Como nunca he tenido máquina de fotos, confieso que casi ninguna de las fotos de este blog es mía, todas las he sacado de la güé.



miércoles, 21 de diciembre de 2016

Manuel Rivas, La mano del emigrante

Rivas, Manuel, La mano del emigrante (Alfaguara, Madrid: 2001)
Un libro muy gallego. Aparte de un conjunto de fotos en su zona central, consta de dos relatos cuyo punto en común es Galicia desde dos de sus temas más característicos: la emigración en 'La mano del emigrante' y los hombres -y mujeres- del mar en 'Los náufragos'.
Pocos elementos a destacar:

1º) 'La mano del emigrante', relato ambientado en Londres y con un punto de inflexión, un accidente en el taxi que conduce al narrador y a Castro, dos emigrantes que trabajan de camilleros en un hospital, al aeropuerto desde donde van a tomar el avión para pasar las Navidades en Galicia:
  • Se juega con la diferencia entre dos manos: Por un lado, la de Castro -apellido gallego de Rosalía o Fidel-: la mano de Castro ejercía para mí un atractivo hipnótico (15); Me maravilla su mano (17). Es hábil con el lanzamiento de dardos en el pub Old Crow: Los clava en el milimétrico centro (17); y tiene tatuados en tinta negra tres pequeños pájaros. [...] Son paíños. La última compañía del marinero (18). Por otro lado, la mano del narrador, amputada en el accidente y transplantada: hay que notar que, en el momento del accidente, lo último que ve el narrador es la mano de Castro: aquella mano fue lo último que vi antes de que el auto patinase contra el pretil (33). Llegan a confundirse ambas manos cuando, tras el trasplante, la mano que echa de menos el narrador es la de Castro: Aquella mano estaba desadornada. [...] la imagen de los paíños del mal tiempo en el refugio de la mano me había ayudado a sobrellevar el desasosiego. Ahora, no había nada a la vista (46). Por fin el narrador se hace el mismo tatuaje que Castro: Nadie se extrañó en el Old Crow de que apareciese con los pájaros en la mano. Me había hecho el tatuaje [...] en Portobello pero no tiene la misma suerte con los dardos: tiraba a los dardos, y fallaba (67).
  • Compañeros de emigración o de ocio en el pub son, aparte del narrador en primera persona: 1º) Ruán, que había sido vocalista en orquestas volanderas (21) y que emigra para comprar unos zapatos de baile. Como los de Fred Astaire (22). 2º) Arturo Regueiro, del mismo pueblo que el narrador: había trabajado de acomodador de cine y se expresa en términos cinematográficos: Le sacaba mucha punta a los títulos de las películas (42). 3º) Rosalía, que había emigrado en el mismo tren que el narrador y que, antes de embarcar en Calais, dice: ¡Ah, pues es cierto que Inglaterra es una isla! (38).
  • El narrador, tras sobrevivir al accidente y ser operado, sufre alucinaciones al salir de la anestesia que se aproximan a un sueño: recuerda escenas del viaje por el que emigra desde Coruña a Londres (38), imagina a Castro sin la mano de los paíños (39) y luego revive el momento del accidente con el momento en que es él quien pierde la mano (39-40).
  • El narrador se encarga de llevar las cenizas de Castro a Galicia y entregarlas a su madre para echarlas al mar (49-50). Y conoce la historia de Castro y su familia: la costumbre de tirar pan desde lo alto del monte [...] para salvar una vida (52-53) de un náufrago, idea que se repetirá en el segundo relato (125); la vida de su padre, Albino, escondido tras la guerra y perseguido por el cabo Caimán a quien hacen creer -y también al niño- que está en América (54-55); la hermana, arrastrada por una ola por más que Castro llegó a sujetarla por la mano (61-62) y que aparece muerta en una gruta lo que da pie a Castro para inventar la historia del naufragio de una joven navegante solitaria que aparece también en una gruta (63). Por fin, cuando le pregunta a la madre por el tatuaje de Castro, ésta contesta: En algún sitio tenían que posarse los paíños (66).
  • Contiene frases de hondura poética o ideas originales: Estos relojes, decía Castro en las noches de guardia, tienen mala fe. Para mí que atrasan la hora cuando no los miras (37); No sabíamos casi nada unos de los otros, como si fuésemos soltando el lastre de la memoria (59).
2º) 'Los náufragos' tiene como eje precisamente eso, protagonistas de diferentes naufragios:
  • El de Juan Jesús Piñeiro que, en solo en el mar medita sobre su testamento y dice que a eso que me pasó le llaman los pensamientos de oro (126).
  • Los de Avelino Lema, que sufre tres naufragos entre 1958 y 1989 (132-136).
  • Estrella Méndez, que espera el regreso de su marido del Gran Sol y a cuya hija, de nueve años, un hombre le dice en la calle: "¿Qué haces tú jugando si tu padre está muerto?" (139).
  • Ramón Seoane, que sobrevive al naufragio en el que perece el marido de Estrella Méndez y que Cuando entraba o salía de la bahía coruñesa, se refugiaba en la sala de máquinas. No quería ver el cementerio marino (141). Es curioso cómo establece relación con María Arca, con la que se casará: era gaiteiro. Pasó un día por delante de mí y yo le llamé caramuxo, porque era muy bajito, y fue él y me tiró un guijarro. Nos enamoramos de esa manera, peleando. Ramón, además, Rompe con los viejos tópicos de la retórica poética sobre la irresistible atracción entre el marinero y un mar de supuesto género femenino, que él tiene por macho cabrón. "No, no me atrae nada el mar, ni siquiera la playa" (141).
  • José Luis, el hijo de Estrella Méndez: tras faenar en Mauritania estudia Medicina en Santiago y Durante el curso, por la noche, hacía escapadas al puerto de A Coruña para quitarse el moho de las ausencias (143).



