Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



martes, 29 de septiembre de 2015

Carmen Laforet, Nada

Primera edición: mayo de 1945
Laforet, Carmen, Nada (Destino, Barcelona: 1945)
Leemos a toda prisa la obra. La empezamos a leer a mediodía del 21 de setiembre con intención de asistir a la sesión del club de lectura que se celebró en la Biblioteca pública de Mahón la tarde del miércoles 23. Como anécdota diré que utilizamos una primera edición, de mayo de 1945, y que lleva la firma de mi madre bajo la fecha del 15 de agosto de ese 1945, es decir, que fue un regalo por su santo cuando tenía 18 años. Damos por sentado que es de sobra conocido que la novela fue el primer premio Nadal, de 1944, y pasamos ya a su comentario:
Fecha y firma de mi madre en Barcelona 15/8/1945 
  • Está presentada en forma pseudoautobiográfica, narrada en primera persona por una muchacha, Andrea, de dieciocho años, que accede a un mundo nuevo: llegué a Barcelona a medianoche (11). Es la asistencia a la universidad el motivo de su venida a Barcelona y de ahí que, en cuanto a la estructura general, la obra abarque un curso escolar: desde octubre hasta el próximo setiembre en que la protagonista marcha a Madrid; y todo ello con el tiempo muy marcado: Navidad (70), mayo (176), junio (202)... Y se divide en tres partes: la primera hasta Navidad; la segunda comenzará en enero y presentará ciertos paralelos con el comienzo de la primera sobre todo una noche en que Andrea llega a casa: El mismo vigilante del día de mi llegada a la ciudad, me abrió la puerta. Y la abuela, como entonces, salió a recibirme, helada de frío (122); y la tercera, a modo de epílogo, tras san Juan y acabado ya el curso escolar. 

viernes, 25 de septiembre de 2015

Camí de cavalls, IX (11/4, de son Blanc a sa Caleta)

El lunes 14 de setiembre vamos en coche hasta el punto donde habíamos dejado el camino en la Vorera dels Molls y continuamos. Es la misma hora en que solemos caminar, hacia las 10 de la mañana, y hace calor, quizá sus 27º. Así comenzamos el camino por zona asfaltada y, como antes, separados del mar por esa zona tan pedregosa que se ve en la foto.
Y cuando no hemos andado ni cinco minutos, un cartel y una flecha nos invitan a salir del asfalto y tomar un sendero a la derecha, es decir, del lado del mar. Un sendero poblado porque de repente vemos gente, sobre todo extranjeros, que van y vienen amén de bañistas como se aprecia en la foto de la derecha que recoge, además, esa torre circular de defensa. Pasamos por una cala minúscula y, al cabo de un rato, tras un estrechamiento de la senda en un tramo frondoso que parece la selva, vamos a dar al aparcamiento de sa Caleta.
Siguiendo siempre las indicaciones que marcan el sendero bajamos a sa Caleta en la que, según se aprecia en la foto de la izquierda, hay gente bañándose, cruzamos la playa y, pasando por delante del chiringuito, subimos las escaleras que nos llevan a territorio asfaltado al otro lado. Caminamos unos cinco minutos más y, encarados ya hacia Santandria, tomamos referencias para la próxima etapa.
Y deshacemos lo andado pero no por el mismo camino: porque, pensando que el recorrido iba a ser sobre asfalto, salimos de casa con calzado inapropiado -mocasines de Mascaró-. Por ello decidimos evitar la senda y buscamos calles asfaltadas hasta volver al inicio a través de las calles llenas de hoteles de sa Caleta y de la avenida de son Blanc. Y al llegar al coche decidimos hacer la foto de la derecha, otra vez con el terreno pedregoso junto al mar, porque vemos acercarse el barco de Iscomar procedente de Alcudia. En concreto es el puntito blanco que se aprecia - o no- en el horizonte..
En total, hemos estado 38 minutos entre la ida y la vuelta para un recorrido total de 2.600 metros también de ida y vuelta. Y ello lleva mi promedio a 4,12 kms./hora.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Camí de cavalls, VIII (11/3, por son Blanc)

