Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 28 de enero de 2015

Vidas que se cruzan

Es dicharachera, entre delgada y delgaducha, rondará los veinticinco y es camarera del bar Florida. Digamos que, en principio, ése no es tu bar; pero caíste un día en él porque os lió no recuerdas quién una mañana de vuelta del Hogar del Jubilado. Oíste que la llamaban Feli y te fijaste en sus ojos cada vez que os servía una ronda. ¿Tres, cuatro…? No recuerdas. Sí recuerdas, sin embargo, que aquella tarde despertaste de la siesta con su nombre en tus labios y preguntándote si Feli respondía a Felisa, Feliciana o Felicidad.

martes, 20 de enero de 2015

Patrick Modiano, Rue des Boutiques Obscures

Modiano, Patrick, Rue des Boutiques Obscures (Gallimard, s.l.: 1978)
Leemos esta novela, como otras, a propuesta del club de lectura de Ciudadela para la tertulia del 24/1/2015 y, de paso, nos enteramos, del modo que se aprecia en la foto, de que su autor recibió el último premio Nóbel.
El argumento es complejo por no decir enrevesado: alguien que parece haber olvidado su identidad y, por tanto, su pasado, trata de recuperarlos. De ahí la frase inicial desde un narrador en primera persona: Je ne suis rien (11). La analizamos, como solemos, por ejes de interés:
  • La obra se convertirá en una sucesión de hipótesis, es decir, de posibilidades de que el narrador se identifique con esta o aquella persona: 1º) Howard de Luz. Il y avait une chance por que ce fût mon nom. Howard de Luz. Oui, ces syllabes réveillaient quelque chose en moi, quelque chose d'aussi fugitif qu'un reflet de lune sur un object (65); y de ese modo, su ocupación anterior habrá sido una u otra: parmi tant de métiers plus honorables..., j'avais choisi celui d'être "le confident de John Gilbert" (65). 2º) Hutte me citait-il en exemple un homme qu'il appelait l' "homme des plages". Cet homme avait passé quarante ans de sa vie sur des plages ou au bor de piscines, à deviser aimablement avec des estivants et de riches oisifs... Je n'osais pas le dire a Hutte mais j'ai cru que l' "homme des plages" c'était moi (72). 3º) ...je ne m'appelais pas Freddie Howard de Luz... Je ... étais un Américain du Sud dont il serait plus difficile de retrouver les traces (92); son prénom était Pedro (97) cuyo número de teléfono se va repitiendo a lo largo de la obra: Pedro : ANJou 15-28 (101, 102, 103, 104, 107, 108; y otro teléfono que también se repite es AUTeil 54-73: 156, 228, 239); ese Pedro podría ser el mismo que se casa con Denise Yvette Coudreuse: Mariée le 3 avril 1939 à Paris (XVIIe), a Jimmy Pedro Stern (118). 4º) Tirando del hilo del anterior número telefónico cae en otra identidad: -Mais... vous êtes... monsieur... Mc Evoy? / -Oui, lui dis-je à tout hasard (108); y conoce alguna anécdota que luego se revelará útil: -Vous êtes parti à Megève avec elle (Denise) (111) y cree recordar a esa Denise: Ainsi, j'avais vécu là avec cette Denise Coudreuse (125).
  • El narrador-protagonista, en los diferentes pasos -que compara al fil d'Ariadne (208)- a los que le llevan sus indagaciones, va acumulando objetos y colecciones de fotos en las que cree reconocerse: Il me désignait la boîte. / -Ce sont des souvenirs de Freddie (95); je vous donne aussi deux ou trois photos de lui.../ J'eus envie de lui demander de me tirer quelques photos de Denis Coudreuse (148). Se hace también con informes de diferentes personas: Gay Orlow (53-54), Howard de Luz (74-75, 236), Denise Coudreuse (118 y 177-178), Alexandre Scouffi (155-157), Oleg de Wrédé (175), Jimmy Pedro Stern (179-180) -que vive en la Rue des Boutiques Obscures, 2. Rome (180) la que da título a la novela, y que desaparece en 1940-, Pedro Mc Evoy (181) -que, al aparecer en 1940, parece identificarse con el anterior y luego desaparece durante la guerra-. Va también saltando de dirección en dirección a partir de los indicios que encuentra: 97, rue de Rome, Paris, XVIIe arrondissement (141) a donde acude tras la pista de Denise Coudreuse y otras muchas que ni vale la pena detallar.
