Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



sábado, 31 de octubre de 2015

Miguel Delibes, El camino

Delibes, Miguel, El camino (Destino, Barcelona: 1997)
Leemos la obra a propuesta de la Biblioteca Pública de Mahón para discutirla este 28 de octubre pasado. Y diremos que de Miguel Delibes ya reseñamos aquí el relato La mortaja. En cuanto a ésta, de 1950, La presentamos por centros de interés:
  • En lo que al título se refiere diremos que es paradójico en tanto anuncia una novela itinerante que, sin embargo, transcurrirá en su totalidad en un pueblo cerrado en un valle del norte. Ahora bien: 1º) Uno de los temas de la obra serán las vivencias del protagonista Daniel, el Mochuelo, en ese pueblo antes de iniciar un camino nuevo, esto es, antes de salir por vez primera del pueblo para ir a estudiar a la ciudad. 2º) Otro de los temas serán las dudas de Daniel frente a ese camino teniendo en cuenta las fuerzas que le empujan a emprenderlo: de un lado el cura don José: todos tenemos un camino marcado en la vida. Debemos seguir siempre nuestro camino, sin renegar de él -decía don José- [...]. La felicidad [...] está en acomodar nuestros pasos al camino que el Señor nos ha señalado en la Tierra (177-179; y luego, en el último capítulo: Don José, el cura, dijo entonces que cada cual tenía un camino marcado en la vida [219]); de otro lado, su padre: que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba... (7). Y a Daniel no le queda otra que conformarse y aceptar aun a su pesar: Daniel, el Mochuelo, pensó que él renegaba de su camino por la ambición de su padre [219]; y en la frase final: le invadió una sensación muy vívida y clara de que tomaba un camino distinto del que el Señor le había marcado [221]); de ahí la frase inicial de la novela, que abre la posibilidad de otros muchos caminos: Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así (7). 3º) En un tercer sentido la novela es camino en tanto marca en cierto modo un recorrido iniciático por el que Daniel descubre los misterios del amor con la Mica o la Uca-uca y la muerte con la de su amigo Germán, el Tiñoso; o alcanza una cierta madurez como cuando se molesta porque su amigo Roque se burla de él porque lo escogen para el coro por su voz infantil -¡Niñas, maricas! (176)- y, acto seguido, decide hacer algo propio de mozos como es el subirse a la cucaña y conseguirlo a base de repetirse Subo porque no me importa caerme (182).

martes, 27 de octubre de 2015

Camí de cavalls, XII, (11/7, de Santandria hasta cala Blanca)

El día 16 de octubre, con sol tras algunos días de nubes y lluvia, y muy buena temperatura, 21º según el termómetro del coche, proseguimos el camino desde es clot de sa Cera que, por sus plataformas en las rocas, nos planteamos como posible lugar para bañarnos el año que viene. Quedan a la izquierda de esta primera foto en la que, aparte de la barca, se distingue, aguzando la vista, el barco de Balearia dirigiéndose hacia Alcudia justo en la línea del horizonte. Para evitar el calor que pasamos en la última etapa, decidimos ir en mangas de camisa.
Las indicaciones del camino nos llevan hacia zona urbanizada y, en un momento, salimos a la calle que circunvala la parte norte de las urbanizaciones de cala Blanca. La seguimos dejando a la izquierda pequeños chalets y bloques bajos -que esto no es Salou ni Lloret- de apartamentos y a la izquierda el mar detrás de ese mismo tipo de terreno pedregoso que habíamos visto en el camino de son Blanc a sa Caleta y que aparece en la foto de la derecha. Proseguimos la calle proponiéndonos llegar hasta la misma cala Blanca que da nombre a la zona y así lo hacemos.
A lo largo del trayecto hemos visto bastante gente en relación a la época del año: muchos chalets y apartamentos abiertos, mucha gente paseando y tomando fotos, circulación..., señal todo ello, quizás, de que la temporada se alarga.
Y al llegar, pues, a la misma cala Blanca, nos aproximamos para tomar un par de fotos y comprobamos que, como se ve en esta última, aún quedan bañistas que se atreven. Tras ello desandamos lo andado y comprobamos que hemos dedicado 46 minutos para un recorrido de 3,4 quilómetros entre la ida y la vuelta y ello nos lleva a un promedio de 4,2 kms./hora.

viernes, 23 de octubre de 2015

Leonardo Sciascia, Candido

Sciascia, Candido (Einaudi, Turín, 1977)
Releemos el libro, comprado hace bastantes años en Italia, como refuerzo al del Candide de Voltaire, del que es homenaje y que reseñamos aquí, para la tertulia del club de lectura de Ciudadela de 17 de octubre. Diremos de esta obra:

lunes, 19 de octubre de 2015

Molière, Candide

Molière, Candide (Le livre de poche, París: 1995)
Es ésta una obra por la que sentimos un cariño especial porque su autor la escribió junto a Ginebra, en Ferney-Voltaire, que por eso lleva su nombre. Allí se retiró como hará el protagonista al final de la obra para vivir, como él mismo dice Sans rois, sans intendant, sans jésuites (7). Y, como el protagonista, se dedica a cultivar allí su jardín en tanto espacio de paz interior según el modelo horaciano del hortus conclusus en el Beatus ille o en el Qué descansada vida de fray Luis. Además el jardín le permite, al decir del prologuista, dejar une trace sur la nature ordonée et organisée selon sa propre volonté (9). Así, la vida de Candide, con su retiro final al jardín en Turquía, será metáfora de la del propio Voltaire.

