar Ribera. El tema metateatral se ve reforzado por un motivo que va recorriendo la obra, el teatro de juguete. La noia dice: Quan era petita em van regalar un teatret antic (9). Poco más tarde sabremos que también Maria Caminal tenía uno: També en vaig tenir un, una vegada. Una preciositat. Em va durar poc (18). Más adelante, Glòria dice que también Empar tenía un teatret antic, que havien construït expressament per ella (39) y esos teatritos va apareciendo prácticamente hasta el final en el que resulta que todos eran el mismo. También es metateatral la insistencia en la obra Ifigénia que había de ser dirigida por Empar y protagonizada por una de las tres exactrices (40-41). Gratuita, en cambio, parece la cita de Romeo y Julieta que cierra la obra (78-79).
  • En otros momentos, parece que la obra gira alrededor del motivo folclórico del tres representado por esas tres actrices. Al menos hay una preocupación por presentarlas a partir de las acotaciones que describen su casa como si ésta fuera una proyección de ellas. Así, para Glòria: Llum. Elements d'un interior caòtic. Hi ha llibres. Hi ha telèfon. Darrere, s'entreveuen les parets nues de l'escenari. Glòria rep la Noia, que avança amb un pom de flors; a Glòria esas flores le parecen preciosas (33). Paralelamente ocurre para Assumpta: Llum. Elements d'un interior càlid. Hi ha llibres. Hi ha un telèfon. Darrere, s'entreveuen les parets de l'escenari. Assumpta rep la Noia, que avança amb un bonic pom de flors; Assumpa no recibe bien esas flores: Et pensas que sóc la reina d'Anglaterra (45). Y por fin Maria: Llum. Elements d'un interior anodí. Hi ha llibres. Hi ha telèfon. Darrere, s'entreveuen les parets nues de l'escenari. Maria rep la Noia, que avança sense res a les mans. Pero lo que ocurrirá será que habrá tensiones entre ellas. Dice, por ejemplo Maria Caminal: Sí, pot dir-se que continuem essent amigues. Bé, fa mal d'assegurar. En tot cas, dilluns vinent la Glòria i l'Assumpta sopen a casa meva (17). Y sobre todo, contradicciones, es decir, visiones muy diferentes de la persona a la que retratan, Enpar.
  • Ahora bien: hay detalles que no vienen a cuento de nada, como una cierta insistencia en relaciones homosexuales entre mujeres: dice Glòria que Vaig conèixer una lesbiana preciosa i vaig decidir que per què no (26); o las de Empar contadas por Assumpta: Abans de començar: la Ribera era lesbiana (48), Una de nosaltres s'havia convertit en la seva fulana (50). Y se llega a lo esperpéntico cuando alcanza el incesto: l'únic home amb qui es va ficar al llit va ser el seu germá! (48).
  • Y un apunte final: el relatar la misma acción, en este caso, el presentar el relato de Enpar Ribera, desde varios ángulos, ya estaba más que inventado: por ejemplo en la película de Rashomon (1950) de Kurosawa, a su vez basada en un cuento japonés; o en la novela La mujer justa de Sándor Márai.



jueves, 26 de junio de 2014

Epigramas de Marcial, II

 Continuamos aquí con la labor de traducción que empezamos en esta entrada. Y nos auxiliamos, además, con la siguiente edición en castellano: Marcial, Epigramas, I (Gredos, Madrid: 1997)

I,47
Nuper erat medicus, nunc est vispillo Diaulus
Quod vispillo facit, fecerat et medicus.

I,47
Hace poco era médico; ahora, Diaulo es enterrador:
lo que hace como enterrador lo había hecho como médico.

I,49
Vir Celtiberis non tacende gentibus
Nostraeque laus Hispaniae,
Videbis altam, Liciniane, Bilbilin,
Equis et armis nobilem,
Senemque Caium nivibus, et fractis sacrum
Vadaveronem montibus,
Et delicati dulce Boterdi nemus,
Pomona quod felix amat.
Tepidi natabis lene Congedi vadum
Mollesque Nympharum lacus,
Quibus remissum corpus adstringes brevi
Salone, qui ferrum gelat.
Praestabit illic ipsa figendas prope
Voberca prandenti feras.
Aestus serenos aureo franges Tago
Obscurus umbris arborum;
Avidam rigens Derceita placabit sitim
Et Nutha, quae vincit nives.
At cum December canus et bruma impotens
Aquilone rauco mugiet,
Aprica repetes Tarraconis litora
Tuamque Laletaniam.
Ibi inligatas mollibus dammas plagis
Mactabis et vernas apros
Leporemque forti callidum rumpes equo,
Cervos relinques vilico.
Vicina in ipsum silva descendet focum
Infante cinctum sordido.
Vocabitur venator et veniet tibi
Conviva clamatus prope.
Lunata nusquam pellis et nusquam toga
Olidaeque vestes murice;
Procul horridus Liburnus et querulus cliens,
Imperia viduarum procul;
Non rumpet altum pallidus somnum reus,
Sed mane totum dormies.
Mereatur alus grande et insanum sophos:
Miserere tu felicium
Veroque fruere non superbus gaudio,
Dum Sura laudatur tuus.
Non inpudenter vita quod relicum est petit,
Cum fama quod satis est habet.