  • En ciertos momentos, el narrador parece recordar su vida anterior: Alors, une sorte de déclic s'est produit en moi. La vue qui s'offrait de cette chambre me causait un sentiment d'inquiétude... j'étais sûr que, souvent, à la même heure, je m'étais tenu là (122); cette sorte de déclic que j'avais éprouvé en regardant par la fenêtre de la chambre s'est produit de nouveau (123); Pourquoi  certaines choses du passé surgissent-elles avec une précission photografique ?... Il suffirait de trouver le nom du cocktail... pour réveiller d'autres souvenirs, mais comment ? (161); Cela réveillait quelque chose chez moi: je me suis vu éteindre la lumière d'une pièce qui était de la dimension de celle-ci, à une époque que je ne pourrais pas déterminer. Et ce geste, je le répétais chaque soir, à la même heure (165).  Aunque también se da el efecto contrario de desmemoria: Et je ne me souviens plus si ce soir-là je m'appelais Jimmy ou Pedro, Stern ou Mc Evoy (182).
  • Por fin, hacia el final de la obra parece producirse la esperada anagnórisis cuando alguien, en un bar, reconoce en el narrador al llamado Pedro McEvoy: -Excusez-moi, dit-il. Vous n'êtes-pas Pedro McEvoy ? (187); le da alguna pista sobre su historia: -Pedro... Qu'est-qui s'est passé (...) Quand vous avez essayé de passer la frintière suisse avec Denise ? (188); también indicaciones sobre algunos personajes que habían ido apareciendo a lo largo de sus indagaciones: -Tu te souviens du mariage de Freddie... avec Gay... Orlow ? (189); y, por fin, de un espacio que le produce alguna evocación: -Quans je vous ai accompagné à Megève, toi, Denise, Freddie et Gay... / Mon coeur a battu un peu plus fort quand il a prononcé le mot : Megève (194). Y de ese lugar debían pasar a Suiza durante la guerra. Es así como reconstruye el episodio de su pretendida huida a Suiza hasta que el guía los abandona y él queda tirado en la nieve: Et puis, j'ai fini par me coucher dans la neige (231). Tras esa reconstrucción de los hechos, vuelve al lugar sin ningún resultado y, al tener noticias de que ese Freddie que le acompañaba está en la Polinesia, acude allí a su encuentro para tener más noticias y se entera de que tuvo un percance en la mar por el que su barco était revenu s'échouer contre les récifs de corail de l'île et Freddie n'était plus à bord (250). Decide por su cuenta que Freddie no ha muerto sino que il avait décidé, sans doute, de couper les dernières amarres et devait se cacher dans un atoll. Je finirais bien par le trouver (251). Y concluye la obra con el propósito de una ulterior investigación: il me fallait tenter une dernière demarche : me rendre à mon ancienne adresse à Rome, rue des Boutiques Obscures, 2 (251). Pero según todos los indicios (179-181) esa dirección es falsa y sólo la había utilizado como domicilio para registrarse en un hotel.
Tengo conciencia de haber convertido la reseña en una explicación de la obra con un catálogo de citas. Pero poco más se me ocurre decir: que la narración en primera persona de ese que busca su identidad se combina con informes objetivos de estilo oficial acerca de otras personas; que no acaba por resolverse el conflicto puesto que el protagonista alcanza sólo a recordar su huida hacia Suiza pero no lo ocurrido posteriormente hasta el momento en que decide ponerse a narrar; que, si la novela comienza con el cierre del despacho de detectives en el que trabaja el protagonista -Eh bien voilà, Guy... C'est fini... a dit Hutte dans un soupir (11)- no se entiende de dónde saca dinero para sus viajes  a Megève o a la Polinesia...
Y un último detalle: puesta en común la obra con el resto de lectores del club de lectura antes mencionado, coincidimos todos en que la novela no acaba de tener sustancia suficiente.

viernes, 16 de enero de 2015

Alguns poetes de Terrassa

Alguns poetes de Terrassa (Mirall de Glaç, Terrassa: 1994)
Es sabido que éste debe de ser uno de los países con mayor densidad de poetas -e intelectuales- por metro cuadrado; y de peluqueras, claro. Que, por cierto, fue en un bar de Tarrasa, el bar Paco, un nombre sin pretensiones como debe ser, donde oí aquella genialidad de que cuando uno tiene una hija que estudia peluquería es porque no sirve para otra cosa. Vale, pero no pasa nada por meter poetas, intelectuales y peluqueras en el mismo saco. Y su abundancia y, por tanto, improductividad, debe ser castigo relacionado con el pecado original; pero el caso es que así nos va.