El día 11 de setiembre seguimos nuestro recorrido desde donde lo habíamos dejado, es decir, en el extremo de son Oleo desde donde se podía ver amarrado el barco de la Balearia, y avanzamos en dirección a sa Caleta. Lo primero que topamos, por supuesto, es son Blanc y, como pasamos a la misma hora que en la etapa anterior, ahí vuelve a estar el barco: en la foto se pueden apreciar los camiones y resto de vehículos que se dirigen hacia la bodega.
Proseguimos el camino y, una vez rebasada la rotonda que da al puerto nuevo, avanzamos en dirección a sa Caleta por la Vorera dels Molls, una calle asfaltada que discurre casi al borde del mar; sólo nos separa de la orilla el terreno pedregoso que se aprecia en la foto de la derecha en la que, por lo demás, se aprecia al fondo la zona de cala'n Blanes.
Continuamos la marcha por la misma carretera y en esta otra foto de la izquierda, también con el terreno pedregoso, intentamos que se vea al fondo al menos la silueta de la costa mallorquina, pero no lo conseguimos. Y tras, ello, tomando referencias para la próxima etapa, damos la vuelta hasta el punto de partida: 27 minutos en total para un recorrido de 1.800 metros, 900 de ida y otros tantos de vuelta. Con ello, nuestro promedio global se sitúa en 4,12 kms./hora y nos proponemos subirlo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Camí de cavalls, VII (11/2, por son Oleo)

El día 9 de setiembre continuamos el recorrido del camí de cavalls en dirección al cabo Artrutx pero en pequeñas dosis. De ahí que nos limitemos a salir de la platja Gran como la etapa anterior pero en dirección contraria, hacia son Oleo. Antes echamos un café en el bar Mogambo desde donde tomamos la foto de la izquierda donde no sé si se llega a apreciar abajo en la playa un grupo de gente que lo que hace es practicar taichí.
Lo dicho, pues: nos dirigimos hacia son Oleo y tomamos la calle paralela al lado sur de la playa desde donde, en una pequeña zona verde con plataformas para tirarse al agua, tomamos la foto de la derecha donde se aprecia la zona del paseo marítimo por la parte del hotel Port Ciutadella.
Seguimos un poco más en dirección al puerto nuevo y aún podemos acercarnos otra vez a la orilla para hacer esta otra foto de la izquierda dirigida hacia la zona norte del puerto y donde, con mayor nitidez, se podría apreciar sa Farola e incluso el hotel Almirante Farragut de cala'n Blanes.
Y por fin llegamos hasta la vista del puerto nuevo con el barco de la Balearia, el Martín i Soler, en el muelle a punto de zarpar según se aprecia en la foto de la derecha. Tras ello, desandamos el camino para ir a buscar el coche donde lo teníamos aparcado. En total, hemos recorrido 900 metros de ida y otros tantos de vuelta en un tiempo, entreteniéndonos para hacer las fotos y mirar el paisaje, de 32 minutos. Y eso lleva a que nuestro promedio por todo el camino sea de 4,14 km./hora.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Camí de cavalls, VI (11/1: De sa platja Gran al puerto de Ciudadela)

Platja Gran desde la terraza del bar Mogambo
Proseguimos, el 8 de setiembre de 2015, con nuestro recorrido del camí de cavalls, que empezamos hace ya tiempo, y enlazamos, en el puerto de Ciudadela, con la etapa que describimos en esta entrada. A la vez, iniciamos así la etapa clasificada como 11, que va desde Ciudadela hasta el cabo Artrutx.
Y la empezamos al revés, desde sa platja Gran, de la que aportamos dos fotos personales sin pretensiones de calidad, hacia el lado norte del puerto.
Son Oleo desde el bar Mogambo
Tomamos, pues, la calle Mallorca y la recorremos toda en dirección al centro histórico. Llegamos así a sa plaça des Pins e, inmediatamente, estamos en es Born. Y aunque por algún lugar del blog ya hemos puesto alguna foto parecida, no está de más otra des Born con el obelisco conmemorativo del asalto turco y, a la vez, el edificio del ayuntamiento.
Plaça des Born
Luego, tomamos sa Muradeta y, por encima del pla de Sant Joan, vamos hasta Dalt es Penyals pasando por es Bastió y, precisamente, frente a la pizzería Oristano, que se ha hecho célebre últimamente porque un poeta mallorquín -que ya es grave que a alguien se le conozca como poeta- le puso una demanda por no sé qué de una camarera que no entendía catalán. Luego ya, por la calle santa Bárbara, venimos hacia sa Quintana, en la parte norte y alta del puerto y damos por terminada la etapa en el punto exacto donde empezamos la etapa I.
En total, hemos invertido 28 minutos en un trayecto de 2.200 metros y de ahí que el promedio global que llevamos sea de 4,24 kms./hora.
Ayuntamiento desde el lado norte del puerto