viernes, 16 de diciembre de 2016

Montserrat Roig, El temps de les cireres

Roig, Montserrat, El temps de les cireres (Edicions 62, Barcelona, 2008)
Leemos la novela para comentarla en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón en su sesión de 16 de diciembre. Comentaremos en ordenado desorden:
  • La anécdota de partida, el regreso de Natàlia Miralpeix a Barcelona desde Londres, se pone en relación con un hecho simultáneo, la ejecución de Salvador Puig Antich -Feia dos diesque havien matat en Puig Antich (13)-, que luego aparecerá repetidamente citada (15, 17, 19, 111...) y asociada primero a la Balada de la cárcel de Reading de Oscar Wilde (18) y luego a la muerte de Julián Grimau: Te'n vas anar quan mataren en Grimau, no? (111 y luego 253); y, así, la estancia de Natàlia en Londres queda enmarcada entre las ejecuciones de Grimau y de Puig Antich. 
  • Los personajes principales son los que forman el grupo familiar de Natàlia:
  1. La tía Patrícia Miralpeix, viuda de Esteve Miràngels, que vive en un piso de la Gran Via, entre Bruc i Girona (23) con su criada Encarna. Patrícia está bastante alcoholizada: diu que beu per empassar-se les penes (79) i Encarna, harta de ello: Ja estic tipa d'aguantar les ploradisses d'aquesta vella borratxa (96).
  2. Su hermano Lluís, arquitecto como su padre (51), casado con Silvia Claret, que viven en la calle Calvet.Tienen un hijo, Màrius (11), con veleidades literarias -lee a Novalis o Aleixandre (247)-,  y una amante, Roser Roura (246); sale una noche con su tía por el barrio gótico (240ss.).
  3. Su madre, Judit, que parece centrar los momentos más felices de la familia (170ss) pero que acabará cayendo enferma: en realidad, lo que se dice de ella es que es ferí (194). Tiene una amiga, Kati, y se insinúa una atracción lésbica entre ellas: la Kati collí una rosa de terra i la donà a la Judit. Les dues mans quedaren agafades durant una curta estona. Quan es deixaren anar encara s'esguardaren una estona (170ss).
  4. El padre, Joan Miralpeix, tras vivir en la casa familiar del Montseny, busca el amor de su vida: creia que la dona que ell estimaria seria com l'estel de parpella de plata i que li feia pampallugues, seria alada, com la mare, una ombra d'amor. Les altres dones, totes, eren, mules (193). Natàlia y él viven en tensión; dice Natàlia refiriéndose a su aborto: l'home "pur" que es volia reventjar de mi denunciant-me i deixa que cinc homes morin carbonitzats en un hotel! (209). Sólo hacia el final de la novela se trata su demencia senil basada en fetichismo con prendas de su mujer muerta y en alucinaciones con ella: creu [...] que la Judit, la seva Judit, és a la vora (263).
  5. Los hombres con los que tiene relación y que pronto aparecen anunciados: Sergio, Jimmy, Emilio (20); de Sergio se dice que li havia proposat d'anar junts a Llatinoamèrica per a enrolar-se a la guerrilla (243). La relación con Emilio será la que se trate más detalladamente en medio de revueltas políticas que provocan que ella y él acaben en comisaría y él en la cárcel. Es en la comisaría donde Natàlia oye silbar a Emilio Le temps des cerises que da título a la obra (135) y que, según se explica más adelante, está basado en un poema de J. B. Clément del tiempo de la Comuna francesa, y asocia el temps de les cireres (a) la primavera de la felicitat (141); Natàlia volverá al asunto la noche que salga con su sobrino Màrius. Y será Emilio quien la deje embarazada; ella abortará.
  • Se alude constantemente a secretos callados:
  1. El que afecta a los motivos por los que Natàlia se fue a Londres: La Patrícia coneixia prou bé tot el que havia passat a casa dels Miralpeix quan la Natàlia s'anà de casa barallada amb el seu pare (31); la Natàlia no se'n va anar per la qüestió de comissaria ni tampoc perquè tu no l'anessis a veure a la clínica. Doncs, preguntà al seu fill, se'n va anar per allò que va passar a l'hotel de Lloret? (164). 
  2. Algún otro que se supone aparecerá: Demà, quan dinarà amb en Lluís i la Sílvia ja sabrà les novetats (31). Se irá concretando: dice Encarna a Patricia: No creu, senyoreta, que hauríem de dir a la nena allò del seu papà? (91); e insiste: Prou que vaig soportar les rareses del papà de la Natàlia (96). Pero será justamente cuando Natàlia salga con su sobrino Màrius y tras un momento que recoge motivos que han ido recorriendo la obra -ejecuciones de Grimau y Puig Antich, el temps de les cireres- cuando Màrius desvele el misterio: L'avi és al manicomi, el papà el va tancar el any passat (253).
  3. Otro sobre el que se va dando vueltas: allò de l'hotel de Lloret (47); Quan va passar allò de l'hotel de Lloret, en Joan Miralpeix es replegà encara més dintre d'ell (194); luego sabremos que Joan Miralpeix provoca la muerte de cinco personas en ese hotel (209, vid. supra): Havia aixecat l'hotel a corre-cuita (266). De ahí una contradicción que Natàlia destaca al final: Com era ara l'home que mig l'havia treta de casa, disposat a denunciar-la a la policia per haver avortat mentre ell era el responsable de cinc morts? (278; y, ya antes, 209, vid. supra).
  4. Otro que afecta a Patrícia: la Patrícia es posava trista de debò. I s'hi posava perquè li venia al cap el seu secret. Allò que no havia explicar mai a ningú. Pensava en en Gonçal (99). Y en seguida nos enteraremos de que Gonçal era amante de su marido y ella los descubre: Respiraven, en Gonçal i l'Esteve [...] sota el cobrellit de setí estampat amb unes enormes flors blaves (106).
  • Hay motivos recurrentes como las películas pornográficas: Lluís Miralpeix va a Perpiñán y las ve con sus amigos (59). Su mujer Sílvia lee el Garbo en la peluquería: Parlaven de la Maria Schneider, la del Tango, l'actriu ullerosa [...] s'havia tornat boja per una amiga seva (61); luego lee un reportaje sobre el comportamiento sexual del gorila y acaba teniendo un sueño erótico mientras está en el secador y en el que Maria Schneider copula con el gorila mientras ella menjava un plàtan amb delit (63).
  • Algunos miembros de la familia practican perversiones sexuales: Per què el seu pare (de Joan Miralpeix) havia lligat la Remei al capçal del llit i semblava com si li gratés l'esquena mentre anava a cavall? (191); tras ello el mismo Joan Miralpeix va de putas y a una de ellas la lligava i li gratava l'esquena mentre li deia mula, muleta, eh, escolti!, jo puc ser un tomàquet, quin remei, però de mul, res, què s'ha cregut? (193). Cuando Lluís Miralpeix y su mujer van a ver El último tango a Perpiñán ella le comenta a Natàlia: ¿saps que em vaig quedar d'una peça quan vaig veure que en Marlon Brando feia a la noia -i que tothom diu quina marranada- el mateix que en Lluís m'ha fet a mi des que ens vam casar? A en Lluís, només li agrada fer-ho pel darrere i jo pensava que això passava en molts matrimonis [...] per això no em quedo embarassada (210-211). La misma Sílvia organiza una fiesta con sus amigas del colegio de monjas y, tras emborracharse, organizan una sesión lésbica recordando el colegio que acabará avergonzando a todas: la madre Socorro pentinava amb els dits els cabells de la Sílvia, [...] besava els llavis de la Sílvia i la consolava, li descordava els sostenidors estripats i li acariciava les sines (237).
  • Otros sueños son los que afectan a Natàlia como el que acaba con una araña: un focus il·luminava una part del sostre d'on baixava una enorme aranya y se despierta bategant els braços dins el llit (121); se repetirá más adelante varias veces: La Natàlia s'havia aixecat al matí, després d'una nit de malsons en què l'aranya l'havia abraçada més fort que mai (125); l'aranya que bategava les potes tot davallant del sostre de la cambra il·luminada pel focus, cada vegada més grossa, la cenyia, la estrenyia ben fort (157); Després aparegué l'aranya, que l'embolcallà amb els milers de potes peludes dins el regne de la son (257).
  • Por momentos la narración avanza de modo libre: l'Encarna féu per aixercar-se, vinga, senyoreta, que demà [...], espera, espera, i la Patrícia la feia seure, doncs, com et deia (95).

lunes, 12 de diciembre de 2016

Quijote, I,9-10

Seguimos con la lectura del Quijote y abordamos ahora los capítulos 9 y 10:

Capítulo 9:
  • Juegos metaliterarios: 1) El narrador segundo, presente desde la primera frase de la obra (no quiero acordarme) es, a la vez, lector de los textos que hablaban de don Quijote (autores hay que dicen que…). 2) Ese narrador segundo supone otro narrador –algún sabio- que escriba sobre don Quijote concidiendo con la suposición de éste en I,2: el sabio que los escribiere (mis famosos hechos) (46) con lo que resulta que el protagonista ha generado al autor (y no viceversa). 3) Aparece ese otro autor-narrador arábigo y se dice que es propio de los de aquella nación ser mentirosos con lo que, en realidad, se niega todo el texto. 4) Se introduce la figura del traductor, que mediatizará el texto: habrá veces que se niegue a traducir o traduzca comentando que un episodio parece poco fiable. 5) Así, el esquema queda: primer autor (Cide Hamete Benengeli), traductor, segundo autor que, actuando de editor, nos lo transmite a nosotros, lectores; pero a su vez y como ya se ha anunciado, el autor segundo ha leído al traductor y éste, al primer autor. 6) Quedan establecidos dos niveles de narración: a) aventuras de don Quijote; b) proceso para presentarlas (Cf.: Las mil y una noches, La historia interminable). 7) Se entra en paradoja o bucle cuando se constata que el texto de Cide Hamete contiene, incluso, su propio hallazgo: en efecto, según se sigue del final de la tercera parte (I,27), es el propio Cide Hamete quien ha dividido el texto en partes y el responsable, por tanto, de la primera de ellas y del comienzo de la segunda que contiene el hallazgo de su texto.
  • Se sigue con la idea de las múltiples posibilidades y visiones de la realidad: 1) Igual que el amo puede llamarse Quesada o Quijana, ahora Sancho puede llevar también el nombre de Zancas. 2) Se imagina un texto ilustrado como si anticipará a Gustave Doré con el detalle añadido de que la escena representada se corresponde con el punto donde había quedado interrumpida la narración con las espadas de don Quijote y el vizcaíno en alto.
  • Toques humorísticos: 1) doncella hubo (que) se fue tan entera a la sepultura como la madre que la había parido en vez de como su madre la había parido. 2) Tenía a los pies escrito el vizcaíno un título que decía “don Sancho de Azpetia” […] y a los pies de Rocinante estaba otro que decía “Don Quijote”.
Capítulo 10:
  • Es de notar la falta de correspondencia entre el epígrafe del capítulo, acerca del vizcaíno y los yangüeses, y el contenido del mismo porque la aventura del vizcaíno ya está acabada y los yangüeses no aparecen.
  • Predomina el diálogo y en él se tratan o se insiste en temas -el gobierno de la ínsula, el bálsamo de Fierabrás, el yelmo de Mambrino...- que aparecerán más adelante. Ello da idea de una concepción global de la novela.
  • Don Quijote come de lo que lleva Sancho, una cebolla y un poco de queso. Se equipara así don Quijote a Tirante el Blanco según se le había ponderado en el capítulo del escrutinio.
  • Otro toque humorístico será una promesa del casto don Quijote: ni con mujer folgar.