I,49
Varón que no ha de ser silenciado entre las gentes celtíberas
y gloria de nuestra Hispania,
verás, Liciniano, la alta Bílbilis, 
noble en caballos y en armas,
y el viejo Moncayo con sus nieves, y las rocas cortadas
del sagrado Vadaverón,
  y el dulce bosque del delicado Boterdo
a quien ama la feliz Pomona.
Nadarás en los suaves remansos del tibio Congedo
y en los tranquilos lagos de las ninfas;
y relajado ahí el cuerpo, lo pondrás en tensión en el poco profundo
Jalón, capaz de congelar el hierro.
Allí, la misma Bubierca proveerá para la comida
fieras cazadas no lejos.
Soportarás los calores sin nubes en el Tajo dorado (1)
escondido entre las sombras de los árboles
La helada Dercena aplacará tu ávida sed
y también Nuta, tan fría que vence a las nieves.
Y cuando el blanquecino diciembre y la bruma impotente
rujan con el ronco aquilón,
volverás a la soleada costa de Tarragona
y a tu Layetania.
Allí cazarás gacelas amarradas en suaves lazos
y jabalíes nacidos en tus tierras,
atraparás la astuta liebre con tu robusto caballo
y dejarás los ciervos para el administrador de tu finca.
El bosque vecino bajará la leña
hasta tu mismo hogar rodeado de niños rústicos.
El cazador será convocado y vendrá a ti 
reclamado como comensal a tu lado.
Ni calzado senatorial adornado de medias lunas ni toga
ni vestiduras perfumadas de múrice.
Lejos el hórrido Liburno y el cliente siempre quejumbroso,
lejos las exigencias de las viudas.
No romperá tu sueño profundo ningún reo escuálido
antes bien dormirás toda la mañana (2).
(1.- No se entiende bien por qué, si hasta ahora la toponimia se correspondía al valle del Jalón entre las actuales Calatayud y Alhama, ha pasado al Tajo.)
(2.- Idea que, dentro del tópico del menosprecio de corte y alabanza de aldea, pasa desde el Époco II de Horacio hasta el no rompido sueño de la Oda a la vida retirada de fray Luis).

I,55
Vota tui breviter si vis cognoscere Marci,
Clarum militiae, Fronto, togaeque decus,
Hoc petit, esse sui nec magni ruris arator,
Sordidaque in parvis otia rebus amat.
Quisquam picta colit Spartani frigora saxi
Et matutinum portat ineptus Have,
Cui licet exuviis nemoris rurisque beato 
Ante focum plenas explicuisse plagas
Et piscem tremula salientem ducere saeta
Flavaque de rubro promere mella cado?
Pinguis inaequales onerat cui vilica mensas
Et sua non emptus praeparat ova cinis?
Non amet hanc vitam quisquis me non amat, opto,
Vivat et urbanis albus in officiis.

I,55
Si quieres conocer resumidamente los deseos de tu amigo Marco,
oh Frontón, brillo del ejército y gloria de la toga,
esto es lo que pide: ser labrador de un campo propio no muy extenso;
y gusta de ocios insignificantes en cosas pequeñas.
¿Se preocupa de las frías pinturas de los mármoles espartanos
y lleva como un necio el saludo matutino
alguien a quien , premiado con el botín del bosque y del campo, puede
desplegar ante el hogar las redes llenas
y traer peces aún saltando en la temblorosa caña
y sacar miel dorada de una jarra roja?
¿o aquel a quien un ama rolliza le llena las mesas desproporcionadamente
y le prepara con cenizas no compradas huevos también suyos?
Disguste esta vida aquel a quien yo mismo disgusto, así lo deseo,
y viva pálido en medio de las conveniencias urbanas.


I,57
Qualem, Flacce, velim quaeris nolimve puellam?  
Nolo nimis facilem difficilemque nimis.
Illud quod medium est atque inter utrumque probamus:
Nec volo quod cruciat, nec volo quod satiat.

I,57
¿Qué muchacha, Flaco, preguntas si quiero o no?
No quiero ni la demasiado fácil ni la demasiado difícil.
Lo que está en el punto medio y entre uno y otro extremo damos por bueno:
ni quiero lo atormenta ni quiero lo que sacia (1).
(1.- No se entiende la razón por la cual M. Dolç traduce 3-4 como Em plau la que equidista d'ambdós extrems. / No vull la que tortura ni vull la que atipa. En su interpretación, el poema parece decir "Me gustan las mujeres normales y corrientes" mientras que en el texto el autor ha pasado de hablar de mujeres [puellam] a la generalización con cuatro neutros, illud y 3 quod. La interpretación giraría, más bien, alrededor de la aurea mediocritas horaciana. En la misma dirección que nosotros traduce la edición de Gredos: Apruebo lo que está en medio y queda entre los extremos / ni quiero lo que hace sufrir ni quiero lo que empalaga).