lunes, 12 de enero de 2015

Blaise Pascal, Pensées

Pascal, Blaise Pensées (GF Flammarion, Paris:1976)
Pascal (1620-1670) y Descartes prefiguran, desde el XVII, el Siglo de las Luces francés; son presupuesto necesario para la Enciclopedia, para Rousseau, para Voltaire... Si el XVII europeo, el Barroco, gira bajo el signo de la duda, el son molinos o gigantes del Quijote, el ser o no ser de Hamlet, Descartes propondrá una primera salida a esa duda con el Pienso luego existo: tengo al menos una seguridad, la de existir; Pascal, por su parte, propondrá otra salida muy diferente, la de visitar todas las líneas de pensamiento existente, situarse dentro de ellas sin rechazar ninguna y avanzar.
Algunos puntos de interés:
1º) Es interesantísimo, en cuanto a la fe en Dios, el argumento de la apuesta: Si vous gagnez, vous gagnez tout; si vous perdez, vous ne perdez rien (233). Y lo desarrolla luego -no hay que olvidar que era matemático- en forma que recuerda la teoría de juegos.
2º) Quizá sea excesiva su idealización del pueblo judío. Intenta demostrar su superioridad con argumentos tales como que el pueblo judío ha sobrevivido al espartano, al ateniense, al romano; que los legisladores griegos y atenienses toman de ellos sus leyes; que el Pentateuco es anterior a Homero y Hesíodo... (620)
3º) Y presenta ya un antijesuitismo que anuncia la persecución de la orden durante el siglo siguiente: Les Jésuites n'ont pas rendu la vérité incertaine, mais ils ont rendu leur impiété certaine (902).

Dejo una selección de sentencias:
Se moquer de la philosophie, c'est vraiment philosopher (4: casi Nietzsche)
Il est bien plus beau de savoir quelque chose de tout que de savoir tout d'une chose (37: vuelve al ideal renacentista de un Leonardo que igual pintaba que diseñaba helicópteros y se opone a la superespecialización actual de quienes, por ejemplo, conocen todas las propiedades del óxido ferroso pero ignoran que existe el férrico)
Quand on lit trop vite ou trop doucement, on n'entend rien (69)
Trop et trop peu de vin; ne lui en donnez pas, il ne peut trouver la vérité; donnez-lui en trop, de même (71)
(La nature) est une sphère infinie dont le centre est partout, la circonférence nulle part (72)
(L'homme) est si vain, qu'étant plein de mille causes essentielles d'ennui, la moindre chose, comme un billard et une balle qu'il pousse, sufissent pour le divertir (139: de tono escéptico en línea con Montaigne)
Le nez de Cléopâtre: s'il eût été plus court, toute la face de la terre aurait changé (162: con su toque de humor)
Le coeur a ses raisons, que la raison ne connait point (277)
On ne s'imagine Platon et Aristote qu'avec de grandes robes  de pédants. C'étaient des gens honnêtes et, comme les autres, riant avec leurs amis; et, quand ils se sont divertis à faire leurs Lois et leur Politique, ils l'ont fait en se jouant; c'était la partie la moins philosophe et la moins sérieuse de leur vie, la plus philosophe était de vivre simplement et tranquillement (331: en relación con la 4)


jueves, 8 de enero de 2015

Angustia

Despertó y no, el dinosaurio ya no estaba allí. Sin embargo se había cumplido por fin la pesadilla que le había asaltado tantas noches: encendió el GPS y se dio cuenta de que estaba en la estrella muerta Digamma de la constelación Vulpecula. Sabía que la estrella estaba deshabitada y que su diámetro era mayor que la órbita de Urano. Añoró al dinosaurio.

domingo, 4 de enero de 2015

Malcriada

Es todo un romántico. Si me apetece un paseo por la playa, no lo duda un instante y ya nos ves a los dos descalzos a la luz de la luna mientras me susurra dulzuras al oído. No sé qué comentario hice de la música italiana de los setenta y ahí lo tienes con Richard Cocciante en el coche a todas horas. Y su último detalle... Me llego al cajero automático por dinero, se me acerca por detrás, me besa el cuello, me dice al oído que me ama y, al ponerme yo tierna, se arrima descaradamente y. mientras mira la pantallita, susurra:

-Pues imagínate si tuvieras el doble de saldo.