sábado, 29 de octubre de 2016

Quijote, I,7-8

A causa del éxito habido con el comentario a los capítulos 1-6 de la primera parte del Quijote en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón, se propuso seguir comentando a un ritmo de dos capítulos por mes. No sé, en consecuencia, cuándo acabaría esa lectura de la obra pero, de momento estamos en los capítulos 7 y 8:
Capítulo 7:
  • Se introduce un personaje que va a convertirse en esencial, Sancho Panza. Será esencial no sólo por los diálogos entre los dos personajes sino para duplicar la visión del mundo; de forma resumida, a la visión idealista y literaria de don Quijote habrá que sumar la visión realista y práctica de Sancho Panza. Está caracterizado como de muy poca sal en la mollera aunque iremos viendo que no acaba de ser así. Será el tipo folclórico del bobo rústico que llegará, por ejemplo, hasta La ciudad no es para mí de Paco Martínez Soria. Y frente a esa ingenuidad de creer en las promesas de su señor acerca del gobierno de una ínsula, tendrá momentos, por ejemplo en la ínsula Barataria, de gran agudeza de igual modo que los tendrá don Quijote en medio de sus episodios de locura.
  • Y la presencia de dos personajes es una constante cervantina: Persiles y Sigismunda, Rinconete y Cortadillo, los dos amigos de El curioso impertinente... frente, por ejemplo, al protagonista único de la novela picaresca con su visión única del mundo: Lazarillo, don Pablos, Guzmán de Alfarache,,,
  • Comienza la segunda salida: la variante con respecto a la primera será en primer lugar esa, la compañía de Sancho y, según se irá viendo, el camino, esta vez más largo en dirección al sur hasta Sierra Morena.
Capítulo 8:
  • Contiene la primera de las aventuras más conocidas, la de los molinos de viento, que servirá para ejemplificar la oposición antedicha: don Quijote/Sancho Panza, visión idealista/visión realista. Es la diferencia entre gigantes y molinos. Aunque hay que matizar que algo de razón tiene don Quijote al entenderlos como gigantes en tanto esos molinos, impresionantes, son realmente nuevos en La Mancha y se han introducido en la segunda mitad del XVI por influencia de los Países Bajos.
  • Se ubica concretamente en Puerto Lápice, un espacio muy concreto y transitado en el camino de la corte a Sevilla; en oposición a los espacios exóticos o semimíticos de la novela de caballerías o artúrica: Gaula, Constantinopla,... 
  • Don Quijote sigue el modelo de sus lecturas en dos momentos: cuando se le rompe la lanza quiere imitar lo que ha leído acerca de Diego Pérez de Vargas en la misma situación; y, al caer la noche, decide no dormir pensando en Dulcinea según dice hacían los caballeros. Visto así entra en la paradoja de que la literatura inspira a la vida y no viceversa.
  • Queda interrumpida la aventura del vizcaíno y se hace mención del segundo autor de esta obra. Se complica el esquema del punto de vista narrativo: ese segundo narrador viene a ser la primera persona del cap. 1 (acordarme). Y volverá a aparecer en el capítulo siguiente, en el que se complica aún más el esquema del punto de vista.

sábado, 1 de octubre de 2016

Quijote, I,1-6

Cervantes, Miguel de, Don Quijote de la  Mancha (Crítica, Barcelona: 1998)
Tratamos de esos capítulos del Quijote, que conforman más o menos la primera salida del protagonista, para el club de lectura del Ateneo de Mahón. Presentamos las ideas a partir del orden textual:

Capítulo I:
  • La frase inicial es un modelo ideal de narración: el espacio (en un lugar de la Mancha), el tiempo (no ha mucho tiempo), el protagonista (vivía un hidalgo) y el punto de vista en primera persona (no quiero acordarme). Precisemos, pues, que una narración es eso: personajes que se mueven en un espacio determinado durante un tiempo también determinado; y todo ello presentado bajo un punto de vista dado. Casi sería representable por una fórmula del tipo: Pv(P+T+E).
  • Leída la novela de forma virginal, es decir, sin saber que luego hay unos molinos de viento, una Dulcinea... cuando se expone que Tenía en casa una ama que pasaba de los cuarenta y, poco después, que Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, se nos está sugiriendo una posible relación entre ellos. Pero pronto girará temáticamente y el texto se centrará en la locura del protagonista,
  • El nombre del protagonista oscila: tenía el sobrenombre de "Quijada" o "Quesada". Más tarde, en el capítulo V un vecino suyo labrador lo llama Señor Quijana. Sean esas variaciones despistes del autor o esté esa polinomasia, esa variación de nombres, en relación con la oscilación mental del protagonista, es lo cierto que al final de la obra, cuando el protagonista recupera la cordura, se llama a sí mismo Alonso Quijano el Bueno (II,LXXIIII) en una especie de autoanagnórisis.
  • Interesante es la disyuntiva que se le presenta a don Quijote ante el libro inacabado de Feliciano de Silva: muchas veces le vino el deseo de tomar la pluma y dalle fin. Pero preferirá la vida a la literatura, preferirá vivir las aventuras a escribirlas.
  • Loco ya el protagonista renombra su entorno: su rocín, sin nombre, pasa a ser Rocinante; el se convierte en don Quijote de la Mancha; y la moza Aldonza Lorenzo, con nombre en paronomasia, será, en casi anagrama sobre Aldonza, Dulcinea del Toboso con resonancias a Melibea o Galatea. Es decir, el protagonista ha variado lo que había establecido el autor como si se rebelara contra él.
Capítulo II:
  • Don Quijote sale de su casa en julio y a lo largo de la obra será siempre verano: de ahí la alusión poco después a que el calor fuera bastante a derretirle los sesos; o que más adelante se le derrita requesón en el yelmo; la carta de Sancho a su mujer desde la ínsula Barataria está fechada a 16 de julio de 1614; la llegada a Barcelona se produce por san Juan... Como si ese verano se estuviera oponiendo a la primavera eterna de la literatura pastoril.
  • Un nuevo juego metaliterario se produce cuando don Quijote se imagina al autor de sus aventuras: cuando salga a la luz la verdadera historia de mis famosos hechos, el sabio que los escribiere. Es decir, el protagonista imagina al autor y no viceversa; y, efectivamente, más adelante aparecerá un sabio, Cide Hamete Benengeli, que narrará su historia.
  • Pasamos de puntillas por la cuestión de los narradores superpuestos: aparte de la primera persona antedicha, aquí se alude a diversos autores de las aventuras de don Quijote, incluso a los Anales de la Mancha, que divergen en cuál fue la primera de ellas, si la de Puerto Lápice, si la de los molinos de viento; y ello está en relación con los autores del capítulo I que no se ponían de acuerdo con el apellido del protagonista.
Capítulo III:
  • Se culmina en cierto modo el ambiente anticaballeresco que rodea a don Quijote: si, en oposición a las novelas de caballerías, había vivido rodeado de mujeres -el ama y la sobrina-, ahora serán un pícaro y dos prostitutas quienes asistan a la ceremomia por la que es armado caballero. Se opone, pues, ese mundo real al mundo ideal mental de don Quijote. 
Capítulo IV:
  • Se produce cierta simetría en el capítulo en tanto comienza con el mozo al que apalea Juan Haldudo y el mozo de los mercaderes que apalea a don Quijote al final del capítulo.
  • Y con la promesa que trata de conseguir de los mercaderes, que Dulcinea es la más hermosa, se anuncia la aventura final en Barcelona cuando el caballero de la Blanca Luna pretende hacerle prometer que su dama es más hermosa que Dulcinea (II,LXIIII).
Capítulo V:
  • Maltrecho don Quijote, sus referencias para salir del paso serán todas literarias: la literatura vuelve a actuar como motor de la acción. Porque ha sido la literatura, el exceso de lecturas, lo que ha provocado su locura y su salida a los caminos.
Capítulo VI:
  • La decisión del entorno de don Quijote -ama, sobrina, cura, barbero- es la quema de libros en una reacción lógica: si éstos le han vuelto loco, al desaparecer recuperará la cordura.
  • Tirante el Blanco se salvará de la quema por una cuestión de verosimilitud: aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas.
  • Un nuevo juego metaliterario se produce cuando el autor, Cervantes, aparece como personaje lateral de su obra como amigo del cura y como autor de uno de los libros de la biblioteca de don Quijote, La Galatea.
Añadiremos por fin que dice Unamuno en algún lugar que si don Quijote vuelve a casa tras su primera salida es en busca de Sancho Panza para tener alguien con quien hablar.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Juguete

Otra aportación para la página de foro de literatura:

Fue la tarde de Navidad tras la comida familiar. Estábamos todos en casa de mis padres: hermanos, cuñadas, hijos, sobrinos…. Se me ocurrió buscar, para enseñárselo a los más pequeños,  aquel viejo tren de hojalata con el que tanto había jugado yo. Rebusqué en todos los armarios, en los altillos, en el trastero… No lo encontré. Y acabé convencido de que en cada casa hay un agujero por donde se escapan las cosas antiguas.

lunes, 22 de agosto de 2016

Pan

Un nuevo texto, condicionado por la palabra pan, para colaborar en la página de foroliteratura y que más o menos está aquí.