I,64
Bella es, novimus, et puella, verum est,
Et dives, quis enim potest negare?
Sed cum te nimium, Fabulla, laudas,
nec dives neque bella nec puella es.

I,64
Eres hermosa, lo sabemos, y joven, es cierto,
Y rica, ¿quién puede negarlo?
Pero cuando te alabas demasiado, Fábula,
No eres ni rica, ni hermosa, ni joven.


domingo, 22 de junio de 2014

Juan F. López Casasnovas, Caragols dels jorns

López Casasnovas, Joan F., Caragols dels jorns (Ciutadella de Menorca: 2014)

Otro ejercicio lírico de un poeta local. Y digo que es otro porque ya traté aquí del Llibre de amorg de Tomeu Truyol también aparecido recientemente.

Bien el prólogo del autor abriéndolo por açò no és un pròleg (7). Mejor aún al afirmar que hi ha molt de mi mateix dins cada baula d'aquest poemari (7): o tautología o perogrullo, que lo de la voz personal como rasgo definitorio de la lírica se remonta, si no a Aristóteles, 1448a (Poética), a sus comentaristas; es lo de diferenciar lírica y narrativa a partir de la mirada hacia dentro o hacia fuera, o de lo subjetivo y lo objetivo... Y sublime una expresión del párrafo final, l'entropia del pas del temps: ¿andan los vates isleños leyendo a escondidas a Russell, a Popper, a Kuhn...?; recordemos que Tomeu Truyol había insertado la misma palabra en una prosa de tono lírico: Des de l'entropia... així l'amor de cop o lentament es va diluint ('Estimada distància'). Les invito, ya puestos con rococós, al uso de neguentropía, que es como algunos llaman a la entropía negativa.

Alguna nota seria merece un apartado (9-10) dedicado a explicar las palabras caragol y jorn del título. En cuanto a la segunda, considero completamente innecesaria la aclaración de que es un arcaísme per 'dia': difícilmente tendrá acceso al resto del texto quien que no lo supiera de antemano por dominio del léxico, por comparación con el francés o el italiano, por analogía con jornada o por el camino que sea. Y en cuanto a caragol se da una nota etimológica -supongo que de Coromines- y otras del DCVB referidas a su sentido metafórico en tanto ronda circular de los caballos. Bien: es lo que se llama catacresis o metáfora desgastada y muerta. Sin embargo hay algo más: las explicaciones del autor dirigidas, claro, a la mejor comprensión del texto, pueden provocar lo contrario, esto es, que el lector no caiga en otras sugerencias, en lo que se vienen a llamar los significados connotados. El autor observa que a la closca del caragol es veuen les voltes en espiral y acto seguido pasa a observar un cambio léxico entre anar a veure fer es caragol y anar an es caragol producido a lo largo del tiempo. No ha atendido a un detalle clave, les voltes en espiral: por algún lugar del Rubén Darío más simbolista, el caracol, con su espiral vista de fuera hacia dentro, sugiere al hombre en introspección del mismo modo que Machado -por supuesto don Manuel- vierte hacia dentro cualquier jardín en otoño y va a parar a sus melancolías. Y lo mismo vale para este libro según intentaré mostrar después: algo así como si los poemas fueran abriéndose en espiral para ir avanzando desde lo puramente local hacia lo cósmico; y de modo paralelo, els jorns se expanden hacia la eternidad. A algo así parece referirse Pau Faner cuando, elogiando el libro, dice que los caballos de la fiesta podrían trepar hacia el cielo azul (Sant Joan poético, Menorca, 16/6/14).
A destino semejante se llega leyendo el título y deteniéndose un momento: ¿significa algo Caragols dels jorns? En principio no, pero causa sorpresa. Una sorpresa parecida a la que puede provocar una metáfora tan trillada como las perlas de tu boca: el choque semántico entre perlas y boca -porque se supone que, abierta la boca de una mujer, no se ven perlas- estimula al lector hasta que deduce que el poeta le está hablando de dientes. Del mismo modo, como los caracoles pueden ser a la llauna, de mar, de tierra... pero no dels jorns, es ejercicio del lector averiguar qué intenta decirle el poeta con esa inusual combinación de palabras.
(De paso: entiendo que cuando dice la corrida de los sanfermines [10] se refiere a los encierros de san Fermín)