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Carlos Sahagún (1938-2015)

Mientras estaba esperando este pasado domingo, en el bar de Ca-lós de Ciudadela, a que llegara gente suficiente para organizar la partida de dominó me puse a leer los periódicos y di, en El País del sábado anterior 5 de setiembre, con una nota necrológica firmada por José Carlos Mainer y dedicada a Carlos Sahagún. Lo conocía; relativamente pero lo conocía: porque fue profesor mío de lengua española durante el curso -si la memoria no me falla- 1972/73 y en el instituto Narciso Monturiol de Barcelona, en Montbau, que si no yerro fue el primer instituto mixto de Barcelona.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Antonia, X: ¿Y si no somos más que juguetes?

Ayer expliqué que, después de la sesión de cama que nos dimos mi marido y yo la víspera de Navidad, fui a casa de mi suegra a ayudarla con la cena de Nochebuena. Cada año lo solemos hacer así, que mis dos cuñadas y yo vamos a media tarde, nos metemos en la cocina, que casi no cabemos, y ya luego, a partir de las nueve, vienen los maridos con los niños. Ah, y hasta ahora no me había acordado de decirlo, pero nosotros no tenemos hijos,  que aún somos jóvenes. Pero ya los tendremos.
Bueno, pero a donde quería ir a parar es a otra cosa: que al llegar ya estaba allí mi cuñada Manoli, la hermana menor de mi marido, y se había traído a sus dos niños, que son gemelos. Y fui a darles cuatro besos, que estaban en el comedor jugando a la PlayStation. Y ya me fijé, ya, en que la caja del juego decía que era para mayores de 18 años pero yo, calladita, que ya sabrán mi cuñada y su marido cómo educan a sus niños. Pero por eso me quedé unos minutos allí mirándolos a los dos, que parecían dos salvajes con sus mandos moviéndose por una ciudad en ruinas y disparando a unos zombis.
Total, que fui ya a la cocina y me puse con las demás a la faena. Pero mientras estaba en lo mío que si distribuir los langostinos para que quedaran bien en la bandeja, que si los entremeses, que si un viaje al supermercado porque faltaban piñones para el relleno del pavo, no podía quitarme de la cabeza a mis sobrinos con sus mandos dirigiendo a los soldaditos para que fueran matando zombis. Y luego, con las cuatro mujeres moviéndonos por la cocina y casi chocando las unas con las otras como tontas, me imaginé lo mismo: que a lo mejor nosotras estábamos también metiditas en un juego de la PlayStation pero para niñas grandes, muy grandes, inmensas, que jugaban a sus cocinitas.

Y a ver si no puede ser. Con lo desarrollado que está el mundo y con los inventos que salen cada día, ¿no podríamos ser todos nosotros un invento de ésos y la tierra entera una pantalla de alta resolución, o como se llame, para que jueguen niños de otras dimensiones?