jueves, 15 de octubre de 2015

Camí de cavalls, XI, (11/6, de Santandria hacia cala Blanca)

El 11 de octubre, continuamos el recorrido con una temperatura más que agradable, 24º, y, como llevamos una chaquetilla, pasamos algo de calor. De la temperatura da cierta idea que en cala Santandria hay gente bañándose según se puede apreciar en la foto de la izquierda. Comenzamos a andar, pues, en Santandría por la calle por la que salen los coches hacia la carretera y enseguida vemos un camino a la derecha con las señales que nos indican el camino.

domingo, 11 de octubre de 2015

Antonia, XI: ¿Y si no fuéramos más que personajes de una novela que Dios ha escrito?

Ya he venido hablando de mi marido y de mí y he contado cómo lo mío son las plantas y lo de mi marido los libros. Esas son, como si dijéramos, nuestras aficiones. Porque, por lo demás, mi marido trae el dinero y yo llevo la casa.
También expliqué un día cómo mi marido lee un libro diferente cada mes y este mes le toca Ana Karenina, un libro que trata de una señora rusa muy adúltera.
Y a eso iba, a que esa señora no existió nunca porque se la inventó un novelista que se llama Tolstoi. Y mi marido me contó que por la misma época había otras novelas parecidas con otras señoras inventadas y también adúlteras, que si una de Oviedo que se llamaba Ana Ozores, y que si otra francesa, la más adúltera de todas, que se llamaba Emma Bovary… Bueno, y luego hay libros que hablan de señoras y de otras personas que sí existieron, como aquella Ana Bolena que cité un día porque su marido era un rey de Inglaterra que mandó cortarle la cabeza; o nuestra reina Sofía, que me parece que una periodista le escribió una biografía.

Pues eso pensaba el otro día: que nadie va a escribir nunca un libro que trate de mí porque yo no soy importante pero… Nosotros, mi marido y yo, no vamos a misa, claro, pero… ¿y si Dios sí que está ahí arriba mirándonos?, ¿y si sabe todo lo que hacemos?, ¿y si sabe también todo lo que haremos? Eso pensaba hasta que acabé imaginándome que Dios era como un novelista que tenía escritas millones de novelas cada una con la vida de cada uno. Y las tenía ordenadas como mi marido pero en muchísimas más estanterías. Y en una de esas novelas la protagonista era yo y salía también mi marido, mi suegra, el pueblo…; en otra el protagonista era mi marido y salía yo; en otra la vecina, en otra… en fin, cada uno era el protagonista de su propia novela ordenada en las estanterías de Dios. Y en cada novela Dios había escrito todo lo que había hecho cada uno y tenía ya escrito lo que iba a hacer en el futuro. Había escrito, incluso, que yo iba a escribir esto. Bueno, y no sigo porque acabaré liándome.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Gustave Flaubert, L'Éducation sentimentale


Flaubert, Gustave, L'Éducation sentimentale (Flammarion, París: 2013)
Leemos la obra para una reunión de un club de lectura que se ha de celebrar en una librería de Ciudadela el próximo 17 de octubre y la comentamos por aspectos de interés:
  • A partir de las notas y apéndices que presenta la editora, Stéphanie Dord-Crouslé, la idea inicial de Flaubert era la de titular la novela de modo semejante a su otra obra maestra, Mme. Moreau, pero luego cambia de idea y dota de ese apellido al protagonista (586). También explica, a partir de borradores del autor, que otra de sus ideas era la de construir la novela a partir de dos mujeres, Mme. Arnoux y Rosanette (593), con lo que la obra se aproximaría a la Fortunata y Jacinta galdosiana.

sábado, 3 de octubre de 2015

Camí de cavalls, X, (11/5, de sa Caleta a Santandria)

El sábado 26 de setiembre proseguimos nuestro recorrido por la zona de poniente de la isla enlazando en sa Caleta por donde lo habíamos dejado el día 14, frente a uno de los muchos hoteles de la zona. En realidad el trayecto ha sido excesivamente fácil y casi todo sobre asfalto. En un primer momento, tras rodear el hotel y seguir adelante desde el lado de su fachada que da al mar, hemos pasado por la parte superior del restaurante de la cova sa Nacra; y no sé si he leído en el periódico que se iba a abrir al público la cueva. Dejo a la izquierda una foto del restaurante extraída de Internet y que parece tomada desde Santandria.
Poco más adelante ya percibimos desde arriba la playa de Santandria y, antes de dirigirnos hacia ella, tomamos la foto de la derecha. Continuamos nuestro camino por las calles asfaltadas de las urbanizaciones y, siguiendo las indicaciones que marcan el recorrido del camí de Cavalls, damos con unas escaleras que bajan entre casas; leemos que son de uso público, las bajamos y vamos a parar a la carreterilla que baja desde la carretera que va de Ciudadela hacia cala'n Bosch.
Giramos a la derecha y un minuto después estamos frente a la playa de Santandria donde tomamos la foto de la izquierda en la que, por algún movimiento extraño del aparato, el farol ha salido torcido.
Y desde ahí desandamos lo andado hasta recuperar el coche en sa Caleta. Ha sido un recorrido corto de sólo 26 minutos entre la ida y la vuelta y de 2 quilómetros. Eso lleva el promedio global a 4,16 km./h.