Ya en los poemas propiamente dichos se observa:
1º) Una alternancia entre lo local y lo universal: De un lado, la presencia de lo local desde la camamil·la de la Mola ('Herbes de sant Joan') hasta el carrer sa Font ('Hivern'); pero a la vez, y cuando llega a reducir toda la geografía a su mínima expresión, nos transporta, de otro lado, a lo mítico: ...un plà, / que... / és llombrigol del món, / com l'omfalós de Delfos ('Neix el món').
Lo mismo ocurre en el pequeño ciclo dedicado al folclore con la recogida de hierbas por san Juan ('Herbes de sant Joan') o con las muchachas y sus auspicios para encontrar novio ('Ordalia d'amor', 'Ordalies')...: también aquí se abre el espacio más allá de la mera costumbre local. El autor, con todo su derecho porque también lo hizo san Juan de la Cruz, se anota a sí mismo el poema 'Ordalies' para explicarnos que los ritos que en él se explican, la muchacha tratando de saber sobre la superficie del agua el nombre y oficio de su futuro marido, son comunes a tota la nació catalana: des del Pirineu fins a terres alicantines, i també a les illes Balears... (22). Estamos en el mantra deFraga a Maó i de Salses a Guardamar: y por fin entendemos, viéndolo aplicado a los múltiples Països catalans, lo que quiso decir José Antonio con aquello de la unidad de destino en lo universal. No obstante, hay un conocidísimo tratado de folclore, La rama dorada de sir James Frazer (FCE, Madrid: 1991) que, abierto al azar, muestra cómo un rito observado por ejemplo en Moldavia, puede encontrar su paralelo en el África negra. Es por ello que el poema 'Herbes de sant Joan' se puede situar del lado de alguno tan castellano como A coger el trébole / mañanicas de san Juan / a coger el trébole / los mis amores van. E incluso la presentación de esas 'Herbes de sant Joan' en catálogo recuerda inevitablemente la serie parsley, sage, rosemary and thyme de 'Scarborough Fair', canción inglesa de origen medieval conocida por la versión de Simon y Garfunkel.
Nuevo juego entre lo local y lo universal o, como anunciamos, nuevo abrirse en espiral, es lo que ocurre en el poema 'En trencar l'alba, ballarà el sol': hay alusiones locales como ese ballarà el sol o la muchacha que va a fer un caragol; pero se encuadran en la tradición universal tanto por la asociación simbolica del agua al amor -y recuérdese el ciervo que ya acudía a la fuente en el Salmo 42 (Así como el ciervo busca la fuente...)- como, sobre todo, por esa situación al alba y, como se suele, anunciada con pájaros. A trenc d'alba, rossinyol / o alosa: son los pájaros -cuando canta la calandria / y responde el ruiseñor- del 'Romance del prisionero' y es el avecica / que me cantaba al albor. Son también los mismos pájaros de otro texto mucho más transitado,Romeo y Julieta de Shakespeare:  en III, 5, en la alcoba de Julieta, ambos amantes discuten qué pájaro es el que oyen cantar porque de ello depende que esté amaneciendo y Romeo haya de marcharse: Julieta: ...Es el canto del ruiseñor, no el de la alondra el que se oye. Todas las noches se posa... Romeo: Es la alondra que advierte que ya va a amanecer, no el ruiseñor.
Y ya recorriendo rápidamente el resto de poemas se vuelve a apreciar la misma intención en 'La croada': la anécdota de la fiesta se convierte en retrospección (Del balcó, que guaita els segles) y uno de sus motivos (un domàs color grana) permite el salto a un pasado heroico (Alts caixers de sant Joan / cavallers d'una Croada). En 'Avellanes buides (1)' se alternan ciclos de tiempo opuestos: en la primera mitad, la primavera se sucede rápidamente; en la segunda, es el día el que corre de la mañana hasta el ocaso; pero actuando como eje en el centro del poema, l'infinit aguaita.

2º) Una cierta oscilación entre lo apolíneo y lo dionisíaco entendida ésta como sujeción, de un lado, al rigor de cuantas ceremonias rigen la fiesta de san Juan y, de otro, rebelión contra éstas. Quizá el poema que encierra mejor tal idea sea 'Cowboy de mitjanit': Desa la guindola, ardit cavaller /... i dona't el gust / de desobeir el Senyor Caixer; y para acabar, una invitación al caballero para que se salga del marco local: Gosa cavalcar terra ampla y salvatge.