Trigo candeal.
Segado en Castilla por cuadrillas llegadas de Aragón. Mañanas de julio. Sol sin adjetivos.
Trillar, aventar. La paja al viento, el grano en la talega.
Molino, molienda, piedra molar... Harina con un solo adjetivo: blanca.
Masa, levadura, horno…
Y compartir contigo ese pan blanco que me tiendes con tu mano morena. 


jueves, 18 de agosto de 2016

Camí de cavalls, XVIII (12/3, Son Xoriguer)

Playa de son Xoriguer
El día 16 de agosto, día de san Roque aunque eso no tenga nada que ver, prosigo el camino que dejé aquí. Y había que aprovechar porque hacía una temperatura de 24º y estaba nublado como se puede apreciar en las fotos.
Llegué pronto porque había madrugado. Decidí tomar un café en S'Olivera mientras leía el periódico y, poco después de las 8 de la mañana, ya había aparcado en el extremo occidental de la playa. La cuestión es que mucha gente había pensado lo mismo que yo y, al empezar a andar, como en ese tramo el camino es casi una senda paralela a la playa, tenía que apartarme para que no me atropellara la gente que venía corriendo en una u otra dirección.
Y no hice mucho recorrido: prácticamente hasta el extremo oriental de la playa; y en plan algo cansino porque en algún momento hube de caminar sobre arena.
La misma playa desde el otro extremo
Por eso decidí volver por el camino fácil. Al rebasar la playa y en dirección ya hacia son Saura, busqué el modo de salir a las calles civilizadas y volví al coche por asfalto. En resumidas cuentas fue un recorrido corto porque entre la ida y la vuelta sólo emplée 26 minutos para una distancia de 1.400 metros entre la ida y la vuelta; y ello lleva a un promedio global de 4,13 kms./hora.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Oriflama

Otro texto rápido para la página de Foro de literatura condicionado, a propuesta mía, por la presencia de la palabra oriflama y que está aquí.

Da igual, en rigor, que sean molinos o gigantes, rebaños o ejércitos. Se trata sólo de picar de espuelas al caballo y que ondee al viento la oriflama con el nombre de Dulcinea.


sábado, 6 de agosto de 2016

Transparencia y opacidad

Otro texto casi por encargo para un foro de literatura en que se trataba de construir algo alrededor de la palabra transparencia. En concreto está colgado en esta página y atribuido a uno de mis seudónimos, Domusaurea que, por cierto, nadie de allí sabe qué significa:

Transparencia es cualidad, por ejemplo, del cristal hecho botella o transformado en vaso. Y del agua: doble transparencia, pues, la del vaso de agua. Luego llega un novio cualquiera y lo complica:
-Tienes la mirada transparente.
Tras él, un poeta lo complica aún más:
-Tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos.
Sin embargo, yo sé que tú eres opaca y por eso me quedo tras el cristal de la ventana esperando a que cruces el paisaje, opaco también.


martes, 2 de agosto de 2016

Martín S. Ruipérez, El mito de Edipo

Martín S. Ruipérez, El mito de Edipo (Alianza, Madrid: 2006)
Un libro bonito a la hora de ayudar a entender, a partir del subtítulo -Lingüística, psicoanálisis y folklore-, todo lo que se refiere al mito de Edipo desde sus orígenes. Exponemos sus principales ideas o aquellas que más nos han sugerido:
  • Una idea muy general pero que no puede obviarse es que El ciclo legendario de los Labdácidas de Tebas es, junto con el de los Atridas de Micenas, el más tratado por los tres grandes trágicos atenienses -Esquilo, Sófocles y Eurípides- (13).

lunes, 25 de julio de 2016

A vuelapluma

Un poemilla escrito casi por encargo y en un momento para forodeliteratura.com; está aquí:

¿Ausencia?
Sed de ti, de tu sombra, de tus contornos.
¿Presencia?
Y echarte ya de menos mientras te miro.
¿Esencia?
La tuya y la mía: sólo una.

jueves, 21 de julio de 2016

Miguel Hernández, El labrador de más aire

Hernández, Miguel, El labrador de más aire (Cátedra, Madrid: 1997)
Leemos esta obra de teatro para la última tertulia de este curso en la Biblioteca Pública de Mahón y sin entender muy bien la razón de que se escogiera porque... O quizá es, simplemente, que el autor no es de mi gusto: endecasílabos del tipo pajareará mi alma colmenera o voy de mi corazón a mis asuntos hablan por sí solos. Pero tampoco vamos a negar que merezca un sitio en la literatura española del XX junto a los autores del 27 ni que conozca a los clásicos.
De la obra diremos que:

miércoles, 13 de julio de 2016

Camí de cavalls, XVII (12/2, de cala'n Bosch a son Xoriguer)

Tramo de costa con el faro Artrutx
El 19 de junio, domingo, a las 3 y media de la tarde, esto es, después de comer y tras pensarlo mucho, me decido, porque hacía una temperatura soportable, y llevo el coche hasta un aparcamiento situado cerca del extremo occidental de la playa de son Xoriguer por donde pasa el camino. Me propongo ir desde allí hacia atrás, es decir, hasta el punto donde lo había dejado el día 16 según expliqué aquí. Y así lo hice: en un primer momento, el camino, bastante transitado a esa hora, es una senda pedregosa bastante semejante a otros tramos y que va bordeando el mar, en calma en esos momentos.
Cala'n Bosch
Tal como se ve en la foto de la derecha, la senda va a parar a la playa de cala'n Bosch que, en ese momento, estaba llenísima de gente. A partir de ahí, el resto del trayecto, que no fue ni mucho ni de interés, discurrió sobre asfalto en zona urbana entre hoteles, tiendas turísticas y chalets. Una buena reflexión que se me ocurrió es lo mal que huelen los hoteles por cualquier lado que no sea la fachada.
Canal de entrada al lago
En cuanto al resto del camino, lo único destacable es que en seguida topé con las escaleras del puente que salva el canal de entrada al lago artificial. Lo crucé, giré a la izquierda en busca de la orilla del mar y, cinco minutos después, llegué al cruce que había alcanzado en la etapa anterior. Desde allí volví atrás por el mismo camino.
Ya digo que fue un trayecto no muy largo: 3,2 quilómetros en total para los que dedicamos 41 minutos. Y ello lleva el promedio general, desde que comenzamos el camino a 4,17 kms./hora.
Mar y asfalto

sábado, 9 de julio de 2016

Harper Lee, Matar a un ruiseñor

Harper Lee, Matar a un ruiseñor (Ediciones B, Barcelona: 2015)
Leemos esta novela para la tertulia del club de lectura del Ateneo de Mahón del 21/6/16. Y, por cierto que no la conocía a pesar de que, según entiendo, es texto bastante conocido aunque más que como tal, como texto, por la película protagonizada por Gregory Peck. De la novela diremos:
  • Es una novela narrada en 1ª persona por una niña, Jean Louise Finch, a quien llaman familiarmente Scout, que nos narra la historia desde sus ojos infantiles.

martes, 5 de julio de 2016

Camí de cavalls, XVI (12/1, el faro de cabo Artrutx)