martes, 1 de septiembre de 2015

Xavier Morató, Un peu gran els aixafa a tots

Morató, Xavier, Un peu gran els aixafa a tots (Arola, Tarragona: 2015)
Una obra de teatro que leemos por pura voluntad de... bueno por apoyar la buena intención del Círculo Artístico de Ciudadela, del que soy socio, a la hora de convocar un prestigioso premio de teatro a cuya entrega de premios o representación no asisto. Y esta fue la obra ganadora en la convocatoria de 2014. Por cierto que hace dos años y aquí ya comenté la obra ganadora en 2012. La cuestión estriba en que esa obra daba para comentario y ésta, en cambio, debe ser la primera en que me quedo mudo o casi. O quizá me estoy haciendo viejo y no conecto con modernidades. A ver qué podemos -o sabemos- decir:
  1. No entendemos bien las acotaciones. En la primera -y sólo hay tres- además de presentarse muy escuetamente el decorado una habitació d'hotel, la mateixa en les nou escenes (21), se dan claves interpretativas que deben correr, y más en un género que espera respuesta inmediata del público, de parte de éste: tal vegada són diferents habitacions d'hotel [...] semblar escampades arreu del món [...]. També poden semblar diferents habitacions i en canvi tractar-se del mateix espai, que ha patit modificacions al llarg del temps (21). Y lo mismo ocurrirá con los personajes, denominados con números del 1 al 18 y entendiendo que los pares son hombres y los impares, mujeres: Tal vegada són les mateixes persones en circumstàncies diferents [...] Tal vegada sí que són els mateixos, almenys alguns (21-22). Digo yo que ya el espectador tendrá juicio suficiente para deducir todo ello sin necesidad de ser guiado por el autor. Además, tales acotaciones no tienen sentido en tanto no tienen solución dramática, no se pueden representar. El mismo autor se da cuenta en la larguísima acotación final: Tal vegada no hi ha dos intèrprets sinó tres, i el tercer és un narrador que proclama en veu alta les acotacions (77).
  2. Las escenas se limitan al díalogo -o no, como la 5 en que no lo hay- entre un personaje femenino y otro masculino. Sí que se notan paralelos entre algunas: a) el regalo de ella a él aparece en la I -T'ho regalo ara (24)-, en la 3 -no és un regal per a mi! És per a ell (43)- y en la última, la 9 -I el regal? (75)-; b) la caja que puede contener ese regalo -Aquesta capsa pot contenir moltes coses (24)- o no -12 obre la capsa [...] hi ha una pistola  (58)-; c) la confidencia a modo de catarsis: -Explica'm alguna cosa que no li hagis explicat mai a ningú (26=50); -Hi ha una cosa que mai no t'he dit, i que necessito expressar (37);
  3. Hay otros paralelos en lo que se refiere al modo en que acaban ciertas escenas: dando idea de un final armónico ambos personajes van a dormir en la 3 -anem a dormir (49)- y en la 4 -Anem a dormir? (57)- aunque en este caso ella contesta que ya irá. Y esos finales armónicos contrastan con el suicidio del personaje masculino en la escena 5 tras sacar la pistola de la caja: Se la col·loca a dins de la boca. Dispara. Cau a terra, mort (58), O con el distanciamiento que alcanzan en la 6: No et conec (62; frase que según se verá enseguida, estaba ya en la escena 2).
  4. En cuanto a la relación entre los personajes es de todo tipo desde el punto en que el personaje masculino dice desconocer al femenino -No et conec (38)- hasta el de formar pareja -Quantes vegades hem recordat aquell primer dia amb tu? (35); M'estimes encara? (74)- pasando por la indefinición que se da entre los personajes de la escena 5. que no intercambian palabra.
  5. Hay un detalle que comenté al autor y le gustó: en la escena 2, a propósito de un niño que tira piedras su padre lo convence para que no lo haga porque les pedres tenien una família, i que no els agradava viure separades (41). De modo semejante, en la escena 3, se alude a monjes budistas del Tibet que construyen un mandala: Hi dediquen hores, dies, setmanes, treballen amb una meticulositat exemplar i amb un únic objectiu: que el diagrama sigui perfecte. I, tenint en compte que la matéria prima són diminuts grand d'arena... (44). Ambas imágenes son paralelas y remiten a un orden en el mundo mineral y se oponen a cierto desorden que en la obra impera en el ámbito humano.
  6. Tiene algún toque de humor como cuando él le pregunta a ella si la puede llamar puta mientras follan, a ella le parece bien y le va gustando hasta que, cuando él la llama PUTA DE MERDA FASTIGOSA (61) le pide que pare porque no le gusta.