3º) Un orden en cuanto a la disposición al menos en lo que se refiere a la abertura y cierre. Empieza el poeta situándose ante una Mare Terra / Mare Mar que, yendo desde el rostoll de la tanca hasta la ciutat encantada / que es va enfonsar dins un somni mariner, quiere trascender Menorca. Y la invoca con predominio de notas positivas: el alba (dejornet, de matinada), la plenitut solsticial, el jinete presto para la fiesta (he embridat els meus cavalls enardits). Y cierra el poemario con el jinete abandonando el caballo: Sensa picar esperó / amollau ja la brida ('Només memòria') y en el tiempo opuesto, en un 'Hivern' oscuro, silente y frío: La llum que tomba en bolquers de foscor / crea un silenci espès...; ha plogut i fa fred. La conclusión no puede ser otra que un tempus fugit al galope: aquell cavall... / cap al no res. Y una imprecación contra el tiempo (Capgires, Temps, trastoques, /  mudes fortuna...) ya anunciada en otro poema, 'Avellanes buides (II)': en él se actualiza la máximaOmnes vulnerant, ultima necat (i les manetes del rellotge de caixa són fletxes / que et vindran a matar) y, acto seguido, partiendo de expresiones lexicalizadas del tipo me importa un pepino, pimiento, comino... se juega con uno de los motivos de san Juan, la avellana, para convertirla en símbolo de la futilidad de todo: A estones sembla que la vida  / no val més que una avellana buida. El libro se ha convertido así en camino desde la madre hasta la muerte: y no queda más que decir puesto que se ha cerrado el caragol.

4º) Quizá el poema más trabajado, al menos en lo que se refiere a las imágenes, sea 'Neix el món...', toda una cosmogonía en miniatura cuyo eje rector lo constituyen imágenes circulares: ese nacimiento del mundo tiene lugar dins l'ull / del cavall, globus negre; tras ello, la rueda de la fortuna: la fortuna roda / inestable de mena para ir a dar en un anillo en el que pasado y presente se funden con una imagen que sugiere el eterno retorno: el passat, ja fuit / i el present se segellen / unint-se llurs meitats, / que esdevenen anell / perfección de l'ésser. Ahora el círculo se concreta en els Jocs del Plá: amb les astes esteses / cap al buit d'aquell cercle. Y entonces, según lo ya dicho, la fiesta se trasciende a sí misma y todo, ojo del caballo, rueda, anillo, anilla alcanza categoría de mito en nueva forma circular, el ómphalósés llombrígol del món, / com l'omphalós de Delfos. Y, por cierto, la misma sugerencia acerca del eterno retorno se da más adelante: Sí, fèiem comptes / que el temps no existiria / que tornaria cada mes de juny / igual a si mateix o idèntic(Avellanes buides [II]).

5º) Por fin, algunas notas dispersas:
a) La omnipresencia de la bandera recorriendo el poemario: un domàs color grana ('La croada'), una bandera roja de semàntica antiga ('Capvespral'), el penó de la creu blanca ('Cançó de badar finestra'), todo el poema 'Vella i nova bandera'...
b) La profusión de pájaros contrapesando la de hierbas.
c) Alguna aliteración dispersa: font molt fonda ('Fou al començament') festers d'estels / uns ulls llunyans de lluentors alegres ('Avellanes buides [I]'). O el mismo juego paronomásico Mare mar, más rico en tanto busca convertir en sinónimos dos términos que, en principio, no tienen relación alguna.
d) Y sin pretender entrar en consideraciones sobre la simbología del caballo, sólo dos notas: 1ª) que en algún parece haber algún eco de un poema de Pere March, padre de Ausiàs March, titulado 'L'arnés del cavaller' en el que se trata de la contención y el desbordamiento de pasiones. 2ª) que, de manera más clara, los versos iniciales de 'Darrer toc de fabiol' tienen un indudable sabor lorquiano: La lluna canta a l'estrep; / descavalcaves. / Quin glop de beguda trista. Compárese con: En la luna negra / de los bandoleros / cantan las espuelas /.../ ¡Qué perfume de flor de cuchillo!

Hasta aquí. Releído observo que por momentos he caído en el exceso de erudición o en la pedantería. Qué le voy a hacer... En fin, que como conclusión única diré que es un poemario legible incluso fuera del  ámbito local y ésa era mi idea inicial al sugerir la mirada a la espiral del caracol. Y si hay alguna visión negativa ésta sólo apunta hacia los comentarios del autor y sugiere algo así como que prefiero un texto en blanco y que cada uno se lo comente según su saber y entender sin necesidad de ser dirigido por el autor. Supongo, incluso, que el autor es de los que saben que un autor no es, ni de lejos, el mejor comentarista de sus textos.

miércoles, 18 de junio de 2014

Platón, Apología de Sócrates, traducción (V)