Espuma contra la roca
El 16 de junio empezamos el nuevo tramo del camí de cavalls, el 12, que va desde el cabo Artrutx, al que llegamos el día 15 según explicamos aquí, hasta cala'n Turqueta, con una longitud de 13,3 quilómetros de dificultad baja y un tiempo estimado, según mi Guía de recursos turísticos de Menorca, de 5 horas; y ello supone un promedio de 2,66 kms./h. muy por debajo del promedio superior a 4 kms./h. que venimos manteniendo. El día invitaba porque estaba nublado, la temperatura era inferior a 24º a las 2 y media de la tarde, y corría un airecillo fresco; todo muy diferente a los calores que pasamos en el tramo anterior en el que, según conté, si no abandoné fue porque esto no es una maratón urbana en la que paras y coges el metro.
Mar y asfalto

viernes, 1 de julio de 2016

Camí de cavalls, XV (11/10, de cala Blanca hacia el cabo Artrutx)

Cabaña
El día 15 decido completar el tramo del día anterior explicado aquí porque, en un principio, el día volvía a invitar. Pero ya digo, en principio... Porque salgo de casa con el cielo seminublado y con una temperatura de 24º según mi coche y, justo llegar a la urbanización del cabo Artrutx, desde donde quería andar hasta el mojón al que llegué, desde cala Blanca, el día 14, sale el sol. Y un calor... como que a los 10 minutos de andar ya me estaba planteando volver atrás pero, por no perder el viaje, que hay 12 quilómetros desde casa hasta donde he dejado el coche... Suerte que llevaba mejor calzado que ayer, con unas bambas -ahora llamadas deportivas- que compré en Francia para la ocasión hará unos 15 años. Lo que no llevaba es un hermoso, y caro, sombrero Panamá que tengo y que me hubiera resultado muy útil. Y mucho menos, agua, que en alguna recomendación para el camino he llegado a ver indicada, incluso, la cantidad que hay que beber por tramo.
Piedras y mar

jueves, 23 de junio de 2016

Vis a Vis: peor imposible

Najwa Nimri en plenitud
Ya expresé aquí en su día lo que pensaba de la serie Refugiados de Antena 3 que, tras ser anunciada en plan lo-que-más, pasó sin pena ni gloria y ni siquiera sé cómo acabó. Releído, sin embargo, lo que dije, apostaba positivamente, en comparación, por la serie Vis a Vis; y ello era válido para aquella fecha, 8/5/15, pero hoy... como que la cadena ha decidido darla por acabada de una semana para la otra con lo que ello supone, montar un capítulo a toda prisa. Comentario (o explicación de por qué creo que la serie se ha convertido en un churro):
1º) Dije en su momento que la serie partía de una intriga bien planteada. Y lo parecía: la rubita angelical -tópico literario que se remonta a la donna angelicata o a la Virgen- es seducida por el jefe que la manipula y la acusa falsamente de desfalco con lo que acaba en la cárcel. Bien, vale: ¿dónde ha quedado esa trama?, ¿cuántos capítulos hace que no sale el jefe al que, si no recuerdo mal, perseguía el padre de la rubia?
Una tetilla de la Maggie Civantos
2º) Entiendo que los guionistas superpusieron la trama del otro dinero robado cuya clave encuentra casualmente la rubita ¡en un macetero!, se les fue el asunto de las manos con que si el Egipcio, el novio moro de Zulema... y, mientras tanto, la serie se les fue convirtiendo en un concurso de bollería interracial con la negra a mitad de camino entre la gitana y la rubia que, a su vez, duda entre la negra y el guardián empotrador (en términos de la serie).
Berta Vázquez
3º) Lo mismo ocurrió con la trama lateral de la gitana, que estuvo un par de capítulos casada: el primero para eso, para casarla; y el segundo para que el novio la preñara en un vis-à-vis. Y todo ello con la excusa de que, en caso contrario, a su familia la expulsan del poblado; genial ocurrencia de los guionistas tras -supongo- consultar algún sesudo tratado sobre usos y costumbres de la raza calé. Ya digo, quedó en el olvido ese matrimonio, quedó la gitanilla buscando consuelo en el cuerpo de la negra y, para acabarlo de arreglar, los guionistas, casamenteros donde los haya, se inventan otro matrimonio, el de la argentina a la que le acaban de transplantar el corazón con el marido de la primitiva portadora de ese corazón. (Y que se note el detalle de que, dado un corazón disponible para un transplante, le cae a una presa  y, además, argentina: que no se diga que en este país marginamos).
Alba Flores
4º) Y para que se vea cómo funciona todo y la precipitación de los guionistas, en el capítulo penúltimo no se les ocurre otra cosa que montar una relación entre la directora de la prisión y el médico degenerado -argentino y, por tanto, psiquiatra: no nos vayamos a salir de los tópicos-. La relación, de momento, se basaba en que ella se quitaba las bragas antes de una reunión y no sé, con esos comienzos, lo que prometía.
Y lo mejor de todo: quería ver el último capítulo para tener más elementos de juicio a la hora de redactar esto pero, mira tú por dónde, coincidió con las fiestas de mi pueblo y, claro... Y ya sé que podría ver el capítulo en el ordenador pero no creo que valga la pena. Ni siquiera si supiera que acaban liándose Zulema y Macarena.

domingo, 19 de junio de 2016

Jean-Paul Sartre, La nausée

Sartre, Jean-Paul, La nausée (Gallimard, s.l. : 2015)
Una novela existencialista (1938), es decir, la expresión del existencialismo no en formato filosófico sino narrativo. Y soy consciente de no haber dicho nada de momento. Pero tampoco parece una novela filosófica ni siquiera del tipo de alguna de Unamuno o Pío Baroja. Comentaré:

miércoles, 15 de junio de 2016

Camí de cavalls, XIV (11/9, de cala Blanca hacia el cabo Artrutx)

Mirando hacia el sur: roca y mar
Pues resulta que este domingo pasado saco una camisa del ropero, me la pongo y me doy cuenta de que no quepo, que no me la puedo abotonar. Ello no es óbice, claro, para dejármela puesta porque, por pura vagancia, no tenía intención ni ganas de ponerme a escoger otra. Y la llevé casi todo el día sin abrochar en plan a pecho -y barriga- descubierto lo que, otrora, casi era el uniforme oficial de verano del jugador de dómino en Tarragona. Porque en la etiqueta que aprendí de mis mayores, excepto sandalias, pantalones cortos o camisa de manga corta, se vale todo.
Mirando hacia el norte: cala Blanca

sábado, 11 de junio de 2016

Simon Singh, El enigma de Fermat

Pierre de Fermat
Singh, Simon, El enigma de Fermat (Ariel, Barcelona: 2015)
Interesante libro entre lo científico y lo divulgativo. Y bastante comprensible. En resumen trata de la demostración del teorema de Fermat (1601-1665) por parte del matemático inglés Andrew Wiles. El teorema viene a decir que dada la siguiente ecuación
xn+yn=zn
(y entiéndase que la n está volada e indica potencia)
ello sólo se cumple para n=2 como se ve en los casos (3x3)+(4x4)=(5x5) o bien (6x6)+(8x8)=(10x10); pero no se cumple para ningún n>2. Fermat dice haberlo demostrado pero no deja constancia de la demostración y, de ahí, el interés de los matemáticos posteriores por conseguirla.

martes, 7 de junio de 2016

Jean Cocteau, Les enfants terribles

Cocteau, Jean, Les enfants terribles (París, Le livre de poche: 2014)
Poli... algo sería el adjetivo que define al autor (1889-1963). Polifacético por ejemplo; algo así como Lorca, contemporáneo suyo: poesía, novela, dibujo, diseño, teatro, danza... Y de él ya comentamos muy brevemente algo sobre su Oda a Picasso.
El hilo argumental es nimio: en el recreo del colegio Paul quiere ir a ver a su admirado amigo Dargelos pero recibe una piedra envuelta en una bola de nieve de uno de los amigos de éste. Lo mandan a su casa y, prácticamente, no volverá a salir de ella afectado por un mal que parece ir más allá de esa simple herida: Pense qu'une boule de neige a suffi pour le renverser, pour lui faire abandonner ses études (65). Poco hay que comentar:

viernes, 3 de junio de 2016

Guy de Maupassant, Le Horla

Guy de Maupassant (foto de F. Nadar)
Leemos este breve obra de cara a la sesión del club de lectura de la librería Espai 14 de Mahón del 27/5/16. A falta del texto en papel que, de todos modos hemos encargado a Amazon, lo leemos en el ordenador a partir de esta página.
  • Lo primero que notaremos es que es una narración en primera persona y en forma de diario. El final, que parece apuntar a la muerte por suicidio del narrador, recuerda el final de Le dernier jour d'un condamné de Víctor Hugo que acaba, si no recordamos mal, cuando éste sube las escaleras de la guillotina (y dejamos de lado la incoherencia de ir escribiendo en ese momento).