F. Sebastian, Diccionario Griego-Español (Sopena, 1972)
Continuamos con la traducción del texto que dejamos aquí.
V
Quizá alguno de vosotros tome la palabra: "Pero, Sócrates, ¿cuál es tu situación?, ¿por qué han surgido estas acusaciones contra ti? Pues, sin duda, no ocupándote tú de nada más notable que los demás, no habrían surgido seguidamente tal fama y tales palabras si no te hubieses ocupado en algo distinto a los demás. Dinos, pues, qué ocurre para que nosotros no te juzguemos a la ligera". (D) Me parece que el que hable así dice cosas justas y yo intentaré mostraros qué es lo que me ha causado ese renombre y esas acusaciones. Escuchadme, pues. Y quizá a alguno de vosotros le parecerá que bromeo. Pero sabes bien que os diré toda la verdad. Porque yo, oh ciudadanos atenienses, alcancé ese renombre no por nada sino por cierta sabiduría. ¿Cuál es esa sabiduría? Es precisamente una sabiduría de naturaleza humana y es probable que yo sea sabio en ella. En cambio, éstos de los que precisamente hablaba hace un momento (E) quizá sean sabios en una sabiduría extrahumana -o no sé bien cómo llamarla. Pero yo no conozco esa sabiduría; ahora bien, el que lo afirme miente y habla falsamente acerca de mí. Atenienses, no alborotéis ni aunque parezca que digo algo presuntuoso. Pues hablaré en lo que diga con palabras no mías sino que me remitiré al que las dijo, alguien digno de vuestra consideración. Pues de mi sabiduría, si hay alguna y de algún tipo, os presentaré un testigo, al dios de Delfos. En efecto, conocíais sin duda a Querefonte. (21A) Él era amigo mío desde joven y amigo de vosotros los demócratas; y compartió junto a vosotros el destierro y el retorno. Ése era Querefonte y ¡cuán vehemente en lo que emprendía! Pues bien, una vez se atrevió a ir a Delfos para consultar en el oráculo lo siguiente -y no alborotéis, oh ciudadanos, por lo que voy a decir-: pues preguntó si había alguien más sabio que yo. La Pitia respondió que no había nadie más sabio. Y sobre ello os dará testimonio este hermano suyo pues él ya murió.

sábado, 14 de junio de 2014

Platón, Apología de Sócrates, traducción (IV)

Continuamos con la traducción de la Apología de Sócrates de Platón que dejamos aquí:
IV
Pero ni nada de esto es así ni, si habéis oído a alguien que yo educo a los hombres por salario y trabajo por dinero, tampoco es verdad. (E) Porque a mí también me parece que es bueno el que alguien sea capaz de enseñar a la gente como Gorgias de Leontinos, Pródico de Ceos e Hipias de Élide. Pues cada uno de ellos, oh ciudadanos, es capaz de ir de una ciudad a otra y convencer a los jóvenes -a quienes les es posible recibir lecciones gratuitamente de aquellos de sus conciudadanos que gusten- para que se aparten de la compañía de éstos, se unan a ellos dándoles dinero (20A) y, además, les queden agradecidos. Por otra parte, está aquí otro hombre, sabio de Paros, que, según entiendo, vive entre nosotros. Porque me encontré casualmente al hombre que más dinero había gastado con los sofistas, más incluso que todos los demás juntos, Calías, el hijo de Hipónico. Así que, puesto que tiene dos hijos, le pregunté: "¡Oh Calías! -dije-, si tus dos hijos hubieran sido dos potros o dos becerros, ¿les buscaríamos un encargado para que se ocupara de ellos y le pagaríamos?; éste debería hacerlos aptos y buenos según su condición natural (B), y sería alguien experto en caballos o un labrador. Pero como son hombres, ¿qué especialista en saber tienes pensado tomar?, ¿quién es el experto en la perfección humana y política? Pues creo que tú, a causa de tus hijos, habrás meditado su contratación. ¿Hay alguno -dije yo- o no?" "Por supuesto que sí", dijo él. Dije yo: "¿Quién es, de qué país y por cuánto enseña?" "Eveno de Paros -dijo-, oh Sócrates, por cinco minas".  Y yo consideré dichoso a Eveno si verdaderamente posee ese arte y lo enseña con mesura. (C) Pero yo me enorgullecería y me jactaría si supiera estas cosas. Pero no las sé, oh atenienses.

Comentario:
Sócrates se aparta de la sofística -Gorgias, Hipias- en lo que toca a la enseñanza por dinero del mismo modo que se desinteresaba del estudio de la physis y se encaminaba hacia los valores.

Adjuntamos el texto griego:




4.
     ἀλλὰ γὰρ οὔτε τούτων οὐδέν ἐστιν, οὐδέ γ᾽ εἴ τινος ἀκηκόατε ὡς ἐγὼ παιδεύειν ἐπιχειρῶ ἀνθρώπους καὶ χρήματα [19e] πράττομαι, οὐδὲ τοῦτο ἀληθές. ἐπεὶ καὶ τοῦτό γέ μοι δοκεῖ καλὸν εἶναι, εἴ τις οἷός τ᾽ εἴη παιδεύειν ἀνθρώπους ὥσπερ Γοργίας τε ὁ Λεοντῖνος καὶ Πρόδικος ὁ Κεῖος καὶ Ἱππίας ὁ Ἠλεῖος. τούτων γὰρ ἕκαστος, ὦ ἄνδρες, οἷός τ᾽ ἐστὶν ἰὼν εἰς ἑκάστην τῶν πόλεων τοὺς νέους — οἷς ἔξεστι τῶν ἑαυτῶν πολιτῶν προῖκα συνεῖναι ὧι ἂν βούλωνται — τούτους πείθουσι τὰς ἐκείνων συνουσίας [20a] ἀπολιπόντας σφίσιν συνεῖναι χρήματα διδόντας καὶ χάριν προσειδέναι.
     ἐπεὶ καὶ ἄλλος ἀνήρ ἐστι Πάριος ἐνθάδε σοφὸς ὃν ἐγὼ ἠισθόμην ἐπιδημοῦντα· ἔτυχον γὰρ προσελθὼν ἀνδρὶ ὃς τετέλεκε χρήματα σοφισταῖς πλείω ἢ σύμπαντες οἱ ἄλλοι, Καλλίαι τῶι Ἱππονίκου· τοῦτον οὖν ἀνηρόμην — ἐστὸν γὰρ αὐτῶι δύο ὑεῖ — «ὦ Καλλία,» ἦν δ᾽ ἐγώ, «εἰ μέν σου τὼ ὑεῖ πώλω ἢ μόσχω ἐγενέσθην, εἴχομεν ἂν αὐτοῖν ἐπιστάτην λαβεῖν καὶ μισθώσασθαι ὃς ἔμελλεν αὐτὼ καλώ τε κἀγαθὼ ποιήσειν [20b] τὴν προσήκουσαν ἀρετήν, ἦν δ᾽ ἂν οὗτος ἢ τῶν ἱππικῶν τις ἢ τῶν γεωργικῶν· νῦν δ᾽ ἐπειδὴ ἀνθρώπω ἐστόν, τίνα αὐτοῖν ἐν νῶι ἔχεις ἐπιστάτην λαβεῖν· τίς τῆς τοιαύτης ἀρετῆς, τῆς ἀνθρωπίνης τε καὶ πολιτικῆς, ἐπιστήμων ἐστίν· οἶμαι γάρ σε ἐσκέφθαι διὰ τὴν τῶν ὑέων κτῆσιν. ἔστιν τις,» ἔφην ἐγώ, «ἢ οὔ;» «πάνυ γε,» ἦ δ᾽ ὅς. «τίς,» ἦν δ᾽ ἐγώ, «καὶ ποδαπός, καὶ πόσου διδάσκει;» «Εὔηνος», ἔφη, «ὦ Σώκρατες, Πάριος, πέντε μνῶν.» καὶ ἐγὼ τὸν Εὔηνον ἐμακάρισα, εἰ ὡς ἀληθῶς ἔχοι ταύτην τὴν [20c]τέχνην καὶ οὕτως ἐμμελῶς διδάσκει. ἐγὼ γοῦν καὶ αὐτὸς ἐκαλλυνόμην τε καὶ ἡβρυνόμην ἂν εἰ ἠπιστάμην ταῦτα· ἀλλ᾽ οὐ γὰρ ἐπίσταμαι, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι. 

martes, 10 de junio de 2014

Platón, Apología de Sócrates, traducción (III)

J-L. David, Muerte de Sócrates
Proseguimos con la traducción de la Apología de Sócrates que dejamos aquí:
III
Recojamos, pues, desde el comienzo, cuál es la acusación de la que ha surgido esta opinión contra mí y por la que Meleto, (19B) creyéndola también, ha presentado este proceso. Veamos: ¿qué mentiras decían mis calumniadores? Como si de un texto formal de los acusadores se tratara es necesario, pues, proceder a su lectura: "Sócrates ofende y se mete en lo que no debe al indagar lo que hay bajo la tierra y en el cielo; y convirtiendo el argumento más débil en el más fuerte; y enseñando estas mismas cosas a otros". Así está la cuestión. (C) En efecto, eso veíais en la comedia de Aristófanes, a un tal Sócrates que era llevado de aquí allá afirmando que volaba por los aires y diciendo muchas tonterías de las cuales yo no comprendo ni mucho ni poco. Y no digo esto con ánimo de menospreciar tales conocimientos si es que hay aquí algún sabio en estas cuestiones: no vaya yo a ser de nuevo procesado por parte de Meleto con nuevas acusaciones. Pues el caso es, oh atenienses, que nada tengo que ver. (D) Presento como testigos a la mayoría de vosotros y os pido que cuantos me hayáis oído dialogar alguna vez os informéis y lo deis a conocer los unos a los otros. Muchos de vosotros estáis en esa situación. Por tanto, informaos entre vosotros sobre si alguno me oyó dialogar mucho o poco sobre ese tema. Y así sabréis que todo lo que los demás han dicho sobre mí es igual de falso.

viernes, 6 de junio de 2014

Platón, Apología de Sócrates, traducción (II)