lunes, 30 de mayo de 2016

Ray Bradbury, Farenheit, 451

Bradbury, Ray, Fahrenheit 451 (Debolsillo, Barcelona: 2012)
Leemos la novela para la sesión del club de lectura en la Biblioteca Pública de Mahón del 25/5/16. Y de ella destacaremos:
  • Está dividida en tres partes: la primera -La chimenea y la salamandra (13)- está centrada, según su título, en el fuego, y abarca hasta que el protagonista decide romper la prohibición y leer (82); la segunda -La criba y la arena (83)- contiene una cierta conciencia del protagonista, reforzada por el anciano Faber, ante los libros y culmina con la sorpresa de los bomberos y él mismo acudiendo a su casa a quemárselos (126); la tercera -Fuego vivo (127)- trata la salvación del protagonista y su título alude a la nueva función del fuego que descubre: No estaba quemando. ¡Estaba calentando! (161).

jueves, 26 de mayo de 2016

Henry James, Las bostonianas

James, Henry Las bostonianas (Penguin, Barcelona: 2015)
Vamos a pasar de puntillas por el hecho de que Penguin publique en español y diremos ya que leemos la obra para la sesión del club de lectura del Ateneo de Mahón del día 23/5/16. Si se ha escogido este autor, como antes Shakespeare con Macbeth, es porque también ese año se celebra el centenario de su muerte ocurrida en 1916. No comento que por la misma razón se podía haber leído algo de Cervantes porque tengo parte de responsabilidad al no haberlo propuesto; pero como aún quedan varias sesiones dentro de este año, ya propondré.

domingo, 22 de mayo de 2016

La llamada

(Otro relato por encargo de la página de Tusrelatos con título obligatorio y extensión condicionada)
Llega del trabajo como cada día, algo cansada, quizá hoy más que habitualmente porque el jefe le ha pedido que se quedara un rato más. Mete la llave en la cerradura, abre la puerta, enciende la luz del vestíbulo, luego la del pasillo y, por fin, la del comedor. Deja la tablet sobre la mesa, se sienta en el sofá, mira en el teléfono que tiene sobre la mesita de la izquierda y comprueba que la luz roja no parpadea: ni la ha llamado nadie ni hay mensaje alguno en el contestador. Vuelve al recibidor y, sólo entonces, se quita la chaqueta, la deja en la percha y, con las llaves, da dos vueltas a la cerradura.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Viaje a Salamanca y Figueira da Foz (8-14/5/16)

Como cada año, mi viajecito a Salamanca y Portugal. Sólo que esta vez no he podido -o querido- ir al Algarve por lo exagerado que encontré, en relación a otros años, el precio del hotel Villa Galé de Tavira. Por ello decidí ir al primer sitio alternativo que se me ocurrió, Figueira da Foz, mucho más arriba y a algo menos de distancia.
8/5/16

sábado, 14 de mayo de 2016

Antonia, XVII: Mi dolor de espalda

Ya he contado otras veces que soy una mujer muy normalita, de las de llevar la casa y cuidar a mi marido. Más adelante ya tendremos niños, aunque aún no me imagino pariendo, y entonces me tendré que organizar de otra manera: que si despertarnos a media noche, que si dar el pecho... Y todo esto lo cuento porque a mí, de momento, me gusta la vida que llevo: arreglar la casa, salir a la compra, mi ratito de ordenador, hacer la comida, esperar a mi marido… Pero hace días que me he salido de la rutina. No tanto como si hubiéramos tenido un niño, ni mucho menos, pero a mí me tocan mis costumbres fijas y es como lo que dicen de un elefante en una cacharrería, que me siento como si yo no fuera yo.

martes, 10 de mayo de 2016

William Shakespeare, Macbeth

Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Shakespeare -y de Cervantes- leemos Macbeth para la sesión del 19 de abril en el Ateneo de Mahón. Usamos para la lectura la siguiente edición:
Shakespeare, William, Hamlet, Macbeth (Aguilar, Madrid: 1983, traducción de Luis Astrana Marín). Citaremos por esta edición según número de acto, de escena y de página.

Diremos de momento que no respeta las unidades aristotélicas: la de espacio, en tanto se desarrolla en Escocia y en Inglaterra variando de la una a la incluso en el mismo acto, el IV; y la de tiempo por el necesario para trasladarse de un espacio al otro.

viernes, 6 de mayo de 2016

Dacia Maraini, La lunga vita di Marianna Ucrìa

Dacia Maraini
Maraini, Dacia, La lunga vita di Marianna Ucrìa (Rizzoli, Milán: 2013)
La he leído por recomendación del intelectual de mi pueblo. Y por chulo, por haberla querido leer en italiano, me he quedado a medias; quiero decir que nivel de comprensión no ha sido total; quiero decir, por fin, que no sé tanto italiano como creía que sabía y que, en cambio, me había servido para comprender casi completamente otras muchas obras. Pero, enfín, algo comentaremos:
  • Está ambientada en una Sicilia del XVIII donde los valores imperantes son los contrarios a la Ilustración que recorre Europa; y centrada en la figura de Marianna Ucría, cuya vida expone desde la niñez.

lunes, 2 de mayo de 2016

¿Y si somos?

¿Y si -como en aquello de Pink Floyd- no somos más que ladrillos en la pared?
¿Y si somos aún algo menos?, ¿y si en vez de ladrillos ordenados en una pared somos granos de arena esparcidos sin orden por las playas?
¿Alguien ha pensado a dónde han ido a parar todos los cuerpos de quienes han pisado la tierra desde el origen de los tiempos? Casi infinitos cuerpos. Un quasi-infinito semejante al de los granos de arena de esas playas. ¿Y si es cierto? ¿Y si somos cuerpos esperando convertirse en cadáveres que, a su vez, se convertirán en granos de arena?
¿Y si -como dice una de las primeras frases de toda la literatura- no somos más que polvo y en polvo nos hemos de convertir?
¿Y si somos aún menos?, ¿y si somos humo?
¿Y si aún somos algo inferior a ladrillos, arena, polvo, humo?, ¿y si somos algo tan inasible como el tiempo?
¿Y si somos la mínima expresión del tiempo? ¿Y si somos -y eso ya es Heráclito, Séneca, Quevedo, Heidegger,...- un mero instante entre la cuna y la sepultura, entre los pañales y la mortaja?
¿Y si -como se dice en los entierros por decir algo- no somos nada?

jueves, 28 de abril de 2016

Sófocles, Tragedias, II (Les dones de Traquis, Àiax, Electra, Filoctetes)

-Sòfocles, Tragédies traduïdes per Carles Riba.  II Les dones de Traquis, Àiax, Electra, Filoctetes (Curial, Barcelona: 1990)
Y, como hicimos en la entrada anterior dedicada a otras tragedias de Sófocles, antes de ir a éstas en concreto, anotaremos los detalles más significativos que hemos detectado en el libro de Charles Segal, El mundo trágico de Sófocles (Gredos, Madrid: 2013):

domingo, 24 de abril de 2016

Boris Cyrulnik, Las almas heridas

Cyrulnik, Boris, Las almas heridas (Gedisa, Barcelona: 2015)
Una lectura rara. Como se decidió, en el grupo de lectura del Ateneo de Mahón, leer cada año una obra de ensayo, hela aquí. Pero está a años luz de la lectura de hace dos años, La utilidad de lo inútil de Nuccio Ordine. La presente obra va de psiquiatría sin que tengamos conocimientos suficientes más que para observar que el autor es lacaniano. Lo decimos por la cantidad de veces que lo cita. Muy por encima de Adler, Jung, el mismo Freud o incluso Foucault. De todos modos no nos vemos capaces de dar una visión global de la obra; si acaso, sólo que gira alrededor del concepto de resiliencia, que define como la vuelta a la vida después de un trauma psicológico (232) y entendemos de forma aproximada también como capacidad de resistencia al dolor. Y por esa razón, porque nos cuesta seguir la línea argumental, nos limitaremos a entresacar aquellos aspectos que nos han parecido curiosos:

miércoles, 20 de abril de 2016

Antonia, XVI: La gata

Aquí gustan mucho las historias de terror. Y a mí me gustaría escribir una: que si vampiros, que si monstruos, que si aliens, aunque creo que los aliens ya se han pasado de moda, que era una exageración lo de que a uno le saliera por sorpresa un monstruito de la barriga. Además, ni sé inventarme historias de terror ni historias de nada, que yo sólo cuento lo que me pasa. Y a eso voy, a que una vez me pasó algo que no es exactamente de terror pero sí de miedo. De mucho miedo. O no, que como el miedo sólo lo tenía yo... Y eso es, que si no lo sé explicar bien, en vez de dar miedo daré risa.
El caso es que la gata de una vecina tuvo gatitos y, como no podía con todos, me preguntó si quería uno. Y había una gatita tan mona... Pero primero lo consulté con mi marido, por supuesto, y, como no sabe negarme ningún capricho, me dijo que sí. Total, que me hice cargo de ella y, al principio, como era tan pequeña, le tenía que dar leche metiéndosela en la boca con una jeringuilla. Luego, en cuanto ya estuvo un poco crecida, le compraba latas y galletas de esas que vienen en sacos de papel. Ah, y le puse en el patio su recipiente con arena para que hiciera sus necesidades, que aprendió en seguida.
Hasta aquí todo bien, que no parece que de lo que cuento pueda salir una historia de miedo. Pero un buen día, a media mañana, que yo había acabado con las faenas de la casa y estaba a lo mío con el ordenador en el cuartito, salgo un momento al salón y me veo a la gata en esa postura en que se ponen los gatos y que parecen una esfinge egipcia. Lo curioso es que estaba mirando fijamente al techo y, por más que yo le dijera, no apartaba la vista de allí. Yo miré también a ver si había algún bichito o alguna telaraña que le llamara la atención pero no vi nada. Intenté, incluso, distraerla abriéndole una lata de comida de las que más le gustan pero nada, ni caso. Y así se estuvo hasta casi la hora de comer que, cuando llegó mi marido, se fue hacia él, se metió entre sus piernas y luego se fue directa a comer la lata que le había abierto antes. Y por la tarde, que mi marido no salió de casa, la gata se comportó de forma normal: su ratito de sofá, su otro ratito encima de nuestra cama de matrimonio...
Pero a la mañana siguiente, que yo ya ni me acordaba, cuando me doy cuenta me la vuelvo a ver en la misma postura del día anterior y con la mirada fija hacia el mismo punto del techo. Toda la mañana hasta que llegó mi marido y volvió a comportarse de manera normal. Entonces, a la hora de comer y con mucho tiento para que no se pensara que me había vuelto loca, decido explicárselo a mi marido. ¿Y qué me contesta? Pues nada más y nada menos que es lógico porque, por no sé qué de la longitud de onda o los rayos qué sé yo, los animales ven cosas que las personas no podemos ver. Y me lo dice tan tranquilo. Y cuando le pregunto que por qué se queda mirando sólo cuando él no está en casa me dice que, como es una hembra, le gusta que él esté en casa y entonces está por él y no por lo del techo. Y lo bueno fue eso, que mi marido casi lo vio normal y yo me lo creí a pies juntillas.
Pero una cosa es creérselo y otra... Porque, claro, si la gata veía algo ahí es, como decía mi marido, porque lo había. Entonces me acordé de no sé qué película de terror en que a uno no se le ocurre otra cosa que construir una casa encima de un cementerio indio y, claro... que no sé si es aquella misma película en que una niña se queda presa dentro de la tele. Y de ahí a pensar que lo que veía la gata era un fantasma... Como que llamé a mi padre para preguntarle qué había aquí antes de que edificaran nuestra casa. Porque vivimos en una zona nueva del pueblo. Y mi padre, haciendo memoria, me dijo que en esta zona había eras para trillar después de la siega; pero al aparecer las cosechadoras dejaron de usarse y el ayuntamiento acabó por comprar los terrenos.
Me quedé algo más tranquila pero sólo hasta que volví a ver a la gata mirando al techo. Porque una cosa es que hubiera una era debajo de nuestra casa y otra cosa es saber qué había antes de esa era: ¿no podía haber habido un cementerio en tiempo de los visigodos, o los romanos, o los celtas o los que fueran?; ¿y no podía haber un fantasma o un alma perdida de ese cementerio agarrada al techo del salón esperando qué sé yo para irse de una vez al reino de los muertos?; ¿y no sería eso lo que miraba la gata?
Así que acabé por coger miedo. Cuando estaba mi marido en casa, yo tranquila porque la gata se comportaba de modo normal, pero en cuanto se iba a trabajar por la mañana ya estaba yo muertecita de miedo. Como que hacía las faenas de la casa... que días estuve sin barrer ni fregar ni quitar el polvo del salón por no ver a la gata mirando al techo. Y cuando iba a la compra procuraba ponerme a hablar con las vecinas o las conocidas en la carnicería o la verdulería con tal de estar el máximo tiempo posible fuera de casa. Y lo de que estaba más tranquila con mi marido en casa sí, pero en cuanto nos acostábamos y él, al acabar su ratito de lectura, apagaba la luz, yo me agarraba muy fuerte y procuraba no pensar en las almas de esos visigodos o celtas que seguro que me esperaban en el techo del salón.
Hasta que pasó lo que tenía que pasar. Ya he dicho que del miedo que me daba procuraba evitar al máximo el salón y hasta lo cruzaba casi corriendo. Pero un día volvió mi marido de trabajar especialmente cariñoso y, tal como le di el besito en el recibidor, me cogió en brazos, me llevó hasta el salón, me tumbó en el sofá y empezó a desnudarme. Yo me dejé hacer, por supuesto, pero mientras me desnudaba yo miraba de reojo la esquina de la pared con mi fantasma visigodo invisible y me empezó a entrar miedo. Mi marido se desnudó también, se me vino encima muy preparado ya, empezó a darme besitos y mordisquitos y, cuando se me quiso venir dentro, notó que yo no estaba húmeda. Se extrañó, claro, porque yo, cuando él me requiere, enseguida estoy dispuesta. Y se lo tuve que decir: que nos fuéramos a la habitación, que me daba mucho miedo estar en el salón porque me sentía observada por el fantasma del techo.
Luego ya, mientras descansábamos, yo puse la mejilla en el pecho de mi marido y él, mientras me acariciaba, propuso la solución: deshacernos de la gata. Y eso hicimos, que puse un papelito en un tablón de anuncios que hay junto a la puerta del mercado y, al cabo de unos diez días, llamó una señora que después, hablando y hablando, resultó ser prima segunda de mi madre, y se llevó la gatita.
Pero digo yo que aunque ya no esté la gatita mirando fijamente al techo, el fantasma visigodo sigue ahí, ¿o no?