Rafael, La escuela de Atenas
Proseguimos en esta entrada la traducción que iniciamos aquí:
II
(18A) Por consiguiente, ante todo es justo, oh atenienses, que yo me defienda: primero de las primeras acusaciones falsas y de los primeros acusadores, después de las últimas y de los últimos. (B) En efecto, muchos acusadores míos han aparecido ante vosotros desde antiguo y durante muchos años sin decir nada verdadero; a éstos temo yo más que a Anito y a los suyos, que también son temibles. Pero los más terribles, oh atenienses, son los que, tomando a muchos de vosotros desde niños, os persuadían y me acusaban con mentiras diciendo que había un tal Sócrates, hombre sabio, preocupado por las cosas celestes y además escudriñador de todo lo que hay bajo la tierra, y que, mediante la palabra, convierte en superior a lo inferior. (C) Éstos, oh ciudadanos atenienses, los que han esparcido tal fama, son mis terribles acusadores. Pues quienes los han escuchado creen  que los que investigan tales cosas tampoco creen en los dioses. En efecto, estos acusadores son muchos y me han acusado desde hace mucho tiempo; y además hablaban ante vosotros durante la edad en que, siendo niños, o algunos de vosotros adolescentes, más podíais creerles. Y lo más insensato de todo es que ni siquiera es posible alcanzar a saber sus nombres excepto el de cierto comediógrafo. (D) ¡Cuántos, llevados por la envidia y la enemistad, os persuadían y cuántos, convencidos, convencían a otros!: todos éstos son los más dignos de recelos. Pues no es posible hacer subir aquí al estrado a ninguno de ellos para interrogarlo sino que la necesidad me lleva a defenderme sin medios, como si  luchara contra sombras, y a argumentar sin que nadie me responda. Apreciad, pues, como yo digo, que hay dos tipos de acusadores míos: por un lado, los que se manifiestan ahora; por otro, los antiguos a los que me he referido; (E) y es necesario que me defienda primero de éstos. Pues también vosotros los habéis oído acusarme desde antiguo y mucho más que a estos últimos.
(19A) Aclarado pues, esto, oh atenienses, he de desarrollar la defensa y empezar a alejar de vosotros la mala opinión que de mí habéis venido adquiriendo durante largo tiempo, y he de hacerlo en poco tiempo. Querría, pues, que esto se desarrollara así en beneficio vuestro y mío,  y conseguir algo positivo con mi defensa; pero creo, y de ningún modo se me oculta, que es difícil. Sin embargo, sea ello como agrade al dios, que yo convenceré y me defenderé según la ley.

lunes, 2 de junio de 2014

Platón, Apología de Sócrates, traducción (I)

La presente entrada es continuación de esta otra donde presentábamos de forma rápida el diálogo de Platón. Pretendemos ahora traer una traducción personal de la obra tomando como base el texto griego allí citado y auxiliándonos de las dos traducciones al español también citadas allí.

(17A) No sé pues, cómo a vosotros, ciudadanos atenienses, os han influido mis acusadores. Yo mismo casi no me he reconocido en sus palabras: tan persuasivamente han hablado. Sin embargo, nada han dicho, en la práctica, que sea verdadero. Por lo demás, me admiré muchísimo de una de sus muchas falsedades: dijeron que es necesario precaverse de mí y no dejarse engañar porque soy hábil en el hablar. (B) En efecto, no avergonzarse de lo que al momento refutaré con pruebas cuando me exprese de modo no hábil, eso me ha parecido desvergonzado; si no es que acaso ellos llamen hábil en el hablar al que dice la verdad. Pues si es eso lo que quieren decir, yo soy orador pero no de esa clase. En efecto, ellos, como digo, poco o nada verdadero han dicho. En cambio, vosotros me oiréis toda la verdad. Ciertamente, por Zeus, ciudadanos atenienses, no oiréis frases elegantes como las suyas, ni adornadas con vocablos y expresiones, (C) sino dichas al azar con expresiones sencillas. Porque confío en que lo que digo sea justo; y ninguno de vosotros espere otra cosa. Pues, por supuesto, no es conveniente, oh ciudadanos, que alguien de mi edad se presente ante vosotros con palabras fingidas como las de los jovenzuelos. Y verdadera y seriamente, oh ciudadanos de Atenas, os pido que me sea concedido algo: que si me oís defenderme con las mismas palabras con las que suelo hablar bien en el ágora entre las mesas de los comerciantes donde muchos de vosotros me habéis oído, bien en otros sitios, no os sorprendáis ni alborotéis por ello. (D) Pues las cosas están así: ahora yo, por vez primera, comparezco ante un tribunal, y a la edad de setenta años. Sencillamente, soy ajeno al modo de expresarse aquí. Si fuera extranjero alcanzaría sin duda que me permitiríais hablar según el modo y acento en que hubiera sido educado (18A) y, por ello, os solicito algo, según creo, justo: que mi modo de hablar, quizá mejor quizá peor, sea respetado y atendido según diga cosas justas o no. Pues ése es el deber del juez mientras el del orador es decir la verdad.