sábado, 16 de abril de 2016

Kenzaburo Oé, Una cuestión personal

Oé, Kenzaburo, Una cuestión personal (Anagrama, Barcelona: 2015)
Una novela que leemos para la tertulia del club de lectura en la librería VaDllibres el sábado 12/3/2016. Diremos que no conocíamos al autor, japonés, más que de nombre del mismo modo que nos ocurrió con Haruki Murakami cuya obra Al sur de la frontera, al oeste del Sol, reseñamos hace poco. Comentaremos:
  • Al protagonista no se le denomina jamás por el nombre sino por un apodo, Bird, que arrastra desde los 15 años (10). Puede éste entenderse como nombre parlante en sentido irónico: nunca emprenderá el vuelo a su espacio deseado desde la primera línea de la obra: Mientras miraba el mapa de África... (7) y se quedará sólo contemplando los mapas que compre (8); y, además, siempre tenderá hacia abajo, hacia el infierno. De su descripción se dice poco y negativo; además es tal y como él mismo se ve al contemplarse en un cristal : Tenía veintisiete años y cuatro meses [...] Era pequeño y delgado [...] Parecía un anciano atleta demacrado [...] no sólo los hombros alzados, como alas plegadas, le asemejaban a un pájaro (10).
  • Los contrastes: mientras Bird mira los mapas de África en la tienda, su mujer está pariendo: Junio, seis y media [...] la esposa de Bird rezumaba sudor por todos los poros de su cuerpo mientras gimoteaba de dolor, ansiedad y esperanza (7). Y no será hasta el  capítulo 8 cuando, por fin, Bird visite a su esposa entes de reunirse definitivamente con ella en el último: Cuando Bird descendió las escaleras [...] Su esposa estaba de pie (187).
  • Las extrañas relaciones entre motivos del texto; por ejemplo, entre el mapa de África o, mejor, la impresión que le produce a Bird, y la enfermedad de su bebé, esa hernia cerebral (30): El continente parecía el cráneo distorsionado de un hombre gigantesco [...] parecía una cabeza muerta en proceso de descomposición [...] parecía una cabeza despellejada (8). Igual ocurre cuando vuelve a dormir a casa la primera noche: tiene una pesadilla en la que se ve en el lago Chad atacado por una extraña criatura un phacochoerus y le despierta el teléfono comunicándole que su mujer ha parido pero Hay ciertas anomalías en el bebé (24).
  • Que así como en otras obras podemos hablar de descenso a los infiernos, en ésta no ocurre así exactamente porque ya se parte de ahí: es un viaje por esos infiernos. Intentamos estructurarlo:
  1. Quizá comience al salir de la tienda y cruzarse con esa extraña mujer que resultará ser un travesti (11) con el que luego piensa que podría haberse ido (12) y que puede guardar relación de simetría con el homosexual Kikuhiko del capítulo 13. Inicia así un recorrido caótico: la calle de los bares baratos (13) que le evoca cómo, tras casarse a los 25 años, permaneció borracho cuatro semanas seguidas [...] a la deriva por un mar de alcohol (13); luego, tras llamar a su suegra desde una sala de juegos pasadas las 7 de la tarde y saber que su mujer aún no ha parido (16), se mete en una oscura calle lateral [...] con prostitutas alineadas (20) y se pelea con una pandilla que le venía siguiendo desde la sala de juegos (19-22) y que volverán a aparecer al final (189); luego se va a casa a dormir.
  2. A la mañana siguiente va al hospital y, tras saber de la anomalía de su bebé, sale y toma la bicicleta tras pensar: Puedes conducir esta bicicleta hasta un paraje desconocido y atiborrarte de alcohol durante cien días (33). Vuelve a casa y al hospital, luego acude a ver a su suegro, profesor universitario, y le da la noticia de la deformidad del bebé con una imagen rara: Tiene la cabeza vendada, como Apollinaire (47). El suegro le regala una botella de Johnny Walker (48) y, al recordar a una compañera de estudios, Himiko, acude en taxi a su casa, en un barrio rodeado de templos y cementerios [...] al final de un callejón (50), la encuentra meditando sobre el universo pluralista (54) y le propone hacerlo con whisky. Será significativa la reacción de Bird al espiar a Himiko mientras se ducha: le vio la espalda, las nalgas y las piernas. La imagen le provocó una repugnancia irreprimible (56). Se queda a dormir con ella la segunda noche y, al despertar, los numerosos demonios que se reproducían en su vientre perforaron sus entrañas (71); y de modo parecido se dirá que los ogros pueblan el sueño de Himiko (72).
  3. Bird tendrá resaca: No hay padecimiento más estéril que la agonía de una resaca: a través de él no puede expiarse el sufrimiento de ninguna persona (73). Vomita: hubiese preferido arrojarse dentro del wáter cuando tiró de la cadena, y ser arrastrado al infierno de la cloaca (74). Va a su trabajo, a dar clase en una escuela universitaria y vomita en medio de la clase (83) a raíz de lo cual luego lo expulsarán (131). Acude al hospital donde le piden 30.000 yenes para hospitalizar a su hijo (92) y piensa en su viaje a África: Tengo... que librarme de él. Además, ¿qué ocurriría con mi viaje a África (95); A excepción de los mapas Michelin, ya no quedaría nada que lo vinculase a África (99). Y en el hospital conoce a un hombre que acaba de tener un bebé sin hígado y que hace deposiciones blancas (93-95). Decide volver a casa de Himiko con intenciones claras -la follaré (100)- a pesar de la repulsión que había sentido al verla desnuda y ella le recrimina: siempre que me pides que me vaya a la cama contigo estás hecho una piltrafa (101). Tras una discusión sobre cuestiones sexuales sobre si Bird teme la vagina y el útero de Himiko (105) se deciden por la sodomía; Bird piensa: a ella le dolería muchísimo, probablemente se rasgaría e incluso sangraría. ¡Quizá ambos se llenaran de mierda! (106). Y, aunque antes Bird había deseado una clase de sexo más malvado, un coito abyecto y vil, un coito basado en la ignominia (107), practican la sodomía y cada convulsión de placer de Bird hacía gritar de dolor a Himiko (108). 
  4. Al día siguiente Bird visita a su mujer en el hospital y ésta teme que Bird vuelva a recaer en un episodio alcohólico o le dé por irse a África (121): A veces pienso que en cada ocasión crucial que se presente, tú estarás borracho o dominado por algún sueño fantástico (121). Luego vuelve con Himiko.
  5. A la mañana siguiente, acude a visitar a Himiko su suegro y les propone vender la casa y marchar a África (156). Himiko empieza a entusiasmarse por África y estudia los mapas (160) mientras a él le ocurre lo contrario: Pero el continente que Bird podía imaginar ahora era desolado e insípido (165). Himiko cree que la pasión por África los une: -En principio nuestra relación se limitaba a lo sexual. He sido un refugio sexual contra tu angustia y vergüenza [...] Pero anoche surgió en mí la pasión por África [...] Nos hemos elevado sobre lo meramente sexual (165): lo que ha ocurrido en realidad es que Bird habrá desplazado hacia Himiko su pasión por África pues será ésta quien parta hacia allí sin él (188).
  6. Pero antes de ello se produce un episodio entre anagnórisis y reencuentro a tres entre Himiko, Bird y Kikuhiko, amigo de juventud de Bird (vid. infra) que ha montado un bar, un antro de maricas (183): El dramatismo de este reencuentro no lograba despertar las emociones internas de ninguno de ellos (181). Y, tras ello, un final algo brusco por el que Himiko se ha ido a África mientras Bird vuelve al seno familiar y operan con cierto éxito al bebé, cuya dolencia no parecía ser tan grave. Quizá la frase clave que podría cerrar la novela es la que su suegro le dice a Bird: Esta vez sí que hiciste frente a los problemas (188).

  • El alcohol será una constante: piensa sobre sus cuatro semanas borracho (13): muchas veces se preguntó cómo pudo permanecer borracho durante setecientas horas. Pero nunca llegó a una respuesta definitiva. Y mientras su descenso a los abismos del whisky constituyera un enigma, cabía un riesgo constante de caída repentina (14); Varias semanas viviendo como un cavernícola, encerrado entre grutas de whisky (121). Cuando lee que también en las aldeas africanas son frecuentes celebraciones a base de alcohol, piensa que también allí están insatisfechos y, reconociendo que él también lo está, se cuidaba de no volver a recaer en el alcohol (14). Luego comparte una botella de whisky con Himiko (48ss).
  • Hay otros personajes presentados también como monstruos: el médico con un ojo de cristal se convierte en el doctor de un solo ojo (34). Himiko, al ir a beber whisky frunció el labio inferior, como un orangután que prueba un sabor nuevo (57). El doctor con ojos de tortuga [...] brutal y altanera (94).
  • Y hay también personajes que pueden concebirse en red: 1) el marido suicida de Himiko: ella llama a Bird y fue él quien liberó el cuello del ahorcado y quien ayudó a bajarlo al suelo (110). La tercera noche, antes de dormir, Bird pensará: El marido muerto soy yo [...] Pero yo no me suicidaré (110). 2) Kikuhiko, un amigo de junventud de Bird: tuvieron una experiencia extraña [...] Habían aceptado el trabajo de atrapar a un loco fugado de un manicomio [...] El loco creía que el mundo real era el infierno y temía a los perros porque los consideraba demonios disfrazados (123): hasta aquí, el loco guarda semejanzas con Bird (71, 74) y, cuando a la mañana siguiente Bird encontró al loco ahorcado en una colina (124) la semejanza es con el marido de Himiko. Por lo demás, como Kikuhiko abandona la búsqueda, Bird le recuerda la aventura que había tenido con un homosexual norteamericano (124) y ello será procedente cuando el personaje reaparezca al final. 3) Delchef, agregado en la legación diplomática de un pequeño país socialista de los Balcanes que vive con una chica menuda, extraña y pálida (80), luego joven depravada (132), trasuntos de Bird y Himiko. Bird irá a buscarlo y Delchef se niega a volver: Mi amiga quiere que permanezca aquí (152). 4) El padre de Bird, también suicida: se disparó en la cabeza con una pistola; y al contar la anécdota Himiko le dice: -No te suicidarás, Bird. ¿De acuerdo? (137); y para culminar con en motivo del suicidio, la alusión a un animalillo, similar a una rata, el lemming; a veces los lemmings se suicidan en masa (174).
  • Hay otras imágenes de descenso a los infiernos como la referida a la cueva de Tom Sawyer: Lo que experimento ahora es como cavar en solitario el pozo vertical de una mina, recto hacia abajo, hacia una profundidad sin esperanzas (144). O el episodio de una novela africana que cuenta Himiko sobre demonios encarnándose en bebés (160).